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ABC DOMINGO 29 1 2006 33 Al menos 12 muertos al derrumbarse por la nieve el techo de un centro de exposiciones en Polonia Detenida a su regreso a Chile la hija de Pinochet, Lucía, acusada de un delito de evasión de impuestos Paso nada seguro entre Gaza y Cisjordania RAMALA. Cuando Condoleezza Rice viajó hace dos meses a Jerusalén y Ramala para consolidar la reapertura de la terminal de Rafah entre Egipto y Gaza, sacó in extremis el visto bueno de Israel para poner en marcha, el 15 de diciembre, un paso seguro entre la Franja mediterránea y Cisjordania que uniera ambos territorios, tan cercanos pero tan lejanos a la vez. Mes y medio después de aquel maratón negociador que llegó a buen puerto de palabra, el paso no ha sido inaugurado. Ni lo será. Mucho menos para los diputados y posibles ministros de Hamás que vivan en Gaza. Los elegidos y nombrados que sean miembros del Movimiento de Resistencia Islámico no tendrán en ningún caso la autorización hebrea para desplazarse hasta Ramala, ni siquiera para tomar posesión de sus escaños o para el acto de jura de sus nuevos cargos. Palabra de Israel, que en lo que a cuestiones de seguridad y amenazas se refiere nunca se contradice. Hamás promete fundar un Ejército que defienda al pueblo palestino de Israel Jaled Meshal apuesta por un Gobierno de Unidad Nacional con Al Fatah integrista en el exilio asegura desde Damasco que seguirán con sus ataques contra los civiles israelíes mientras los civiles palestinos sean atacados J. CIERCO. CORRESPONSAL RAMALA. Un Ejército. Así, con la mayúscula que lo encabeza en los países que los diseñan. Formado por todas las milicias armadas que campan hoy a sus anchas, caóticas y anárquicas, por Gaza y Cisjordania. Sumadas a las distintas fuerzas policiales y de seguridad con las que hoy cuenta, por decir algo, la Autoridad Nacional Palestina (ANP) Un Ejército con armas limitadas por la negativa israelí a aceptar más allá de unas pistolas de segunda mano, de unos kalashnikov a punto de oxidarse, de unos chalecos antibalas y materiales antidisturbios cedidos, entre otros, por España. Un Ejército. Esa es la primera propuesta concreta, la primera promesa específica lanzada por los nuevos dirigentes de Hamás a su pueblo después de arrollar en las histórica elecciones legislativas del pasado miércoles. Un Ejército que sería fundado para proteger al pueblo palestino de las agresiones de Israel; que no tendría tan sólo una misión defensiva, ilusoria, sino que lanzaría sus particulares ataques, muy particulares, en caso de necesidad contra su vecino y enemigo. Siempre se nos acusa de b El líder perpetrar atentados terroristas cuando enviamos a Israel a nuestros suicidas. Lo hacemos porque no tenemos Ejército ni otras armas más eficaces o seguras. Si lo tuviéramos bien armado y atacáramos a Israel no nos llamarían terroristas sino guerreros dijo con ironía el líder de Hamás en el exilio, Jaled Meshal, durante una rueda de Prensa en Damasco en la que explicó algunas de las líneas maestras de su organización a corto plazo. Posible alto el fuego Además de ese Ejército poco probable pero muy significativo en su intención, Meshal habló de un imposible alto el fuego con Israel tenemos derecho a resistir mientras se prolongue la ocupación de un punto y aparte nada probable en los atentados suicidas dejaremos de atacar a civiles israelíes cuando los civiles palestinos dejen de ser atacados por Israel de un utópico reconocimiento del Estado sionista aunque somos realistas y los cambios deben hacerse poco a poco de las condiciones para honrar de nuevo la tregua que respetó durante el año 2005 liberación de los 9.000 presos palestinos de las cár- más convulsos campos de refugiados de la Franja mediterránea. Los mismos campos de refugiados, atestados, sucios, miserables, agobiantes, sin futuro ni esperanza en los que, como en las sedes parlamentarias, gubernamentales, municipales, presidenciales (incluida la residencia de Mahmud Abbas) de Gaza y Cisjordania, se han quemado neumáticos y coches y carteles y banderas de Hamás. Las mismas banderas de Hamás que no quieren enarbolar bajo ningún concepto las bases de Al Fatah, que rechazan un Gobierno de Unidad Nacional con los integristas, prefiriendo mantenerse en la oposición y regenerar al partido desde dentro. El mismo partido que pide a gritos un lavado de cara, y de estómago, y de cerebro, de los que se extirpe la corrupción endémica, la ineficacia, el nepotismo, la incompetencia, el caos, la anarquía. Desde Rafah a Yenín, la fiebre amarilla de Al Fatah, contagiosa, enfermiza, amenazadora, perniciosa, recurrente se extiende a tiro limpio por todos los Territorios Ocupados Palestinos, como muro de contención nada democrático a la marea verde que ha inundado el Parlamento de una Palestina que no existe pero sufre día a día la ocupación militar más dura que se conoce y que está a punto de desangrarse aquí, de manera simbólica, junto a la tumba de Yaser Arafat en la asaltada mukata de Ramala, y de Gaza, y de Hebrón, y de Belén, y de Nablus... Unas Fuerzas Armadas con escaso armamento: pistolas de segunda mano y kalashnikov a punto de oxidarse celes israelíes; fin de las agresiones; entrega de nuestras tierras Y habló de la posibilidad nada compleja, en su ingenua opinión, de negociar acuerdos concretos en plazo breve con Estados Unidos y con la Unión Europea; de la formación nada sencilla de un Gobierno de Unidad Nacional con todos los partidos políticos palestinos, incluido Al Fatah, que trabaje para reformar la ANP, mantener la resistencia contra la ocupación israelí, y poner orden de una vez por todas en la revuelta casa palestina. Y dejó alguna sorpresa en el tapete, como la promesa de respetar los acuerdos adoptados en su día por la ANP e Israel, pese a su no reconocimiento, ni ahora ni nunca del Estado judío, siempre y cuando sean beneficiosos para el pueblo palestino. Meshal vive exiliado en Siria desde hace años y desde allí ha dirigido, mano a mano, los destinos políticos de Hamás, que no los militares, junto al jeque Ahmed Yasín primero, al pediatra Abdel Aziz Rantissi, después- -ambos víctimas de asesinatos selectivos israelíes- y al cirujano Mahmud al- Zahar, hoy en día, quien hace dos años escapó herido a un ataque del Tsahal contra su casa en el que en cambio murió uno de sus hijos. Meshal sigue vivo. Negocia en secreto regresar a Gaza, algo que le podría interesar incluso a Israel para moderar algunas posiciones todavía más extremistas de Hamás en la Franja. Pero, por ahora, se contenta con una promesa: la de un Ejército. Una tienda de souvenirs de Gaza muestra carteles con las efigies de los desaparecidos líderes de Hamás y de Al Fatah AFP