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6 Opinión SÁBADO 28 1 2006 ABC EN FIN DESDE MI BUHARDILLA CRIADORES DE CUERVOS OR las mismas fechas en que el islamismo armado y financiado subrepticiamente por el espionaje de Estados Unidos hacía morder el polvo a los invasores rusos en Afganistán, Israel miraba para otro lado, en el mejor de los casos, ante el crecimiento espectacular que experimentaba en Gaza una rama desgajada de los Hermanos Musulmanes que dirigía un jeque casi ciego, antiguo profesor de secundaria, cuyo objetivo inicial había sido crear una red de asistencia social y educativa para una de las poblaciones peor tratadas del planeta. La había llamado Al Mujama y sería el embrión de lo que años más tarde, en los albores de la primera Intifada paEDUARDO SAN lestina, se convertiría MARTÍN en Hamás. La victoria de los mujaidines sobre los tanques soviéticos, en una guerra de atrición que duró una década, y la conquista del poder en Afganistán por la rama más fanática los combatientes islamistas, alimentaron entre algunos de sus profetas el sueño de hacer doblar la rodilla al otro imperio, aquel que había osado hollar con sus botas militares los Santos Lugares del Islam en la campaña contra el Irak invasor de Kuwait (1991) La red Al Qaida surgió de esa fascinación y, en menos de una década, sus inspiradores fueron capaces no sólo de golpear dramáticamente en el corazón mismo de ese imperio, sino de aprovechar los manotazos del gigante herido para llenar la recámara de sus armas de destrucción masiva con una de las municiones más fáciles de producir, el odio. Ya se ha analizado con profusión cuál ha sido la suma de errores, corrupción y abandono que ha aupado a Hamás al poder en Palestina tras las elecciones del miércoles. Importa hacer hincapié, sin embargo, en un dato revelador. Mientras los dirigentes nacionalistas laicos de Fatah han malbaratado el dinero que han ido recibiendo a manos llenas de Europa en unas fuerzas de seguridad que cuentan sus miembros por decenas de miles para una población de menos de cuatro millones de habitantes, Hamás ha proporcionado a esas mismas personas la asistencia para la que no le quedaban fondos a la Autoridad Palestina. Entretanto, los estados europeos que habían aflojado el dinero a espuertas se apresuraban a incluir al movimiento islamista, no sin razones, en su lista de organizaciones terroristas, pero se abstenían de incorporar a los dilapidadores dirigentes de Fatah a su nómina de personajes indeseables. En la década de los ochenta del siglo pasado dos países formalmente laicos y con sólidas convicciones democráticas- -Estados Unidos e Israel- -cayeron en la tentación de introducir el genio de la religión dentro del explosivo recipiente de las luchas políticas con objeto de sabotear los esfuerzos de sus enemigos. Veinte años después, como en el cuento, el genio liberado de su encierro, multiplicado en tamaño, escapa al control de quien frota la lámpara. LA FAMIGLIA ejemplo, edificó tu vida. Si ese hombre te amaba. Si a O tenía un lugar tan ancho como el mundo donese hombre lo amabas. Si tus principios nacieron de su de siempre esperabas encontrar un pan nuevo, tronco, y de él se alimentaron, y a su sombra florecieo una nota distinta, o una barra de incienso que ron. Si su carne, tan dulce, te servía de luna blanca en te perfumara el corazón. Yo tenía una alegre, habitala noche, y sus recuerdos, de memoria, y su pasado, de ble, inmensa familia que te esperaba a este otro lado origen. Si estás hecho, por la mitad, de lo que él era, y del mapa, donde humeaban las carnes con un suspiro esa mitad sucumbe, entonces uno se queda como un de leña seca y donde los relojes, como los trenes, circunáufrago, o como el rey de una isla desierta. A laban en dirección opuesta a la nostalgia. Oías, mi padre no le vi la muerte- -será por eso que por la calle, el parloteo de los niños que jugaban aún no me la creo- y ahí enfrente le tengo, en a perderse, pero siempre volvían, o el entrechosu última fotografía, invitándome a su mesa procar, en los bares, de los vasos henchidos, o la funda y al calor de sus brazos. cháchara ociosa de algún orador inspirado, o el Aún me queda mi madre, con su voz de oro. susurro de corcho de los ancianos en sus umTan solícita y amorosa, tan frondosa y cromátibrales, o, simplemente, el rumor de tu casa. ca, tan triste ahora, que dan ganas de ponerle un También tenía mi pequeña familia adyacenLAURA puente alado hacia el olvido, para que renazca te. Tenía a mi tata Felisa, que se quedó, por culCAMPMANY de las cenizas del viento. Para que no le tome en pa del Alzheimer, como una marioneta con los cuenta a la vida sus disparos a ciegas, su traición sigilohilos cortados, y que en sus últimos años de vida, cuansa, su abominable costumbre de no detenerse ante el do la acariciabas, te salía con cualquier ocurrencia: abismo. Me queda mucha madre, herida en el centro que si hay que ver cómo llora ese chiquillo (pero si nade su pecho, pero tibia y latiente como el pulmón de las die llora) o qué calor hace (y nevaba) o qué querrá rosas. Y me quedan mi hija tierna, que me traje de aquella monja ¿qué monja? o dónde está madre (tan Oriente para salvarla y salvarme del fracaso, y el Vitolejana) A ella la muerte la sorprendió ya muy muerta. rio, mi marido, que ha hecho un pacto con las águilas y También estaba mi abuela, con su estigma de viuda no sabe ni mentir ni fallar, y mi hermana Beatrice, tan inconsolable, su orgulloso pasado de modista a sí hesutil, equilibrada, ecuánime y serena como un sol de cha, su bella caligrafía de princesa raptada, su genio de mediodía, y mi hermano Emilio, que practica con infamil demonios, su amor a estarse en su sitio, su sonrisa lible destreza el humor, el análisis, la velocidad y la picante, su afición a lo exótico (al sushi, al ajedrez o al elegancia. Perú de Vargas Llosa) su horror al despropósito y su Algo va mal en el mundo, cuando no hay quien halle preciosa caja B, con la que tantas veces, a sus nietos, lugar para la dicha. A mí me entran ganas de seguir nos socorría. Mi abuela era de esas personas que saben emigrando, de irme otra vez y más lejos, pero ya no sé mucho más de lo que dicen. Por eso, cuando la muerte adónde. Mi instinto, tan dado a la fuga, aconseja replievino a buscarla, ella, que aún estaba muy viva, sólo nos gue. Cambien ustedes mis amados nombres por sus dijo adiós Porque la muerte, si no es eso, no es nada. amados nombres y quizás coincidan conmigo en que a Y tenía también a mi padre. Ustedes, que le leían, pesar de las modas, y aunque nadie dé un duro por ella, que quizás lo trataron, saben lo amargo que se queda la famiglia quella vecchia signora es lo único seuno, y lo desnortado, y lo disminuido, cuando se muere rio que nos pasa. un hombre de palabra. Si además esa palabra, sobre un P Y -Exijo que figure en el Estatut mi sentimiento arraigado de que Cataluña es una financiación.