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52 Sociedad SÁBADO 28 1 2006 ABC Religión Las Hijas de la Caridad fueron galardonadas este año con el Príncipe de Asturias de la Concordia por su trabajo con los más desfavorecidos EFE La solidaridad como signo del amor de Dios es uno de los ejes de la primera encíclica de Benedicto XVI. El texto ha sido acogido con esperanza por los responsables de las ONG católicas, que llevan años haciendo presente ese amor en los más necesitados El Papa ha respaldado nuestra misión TEXTO: JESÚS BASTANTE FOTO: ABC MADRID. No se puede optar por Dios sin hacerlo por el amor y la justicia Antonio Bravo es el delegado nacional de Cáritas española, y fue uno de los encargados de explicar el contenido de la primera encíclica de Benedicto XVI. En su opinión, Dios es amor habla de la estrecha unión entre el anuncio del Evangelio y la acción caritativa y social La relevancia que Benedicto XVI ha dado en su encíclica al trabajo realizado desde hace años por miles de ONG, asociaciones educativas y sociales y congregaciones religiosas católicas ha supuesto un espaldarazo para la misión que llevamos a cabo en el mundo según declaró Bravo. Y es que Cáritas simboliza como nadie el desarrollo de los objetivos que el Papa plantea para la Iglesia, a ejemplo del Buen Samaritano: Los hambrientos han de ser saciados, los desnudos vestidos, los enfermos atendidos para que se recuperen, los prisioneros visitados, etc... El Papa- -afirma el dele- gado nacional de Cáritas- -ha respaldado nuestra misión, y sus palabras son un soplo de aire fresco en el mundo Lo que el Estado no puede pagar Mucho antes del boom de las ONG, el trabajo con los desheredados de la Tierra era patrimonio casi exclusivo de las instituciones caritativas de la Iglesia. Desde los jesuitas a las Hijas de la Caridad, pasando por miles de misioneros repartidos por el mundo, el compromiso cristiano con los más pobres de entre los pobres -como solía decir Madre Teresa de Calcuta- -abarcaba todos los ámbitos sociales: inmigrantes, encarcelados, enfermos, sin techo menores, ancianos... Aún hoy, cuando resulta evidente la proliferación de Organizaciones No Gubernamentales, las instituciones vinculadas a la Iglesia ofrecen un servicio impagable de promoción social, cultural y humana en todo el mundo. Un trabajo que ningún Estado podría financiar, y que no siempre ha sido considerado como debiera, en algunas ocasiones dentro de la propia Iglesia. Desde la Conferencia Episcopal se sostiene que la intención de Benedicto XVI ha sido la de promocionar el trabajo social de millones de cristianos, que llevan a cabo su compromiso en beneficio de la sociedad Misioneros, voluntarios, cooperantes católicos son, sin ninguna duda, la cara amable de la Iglesia, que en los últimos tiempos ha quedado relegada a un segundo plano en beneficio de determinadas actuaciones políticas. Ahora, la jerarquía eclesial espera poder impulsar la misión solidaria que nace del Evangelio. De hecho, la acción social será uno de los ejes del Plan Pastoral de la Conferencia Episcopal para los próximos tres años. Esta encíclica anima el espíritu, porque no habla de leyes ni de prohibiciones, sino de amor y de justicia agradece el padre Ángel García, presi- dente de Mensajeros de la Paz, quien augura que en los próximos meses, se va a hablar más del amor en positivo, de la esperanza, y menos del Infierno y los pecados En su opinión, compartida por la mayor parte de los responsables de acción social y caritativa de entidades vinculadas a la Iglesia, es cierto que no hay que contraponer la caridad y las ONG, la solidaridad y la justicia social Profesionalidad y contacto personal Para Juan Souto, responsable de Manos Unidas, la gran ONG de desarrollo en el Tercer Mundo de la Iglesia católica, las palabras del Papa ayudarán a revitalizar el verdadero sentido de la palabra caridad, dentro del programa de un cristiano, cuyo corazón ve y actúa a través del prójimo Souto valora que el Pontífice reclame tanto la profesionalidad de los que trabajan en la promoción social como su contacto personal con aquellos que sufren