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ABC VIERNES 27 1 2006 25 La petición de asilo de la hija de Pinochet plantea un molesto problema diplomático a EE. UU. Putin advierte a Ucrania de que no permitirá que siga quedándose con el petróleo destinado a Europa Nacido con la benevolencia de Israel MADRID. Hamás nació como una organización islamista en la estela del movimiento de los Hermanos Musulmanes creado en Egipto, y contó con la inicial benevolencia de Israel. Así lo aseguran analistas como Tony Cordesman, del Centro de Estudios Estratégicos, el veterano experto Robert Fisk y varios informes de la Prensa norteamericana, que afirman que el Gobierno israelí quería así debilitar al movimiento nacionalista de la OLP. Ese inicial movimiento religioso y asistencial, sin embargo, declaró en 1988 una guerra santa para la destrucción del Estado de Israel y la creación de un Estado islámico. El 6 de abril de 1994 perpetró su primer atentado terrorista, al activar un coche bomba en Afula. Una semana mas tarde cometía su primer atentado suicida. Principio de un sangriento historial que compagina con sus labores de asistencia social entre los refugiados y sus prédicas de puritanismo religioso. Hamás figura hoy en la lista de organizaciones terroristas de la Unión Europea y de Estados Unidos. En marzo de 2004 un ataque aéreo de Israel mató a su histórico fundador, el jeque Yasín. Su sucesor, Abdel Aziz al Rantisi, murió también a consecuencia de un ataque aéreo lanzado por Israel. Un seguidor de Al Fatah era auxiliado ayer por sus compañeros tras ser apedreado en un enfrentamiento contra Hamás AP Las claves del triunfo hay que buscarlas en la corrupción de la ANP; en la ocupación israelí; en la injerencia occidental; en la muerte de Arafat; en su red de asistencia social... Por qué Palestina se tiñe de verde J. CIERCO GAZA. Durante la segunda Intifada, los ciudadanos del Estado de Israel fueron llamados dos veces a las urnas en elecciones limpias y democráticas. En ambas, los votantes se decantaron por el programa más duro, menos conciliador, más unilateral, menos favorable a la negociación en igualdad de condiciones con los palestinos. Con el tiempo, Ariel Sharón sorprendió a propios y extraños y ordenó la histórica evacuación de Gaza, sólo dos años después de haber jurado que la colonia judía de Netzarim, en el centro mismo de la Franja, nunca dejaría de formar parte de Israel. Poco después del final de la segunda Intifada, los ciudadanos palestinos, sin Estado, sin independencia, sin soberanía después de doce años de negociaciones baldías, han sido llamados a las urnas en elecciones legislativas limpias y democráticas. Los votantes, que han sufrido en los últimos años y décadas más que sus convecinos israelíes, se han decantado por el programa más duro, menos conciliador, más unilateral, menos favorable a la negociación con los israelíes. Con el tiempo, algún líder de Hamás podría convertirse en un Sharón árabe a pesar de haber dejado muy claro Mahmud al- Zahar hace tres días en ABC que Hamás nunca reconocería a Israel ni negociaría con Tel Aviv salvo a través de terceros. De hecho, Hamás no incluyó en su programa electoral, a diferencia de lo que recoge su carta fundacional de 1988, un llamamiento a la destrucción del Estado de Israel. El futuro inmediato se presenta pues lleno de dudas e incógnitas, que sólo el tiempo despejará. Pero para entenderlas, para comprender asimismo el por qué de la rotunda victoria electoral conviene hacer un corto viaje en tren de cercanías a los días previos a una cita con las urnas que casi nadie quería. George Bush, revisor de ese tren con tantos vagones como motivos para pintar de verde los raíles (ocupación israelí; corrupción generalizada de la ANP; incapacidad política para crear un Estado independiente; ineficacia económica; caos y anarquía; paro y desesperanza) reconoció que los palestinos se habían rebelado contra su status quo, mantenido en parte, por la fuerza de los hechos y de los dólares, por la propia Administración norteamericana. La actitud de la comunidad internacional en las últimas semanas no ha sido, en efecto, demasiado hábil. Desde Washington, Bruselas, Madrid han llegado reproches anticipados a Hamás, amenazas de ayudas económicas anuladas, injerencias y estrategias equivocadas que no han caído nada bien entre los votantes palestinos y que les han empujado aún más hacia Hamás. Y no sólo por la poco democrática injerencia internacional ni por el espíritu yihadista de los integristas, sino por la red de asistencia social de Hamás que ofrece algo, como manda uno de los cinco preceptos del Islam, que no siempre ha podido hacer la ANP: hospitales, escuelas, orfanatos, ayudas económicas a las familias de los mártires palestinos, sustento a los más necesitados... No es de extrañar que, ante estas circunstancias, se ironizara ayer desde Gaza sobre la misión secreta de médicos israelíes en la mukata de Ramala para intentar resucitar a marchas forzadas a Arafat.