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10 La Entrevista DOMINGO 29 1 2006 ABC FRANCISCO AYALA Escritor Es intolerable publicar inéditos de un escritor tras su muerte Al escritor le van a celebrar sus cien años a lo grande, tanto en Madrid como en Granada, su tierra natal. Confiesa su emoción por las demostraciones de afecto y confía en aguantar y disfrutar. Su vida ha estado indisolublemente unida a la literatura y a la dignidad TEXTO: TRINIDAD DE LEÓN- SOTELO FOTO: IGNACIO GIL MADRID. Estoy sentada junto a un anciano que el día 16 del próximo mes de marzo cumplirá 100 años. Cien. Pero es ágil su mirada y placentera y alegre su sonrisa. La talla moral de Francisco Ayala (Granada 1906) puede con los años que le echen y es que su amor e interés por la condición humana- -además de la genética y la suerte a las que él alude- -es, y lo reconoce, el mejor salvoconducto para transitar por la vida y hacerla longeva. Ha llevado su intimidad en lo más profundo. No ha hecho bandera del exilio que le tocó vivir tras la Guerra Civil. En cierta ocasión, declaró a ABC que el desgarro de un adiós obligado es una circunstancia como tantas otras. Hay dolores peores que ese, como la muerte de los seres queridos Pero no mencionó que su padre y uno de sus hermanos habían sido asesinados. La reserva ha sido el trato que ha prodigado a su intimidad. Demasiado tiempo se negó su existencia en los libros de literatura de los niños y adolescentes españoles. Aquel silencio se hizo sobre un escritor que es uno de los principales creadores de la literatura española contemporánea. Ahora, ese autor, enjuto y entero como un viejo árbol centenario, continúa en la brecha. De él puede decirse que es un hombre insobornable. Y eso no debe resultar fácil a través de tantas horas, semanas, meses, años, vividos, muchas veces, en el centro de terribles vendavales. Nunca se doblegó. Ha vivido y sobrevivido con dignidad. Bendito sea. Aquí estoy, dinámico, como si tal cosa ha dicho al abrir la puerta de su casa, un hogar luminosamente blanco, con flores frescas en diversos lugares, que hacen aún más acogedora la estancia. Don Francisco, ¡Dios mío! cien años tan lúcidos, que conversar con él va más allá de constituir un placer. La charla es un modo de quererlo, de admirarlo. Puede decir, todavía, que siempre ha sido fiel a sí mismo. Y evoca un precepto arcaico, que considera la expresión de la sabiduría humana: Sé quien eres No se refiere a normas exteriores, sino a las que se extraen de lo más hondo de uno mismo. ¿Cómo va por la vida a estas alturas, cuando, sobre todo, priva lo material? -El cuerpo y el espíritu no se pueden separar, no se trata de una combina- Vivimos momentos de crisis profundas, como si todo estuviera en estado de descompensación. El futuro es imprevisible y no puedo hacer un pronóstico, pero el respeto a los demás es esencial. Un granadino excepcional A los dieciséis años se trasladó con su familia a Madrid, donde terminó el bachillerato en el Instituto de San Isidro. Dotado de un espíritu inquieto, se relacionó con la vanguardia de la capital. Colaboró en la Revista de Occidente y se licenció en Derecho en 1929. Obtuvo una beca para ampliar sus estudios de Derecho Político en Alemania. Durante el exilio dio clases en diversas universidades, y fue nombrado doctor honoris causa por la de Chicago. En 1972, recibió el premio de la Crítica; en 1983, el Nacional de Literatura; en 1991, el Cervantes y en 1998, el Príncipe de Asturias. En 1985 ingresó en la Real Academia Española. Hasta hace pocos años iba andando a la Docta Casa ción, sino de una unidad, y sí, hoy se tiende más a la apreciación de los bienes corporales. Son momentos de crisis profundas, como si todo estuviera en un estado de descompensación. Sucede en España y también en el resto del mundo. ¿Dónde nos puede llevar esta situación? -El futuro es imprevisible, de modo que no puedo hacer un pronóstico. Yo desearía lo que ha sido mi aspiración durante toda mi existencia, paz, libertad. El respeto a los demás es esencial. -Usted ha huido de la vida literaria Los que le han considerado po- seedor de un carácter seco, ignoran su timidez innata, ¿Es, también, modesto? -La modestia quizá sea una forma secreta de la soberbia. -No le voy a llevar la contraria, pero usted ha pasado, siendo un escritor total, un académico, alguien que tiene el Príncipe de Asturias y el Cervantes, como de puntillas. No se ha prodigado en apariciones públicas. -He tenido galardones, pero jamás los he buscado, aunque, claro, si han llegado han sido bienvenidos. No desdeño los premios como fingen algunos. He respetado tanto mi profesión de escritor, que nunca he sido partidario de capillitas. He asistido a lo que era realmente indispensable. Nunca he escrito por escribir, tampoco por dinero. Ha habido tiempos más apretados que otros, así de sencillo. La función del arte no es mejorar la economía del artista. ¿Qué ha querido lograr a través de su obra? -He deseado expresarme a mí mismo y dar fe de la realidad, del mundo. No soy un escritor profesional en el sentido social de la palabra. Lo mejor que puedo recibir a cambio es que los lectores me entiendan a fondo. Eso es lo más grato. Busco en ellos entendimiento, simpatía, fraternidad. ¡Ay, don Francisco, que bella palabra, pero qué ajena a la vida actual! -Por supuesto, pasan cosas que nada tienen que ver con ella, cosas que se hacen sin tino, y entonces me llegan el desánimo y el desagrado. Soy una persona muy reflexiva, que nunca se ha negado a mirar de frente a la realidad, pero quizá por eso sé que en el mundo se dan el bien y el mal y hay que vivirlos. Existe mucha violencia y chicas de 14 años que se emborrachan mientras los padres están tranquilos en la cama. Son ellos los que no saben ejercer su papel, ni lo que supone engendrar un hijo. Tiene razón cuando afirma que la fraternidad es escasa, pero eso varía según las estructuras sociales. Es muy diferente la relación entre las personas en una aldea, que en una gran metrópoli. ¿Es usted muy benévolo? -He vivido tanto y tantas cosas, que tiendo a comprender. Hay gente para la insensibilidad, pero también para lo contrario. -En efecto, hay muchos jóvenes que se entregan a los desheredados de la tierra. -Por un lado está la violencia y por otro, la abnegación a fondo. A la vida hay que ir siempre dispuesto a afrontar lo que sea. Usted dice que me encuentra tan lúcido como siempre, pero es que no hay que pavonearse, ni actuar creyendo que se sabe todo. ¡Menudo homenaje le están preparando para su cumpleaños! Su esposa ha tenido que recurrir a la Sociedad Estatal de Conmemoraciones