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58 Espectáculos VIERNES 27 1 2006 ABC VIERNES DE ESTRENO Mathieu Kassovitz y Eric Bana, dos de los protagonistas de Múnich en una imagen del filme Hoy se estrena Múnich la película de Steven Spielberg- -sus críticos le acusan de haber traicionado al pueblo judío- -basada en los atentados terroristas de la Olimpiada de 1972 y en la lectura del libro Venganza Deportistas españoles recuerdan el drama Múnich 1972: carros de fuego TEXTO: ANTONIO ASTORGA MADRID. Múnich. 5 de septiembre de 1972. Un albatros californiano llamado Mark Spitz emerge de las aguas de la piscina olímpica. Esta ave marina de gran tamaño, plumaje blanco, bigote negro y alas muy largas y estrechas luce en su cuello siete medallas de oro. Una niña australiana de apenas quince años, Shane Gould, se enorgullece de sus cinco metales (tres de oro, uno de plata y otro de bronce) en unos Juegos Olímpicos de los que se alababan su perfección organizativa, su brillantez y su lluvia de records. Muere el verano y Múnich acapara la atención mundial. Todo el mundo soñaba con Spitz colgándose otra medalla cuando esa mañana sintonizaran sus televisores para admirar las pruebas olímpicas. Pero lo que sintonizaron fue el te- rror en directo, con miles de periodistas transmitiendo la cacería que un comando terrorista había emprendido contra deportistas israelíes. Mientras la ciudad dormía, disparos en la madrugada despertaron bruscamente a los deportistas. Terroristas palestinos de Septiembre Negro irrumpieron en la pax de la villa olímpica. Asaltaron la residencia israelí, asesinaron a dos miembros de su equipo y tomaron como prisioneros a otros nueve deportistas de la delegación judía. Los terroristas exigían la liberación de doscientos prisioneros palestinos encarcelados en Israel y salir vivos de Alemania. Asomaban sus cabezas encapuchadas por las ventanas mientras las fuerzas de seguridad, enfundadas en chándals, se preparaban para abor- dar el edificio israelí. El drama final desembocó en un tiroteo en el aeródoromo de Furstenfeldbruck, en medio de una operación de rescate de las fuerzas alemanas calificada como caótica Murieron los nueve rehenes, un policía y cuatro terroristas. El albatros Spitz, de origen judío, profundamente afectado, abandonó Múnich a primera de la tarde. Mark no ha huido por miedo, pero le hemos aconsejado que deje Alemania como medida de seguridad por él y por el equipo declaró su entrenador. La delegación española vivió los acontecimientos muy de cerca. Su residencia estaba a menos de doscientos metros del epicentro de la tragedia, relata a ABC Clifford Luyk, pívot de la selección española de baloncesto en aque- llos Juegos: Lo que ocurrió, y cómo lo pasamos, se ha contado muchas veces, pero lo más importante es que aquellos sucesos representaron un antes y un después en la vida de todo el mundo. Era la primera vez que la política se metía en el deporte- -una instancia intocable hasta entonces- -en su pura esencia, que es una Olimpiada. Fue la violación de algo que siempre fue apolítico, como el deporte ¿Pasaron miedo? Miedo no, porque los deportistas somos de una pasta especial. Sentimos curiosidad por lo que estaba pasando. No nos asustamos fácilmente. Fuimos a comer escuchando balazos y aguardando cómo se solucionaba todo. De hecho, la Policía alemana fue a por todas Se dice que la operación de rescate fue caótica Si se puede llamar