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22 Nacional DOMINGO 29 1 2006 ABC El Príncipe de Asturias celebra mañana su 38 cumpleaños, pero no se trata de un aniversario más. Por primera vez Don Felipe vivirá esta fecha siendo padre, con la continuidad dinástica garantizada. También se cumplen 20 años desde que juró la Constitución Veinte años del juramento del Príncipe TEXTO: ALMUDENA MARTÍNEZ- FORNÉS MADRID. Después de una intensa gira por tres países iberoamericanos- -en apenas siete días ha viajado a Bolivia, El Salvador y Honduras- Su Alteza Real el Príncipe de Asturias regresó ayer a su residencia del Palacio de La Zarzuela para celebrar mañana con su esposa e hija su 38 cumpleaños. Desde que nació la pequeña, Don Felipe nunca había estado tantos días seguidos sin verla. Será precisamente la presencia de la niña lo que convertirá el aniversario del Príncipe, el primero que celebra siendo padre, en una fecha muy especial, ya que Doña Leonor supone la garantía de la continuidad dinástica. Pero mañana también se cumplirán veinte años de un acontecimiento trascendente en la historia de España: el juramento de fidelidad del Heredero de la Corona a la Constitución y al Rey. Hasta entonces, en las Cortes Generales habían jurado Reyes de España- -el último, Alfonso XIII, en 1902- pero nunca Príncipes de Asturias. Aquel día Don Felipe alcanzaba la mayoría de edad- -18 años- -y en cumplimiento del artículo 61 de la Constitución, pronunció con voz clara y serena su juramento en presencia de sus padres, los Reyes; de su abuelo, el Conde de Barcelona; del Gobierno y de las Cortes elegidas por el pueblo. Juro desempeñar fielmente mis funciones, guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes, respetando el derecho de los ciudadanos y de las Comunidades autónomas, y fidelidad al Rey Don Felipe jura fidelidad a la Constitución y al Rey en las Cortes Generales el 30 de enero de 1986 tria También habló el presidente del Gobierno, Felipe González, cuyas breves palabras terminaron de la siguiente manera: Vuestra Alteza Real sabe que cuenta con la lealtad y simpatía del Gobierno En las calles del centro de Madrid, engalanadas con banderas y gallardetes, miles de personas aguardaban desde primeras horas de aquella fría mañana al paso de la comitiva real, en su recorrido desde el Palacio Real al Congreso de los Diputados. Unos cantaban el cumpleaños feliz al joven Príncipe y otros aclamaban con vivas al Rey. También Oviedo se sumó a la celebración, con un repique de las campanas de sus iglesias en el momento en que juró el Heredero. Cuando la ceremonia terminó y al regresar al Palacio de La Zarzuela, Don Juan Carlos sorprendió a su hijo con un regalo de cumpleaños muy especial: un coche Seat Ibiza, de color dorado metalizado y tapizado en gris oscuro, valorado en 1.250.000 pesetas de en- ABC Un día grande para la Democracia Don Juan Carlos había sido proclamado Rey diez años antes, hacía ocho que se había aprobado la Constitución y el PSOE llevaba casi cuatro años gobernando. Ante un hemiciclo rebosante, el entonces presidente del Congreso de los Diputados, Gregorio Peces- Barba, pronunció un discurso institucional cargado de esperanza: Hoy es un día grande para la Democracia, para la Monarquía y para todos los hombres y mujeres de esa España viva y plural de las autonomías Aquella mañana y en medio de la emoción de la ceremonia, el Rey olvidó en el Palacio de la Zarzuela la medalla del Congreso que debía lucir durante la jura de su hijo. En cuanto se dio cuenta de que no la llevaba consigo, Don Juan Carlos se dirigió al letrado mayor de las Cortes y le pidió la suya prestada. Tras el juramento y en una ceremonia más íntima, que se celebró en el Palacio Real, el Rey impuso al Heredero el gran collar de la orden de Carlos III. Allí, Don Felipe pronunció unas palabras en las que afirmó que el juramente de la Constitución significaba su entrega absoluta al servicio de la Pa- tonces. A partir de aquel momento y hasta el verano de 1995, Don Felipe se concentró en su formación militar y académica. Ahora, la lógica de los tiempos indica que habrá que esperar muchos años para vivir una ceremonia similar, al menos, hasta que la primogénita de los Príncipes de Asturias cumpla la mayoría de edad, lo que se producirá el 31 de octubre de 2023. Para entonces, Don Juan Carlos tendrá 85 años y Don Felipe, 55. EL TIEMPO CORRE Y LA HISTORIA TAMBIÉN MANUEL MARÍN Presidente del Congreso de los Diputados a fotografía de Gregorio Peces- Barba, entonces presidente de las Cortes, tomando juramento al Príncipe de Asturias es una de las imágenes clásicas de nuestra reciente historia constitucional. Todavía guardamos en el Congreso parte de la tarima y algunos utensilios que se utilizaron en la ceremonia de aquella sesión extraordinaria de las Cortes Generales. Don Felipe tenía apenas 18 años, llegaba a la mayoría de edad, y debía como exige la Constitución prestar juramento de desempeñar fielmente sus funciones, guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes y respetar los derechos de L los ciudadanos y de las Comunidades Autónomas, así como de fidelidad al Rey. Sin duda fue un juramento de una gran trascendencia para el Heredero de la Corona y además que se hiciera antes las Cortes Generales, como representantes del pueblo español y depositarias de la soberanía nacional. Para la propia Constitución fue un éxito más: las Instituciones del Estado funcionaban cumpliendo cada una su papel. Han transcurrido 20 años. El tiempo corre y muchas cosas han pasado desde entonces. La sociedad española se ha desarrollado extraordinariamente. También aquel año de 1986 entramos en Europa. Éramos apenas un país en torno a los 5.000 dólares per cápita; en sólo unos años superaremos los 20.000 euros de renta per cápita. Nuestro problema entonces era conseguir un buen periodo transitorio para proteger la libertad de trabajo de nuestros dos millones lar- gos de emigrantes; ahora nuestros esfuerzos se concentran en integrar a casi cuatro millones de trabajadores llegados de fuera. Son dos ejemplos de cómo hemos cambiado. Sí, hemos cambiado mucho. La historia también corre. Don Felipe ya no es un niño asistiendo como testigo a la firma de la Constitución de 1978 por el Rey; tampoco es el joven Príncipe jurando el acatamiento a la Constitución y las leyes en presencia de Diputados y Senadores. Es una persona que ha madurado, dispone de una gran formación intelectual y política, y está disfrutando de su familia y de su reciente paternidad. Como dijo el presidente Peces Barba el 30 de enero de 1986 dirigiéndose a las Cortes generales: Hoy, con la mirada puesta en el horizonte, es un día de esperanza La esperanza se ha ido concretando con el tiempo. Esto es bueno para todos.