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ABC VIERNES 27 1 2006 Madrid 41 Dieciocho mil alumnos y cerca de un millar de profesores de veintisiete municipios de la región participaron en 2005 en el programa de prevención escolar de drogas a través del cine, una forma atractiva de utilizar el séptimo arte como herramienta de disuasión. El coste de la iniciativa de la Agencia Antidroga ascendió a 180.000 euros Mucho más que cine TEXTO: M. J. ÁLVAREZ FOTO: ÁNGEL DE ANTONIO MADRID. Son las nueve de la mañana y cientos de adolescentes, con la ojera puesta, se bajan del autobús escolar. Hoy no van a clase, sino al cine, a pesar de la hora intempestiva. El alboroto, por salir de las aulas y del programa lectivo habitual, les acompaña. La ruptura de la rutina les divierte y el runrún crece mientras se adentran en el Centro Cultural El Soto, del municipio de Móstoles. Están expectantes. ¡A ver qué tal es la peli de hoy! dice Bárbara Sánchez, alumna del Instituto de Secundaria Luis Buñuel. La cola es larga, ya que se suman varios institutos, entre ellos, el Antonio Gala. Hay tres sesiones: dos matinales y una vespertina, con seis centros en total, unos 350 pares de ojos, la capacidad del auditorio- -un millar de adolescentes en total- explica Ascensión Salazar, médico municipal del área de Promoción de la Salud. Una profesional de la Fundación de Ayuda Contra la Drogadicción (FAD) rompe el fuego y se dirige a los alumnos de 4 curso de Enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO) de entre 15 y 17 años, y les presenta la película norteamericana La casa de mi vida (2001) en la que un hombre construye una casa mientras toda su vida se va al traste, y su hijo toca fondo y se adentra en las drogas. La Casa de Cultura de Móstoles, lugar donde se exhibió la película, que reunió a un millar de alumnos en sus tres sesiones Fomentar los valores La iniciativa forma parte del programa de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid Cine: Educación en Valores destinado a alumnos del segundo ciclo de Enseñanza Obligatoria. Su objetivo: la prevención a través del séptimo arte, una fórmula atractiva, que mediante los contenidos y los valores que refleja, elegidos ex profeso para ello, mueve a la reflexión. Este sistema ha demostrado su eficacia en relación al consumo de drogas en estas edades. A esta fórmula, que se viene aplicando desde 1999 a cuantos centros lo solicitan, se viene sumando cada año una media de 27 mu- Es más ameno aprender con una peli que en clase dice José Pedro, de 17 años Es fácil caer cuando te sientes marginado o no comprendido explica Lucía, de 15 años nicipios, 18.000 alumnos y 950 profesores el pasado curso. Este año, el presupuesto de la iniciativa asciende a 180.000 euros- -30 millones de pesetas- Los chavales ven una película por trimestre- -el anterior, la elegida fue Los chicos del coro y el próximo, Las mujeres de verdad tienen curvas y la sesión es doble; no en vano, es algo más que cine. Tras la exhibición, el aprendizaje sigue en clase, con el material didáctico- -cuaderno del alumno- -y su análisis, con técnicos de prevención del CAID, profesorado y psicólogos de los centros. En el aula se reflexiona en voz alta sobre los contenidos, con lo que provocamos cambios de actitudes que les ayudan a explotar la madurez, la resistencia a la presión del grupo, a ser analíticos y a generar recursos para poder resolver los conflictos y a aprender a decir no a una oferta de droga agrega Erenia Barrero, técnica de prevención. Se eliminan los factores de riesgo y se crea un clima de complicidad y confianza, apoyos esenciales a esas edades recalca Susana Casaos, una docente que asiste al segundo pase, al mediodía. Me ha encantado la peli El resumen es que evadirte con drogas cuando tienes dificultades, no hace sino aumentarlas; ¿que qué te puede hacer caer? Sentirte marginado, no entendido, inferior, no querido... recalca Lucía Mondéjar, de 15 años. Para estar bien, no hace falta drogarse; además, pierdes el control de la realidad y de ti mismo; te destruyes. A mí me gusta esta actividad mediante el cine; es mucho más ameno y divertido aprender a través de la pantalla a que te expliquen lo mismo en una clase indica José Pedro Gutiérrez, de 17.