Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
10 SÁBADO 28 1 2006 ABC Nacional LOS AGRAVIOS El PSOE deja en el limbo el Estatuto valenciano PP y PSOE evidenciaron con sus votos a favor de la toma en consideración del Estatuto en el Congreso el pasado mes de septiembre el consenso entre los dos grandes partidos. Ahora, los socialistas quieren cambiar el texto al margen del PP (que gobierna con mayoría absoluta) con apoyo nacionalista. Adiós al trasvase del Ebro y frenazo al Júcar- Vinalopó El Real Decreto 2 2004 de 18 de junio marca el primer gran desencuentro entre ambos Gobiernos con la derogación del trasvase del Ebro. Un año después, tras prometer diálogo a IU y ERC, el Gobierno paralizó las obras de otro trasvase, el Júcar- Vinalopó, que se hallaba al cincuenta por ciento de ejecución. Un AVE con promesas pero con fechas más lejanas Zapatero se comprometió hace ahora dos semanas a que el AVE llegue a Valencia en 2010. Fue en un acto de su partido, y no acompañó la promesa con datos que lo sustentara. Los proyectos de obras en Madrid y Cuenca van despacio y la Generalitat cree que, según el BOE, el tren no llegará hasta 2012. La financiación no reconoce el aumento de la población Pese a que Pedro Solbes ha reconocido el déficit de financiación sanitaria valenciano (2.200 millones entre 2001 y 2005) provocado por el aumento de la población y la atención a los desplazados (turistas) las propuestas de la Generalitat para obtener mayores recursos del Estado han caído en saco roto. El PSOE rompe el consenso con el PP sobre el Estatuto y maquina un tripartito a la valenciana El fracaso del pacto se suma a la asfixia política denunciada por Valencia b El descarrilamiento del pacto esta- tutario culmina un proceso de decisiones salomónicas, algunas por influencia de ERC, que han soliviantado a la Comunidad Valenciana ALBERTO CAPARRÓS VALENCIA. El reciente descarrilamiento del pacto estatutario valenciano ha elevado el nivel de confrontación entre Valencia y Madrid y la sensación de estrangulamiento hacia la Comunidad. Ha sido el último episodio de unas relaciones entre Moncloa y el Ejecutivo popular de Valencia que nunca han hallado un escenario de entendimiento leal desde la llegada de Zapatero al Gobierno, y que casi siempre han discurrido por una generalizada sensación de ninguneo desde Madrid. Y es que la Comunidad Valenciana es una plaza muy apetecible a los intereses socialistas. Si el embudo ha conocido hasta el momento decisiones salomónicas referidas a infraestructuras, con especial énfasis en el agua (precisamente en una región que la necesita para su desarrollo económico) ahora se establece otro plano, el político, con la invalidez del Estatuto pactado y votado por las Cortes Valencianas. El radical viraje de los últimos días de los socialistas valencianos, coincidiendo en tiempo y forma con el acuerdo de Zapatero con Artur Mas sobre el catalán, ha dejado casi muerto el pacto estatutario. El texto, a punto de ser debatido en la Comisión Constitucional tras pasar por la ponencia con 16 enmiendas conjuntas PP- PSOE (que visualiza la solidez del pacto hasta hace unos días) puede ser enmendado por el PSOE rompiendo el acuerdo al asumir dos demandas de IU y del nacionalismo catalanista extraparlamentario valenciano (las defenderá CiU) Son inasumibles por el PP (unidad del valenciano- catalán y rebaja del listón electoral al 3 para dar entrada a partidos catalanistas) por lo que el Estatuto está en el limbo tras la ruptura unilateral del PSOE, que deja fuera al PP, impulsor del texto y fuerza que gobierna con mayoría absoluta. La concatenación de desencuentros comenzó con una de las primeras decisiones de Zapatero en el Ejecutivo, que todavía hoy mantiene en pie de guerra al presidente valenciano, Francisco Camps. El 18 de junio de 2004, el Gobierno daba el primer zarpazo de la legislatura a uno de los grandes proyectos del PP. La derogación del trasvase del Ebro (ya en obras) estaba contemplada en el programa electoral, pero la premura de Zapatero se debió a que era una de las condiciones de ERC para el pacto de legislatura. La escasez de agua no ha dejado de ser motivo de confrontación en toda la legislatura. Al Ejecutivo tampoco le ha temblado el pulso para modificar otra gran obra hídrica, el trasvase Júcar- Vinalopó, ejecutada al 50 Esta infraestructura, que transcurre íntegramente por la Comunidad, era la prueba de la solidaridad intervalenciana, que a su vez se reclamaba a catalanes y aragoneses. La obra, que contaba con financiación europea, también ha sido cercenada por el Gobierno, que paralizó las obras para luego modificar el trazado, lo que le enfrentó el pasado verano a la Generalitat y a los regantes, que han llevado la decisión a los Tribunales. Lo que se asemejaba a una cuestión menor ocupó a Zapatero en el debate sobre el Estado de la Nación. IU y ERC introdujeron el tema y el presidente prometió diálogo Es decir, varió el trazado sin hablar con la Generalitat, que lo interpreta como la defunción del trasvase. La movilización ciudadana en Alicante no sirvió de nada. Camps nunca ha ocultado su enfrentamiento con el Gobierno en materia hídrica, cuya alternativa, basada en la desalación de agua marina, sigue sin concretarse casi dos años después de caer el PHN. Financiación, carreteras, AVE Si la escasez de agua supone un freno al desarrollo de una de las regiones más dinámicas de España (las restricciones del Tajo- Segura han sido otro de los caballos de batalla) la ralentización de las infraestructuras, como ha denunciado la patronal, llevó a Camps a aliarse con el enemigo en cuestión de carreteras. Para comprometer inversión directa, Fomento suscribió un protocolo compartido en materia de carreteras. Paradójicamente, el presupuesto del Ministerio para 2006 registró una disminución en las partidas previstas para esta materia del seis por ciento. El caso del AVE resulta más flagrante. La línea que debe unir Madrid con la Comunidad Valenciana en noventa minutos se convertiría, según diversos estudios, en una de las más rentables de España. Bajo el mandato de Aznar, los valencianos asumieron que la inversión en el trasvase del Ebro dejaba escaso margen para los avances del AVE, que además, y casi en desagravio por el préstamo hídrico, llevaba dirección Zaragoza. Ahora, con la transferencia de agua convertida en el recuerdo de lo que pudo haber sido y no fue, se esperaba un compromiso relativo al AVE, que no ha llegado hasta ha- ce un par de semanas, cuando Zapatero puso como plazo para su llegada el año 2010 en un acto de partido en Valencia. Sin embargo, los proyectos publicados en el BOE apuntan otra fecha distinta, y no parece factible que el AVE llegue a Valencia antes de 2012. La deuda histórica En todo este conflicto, la Delegación del Gobierno se afana casi a diario en demostrar la apuesta inequívoca de Zapatero con la región. Sin embargo, los números indican lo contrario. Según los Presupuestos del Estado para este año, la inversión prevista asciende a 1.752 millones, el 7 del total, cuando la aportación de la Comunidad al PIB bordea el 10 Además, las reclamaciones de Camps de una mayor financiación para paliar el déficit sanitario (la población valenciana ha crecido en 600.000 personas y no han aumentado los recursos estatales) así como para la atención a turistas, tampoco han hallado respuesta. El estrangalumiento que supone el escaso respaldo gubernamental se El PSOE cuenta con los nacionalistas para voltear en el Congreso el Estatuto aprobado en Valencia junto al PP La derogación del trasvase del Ebro no se ha compensado con obras, como el AVE, que acumulan demoras