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ABC DOMINGO 29 1 2006 Nacional EL DESAFÍO DEL ESTATUTO CATALÁN LA NEGOCIACIÓN 17 convergentes, o viceversa. Nunca supe quiénes eran los que salían a llamar, pero había una sistemática guerra informativa entre PSC y CiU confiesa uno de los negociadores. Las horas decisivas Preocupado no sólo por cerrar cuanto antes el acuerdo sino también por ganar la batalla de la información, Zapatero supervisó hasta el último detalle en las horas decisivas. El presidente del Gobierno acordó personalmente su entrevista con Mas, quien, para evitar ser descubierto en su desplazamiento a Madrid, viajó en coche con su esposa. Más de media docena de personas conocían la cita, pero entre los que no estaban al tanto destacan Josep Antoni Duran Lleida, el socio democristiano de CDC, como luego confesaría ante la dirección de su partido acusando a Mas de deslealtad y Pasqual Maragall. Duran, que se encontraba en el valle de Aran, se enteró cuando la negociación ya estaba muy avanzada y Maragall, cuando hubo concluido. Mientras que Zapatero se reunía con Mas a solas, en la sede del PSOE montaron un dispositivo de apoyo Pérez Rubalcaba y José Blanco, acompañados por sus dos dos colaboradores más directos, Diego López Garrido y Óscar López, que vivieron tres horas de tensa intriga ya que hasta las ocho de la tarde no recibieron información de La Moncloa. La fórmula para incluir nación en el preámbulo, a la que Zapatero y Mas dedicaron las primeras horas, fue consultada con el presidente del PSOE y de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, a quien Rubalcaba mantuvo permanentemente informado por indicación de Zapatero. Chaves sería luego, entre la noche del sábado y la mañana del domingo, el encargado de informar a los principales presidentes autonómicos y secretarios regionales del partido, tarea en la que también participó Blanco. La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, informó a los ministros y a Alfonso Guerra, presidente de la Comisión Constitucional. Y Alfonso Perales hizo lo propio con los portavoces en los parlamentos autonómicos. El objetivo era evitar discursos contradictorios. La urgencia del presidente del Gobierno por cerrar este pacto se plasmó en su decisión personal de que se divulgara a medianoche del sábado el acuerdo global alcanzado con Mas, aunque la idea inicial era mantenerlo en secreto hasta que el domingo explicara su contenido el líder de CiU, en otra de las compensaciones que tuvo que ofrecerle Zapatero. Como había anticipado horas antes Ramón Jáuregui ante el Comité Federal del PSOE, Zapatero persigue un pacto generacional con los nacionalismos periféricos Aunque cinco años mayor que el presidente, Artur Mas, con 50 recién cumplidos, también pertenece a la generación que alcanzó la mayoría de edad política en democracia. Sucede de tanto en tanto que los relojes se ponen a tono con una anticipación generacional y las modas embonan con los gustos de quien viene desafiando las certidumbres de los demás (Héctor Aguilar Camín, La conspiración de la fortuna Zapatero, Mas y Duran, el lunes pasado, durante la foto oficial del pacto en las escalinatas de La Moncloa republicano Joan Puigcercós les cambió el ánimo cuando, después de que hubiera abandonado la sala la delegación convergente, dijo a sus interlocutores socialistas: Aquí hay recorrido para un acuerdo Ese trecho tendría que recorrerlo personalmente Zapatero. Horas después de aquella confidencia, el presidente del Gobierno, que nunca dio mucho crédito al retrato de Mas como un soberanista radical que le pintaban desde Cataluña, telefoneó al presidente de CiU para pedirle que estuviera localizable al día siguiente. IGNACIO GIL La víspera del pacto, el republicano Puigcercós había dicho al PSOE: Hay recorrido para el acuerdo La urgencia de Zapatero por cerrar el acuerdo se plasmó en su decisión personal de anunciarlo a medianoche las particularidades del proceso es que el Gobierno ha tenido que negociar con cuatro partidos con direcciones bicéfalas y además con el PSOE, mientras que el PSC, según conviniera, ocupaba silla a un lado u otro de la mesa. Pero, sobre todo, ha sido la negociación del móvil, del correo electrónico y de la guerra de nervios En las reuniones multilaterales era frecuente que alguien sacara a colación un teletipo en el que se decía que la negociación avanzaba, según fuentes socialistas, que poco después era contrarrestado con otro que decía lo contrario, según fuentes Móviles, e- mail y guerra mediática Atrás quedaba un número incontable de reuniones, celebradas en los lugares más variopintos- -hoteles, restaurantes, el Congreso de los Diputados, el Centro de Estudios Constitucionales, el Ministerio de Industria, casas particulares... Socialistas y nacionalistas guardan un recuerdo especialmente grato de las que tuvieron lugar en la casa que el democristiano Josep Sánchez Llibre tiene en Vilassar de Mar, en el Maresme barcelonés. Nos daba muy bien de comer recuerda uno de los negociadores, pero es que, además, los dirigentes de UDC fueron de los más activos paladines del pacto, especialmente cuando CDC tensaba la cuerda en Madrid- -varias reuniones se produjeron en la habitación del hotel donde se aloja habitualmente Josep Antoni Duran Lleida- Y es que otra de