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24 VIERNES 27 1 2006 ABC Internacional Los precarios cimientos de Oriente Próximo tiemblan con la mayoría absoluta de Hamás Mahmud Abbas, tras su derrota, insiste en apostar por la paz con Israel b El aplastante triunfo de Hamás provocan la dimisión del Gobierno de Ahmed Qurea, mientras el Ejecutivo y los mandos militares israelíes se preparan para lo peor JUAN CIERCO. CORRESPONSAL GAZA. Los palestinos de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este se acostaron en la noche del miércoles vestidos con un pijama amarillo, diseñado por los sondeos a pie de urna que daban una victoria estrecha pero tranquila a Al Fatah, y se levantaron ayer, apenas unas horas después, conmocionados por las primeras filtraciones, del todo confirmadas a media tarde, que hablaban de un triunfo rotundo, sin paliativos, de los integristas del Movimiento de Resistencia Islámico (Hamás) Así, uno tras otro, unos eufóricos, otros con cara de muy pocos amigos, casi todos al borde de un ataque de nervios, buscaban en su particular ropero una bufanda verde que ponerse alrededor del cuello, una camisa verde que abotonarse, una gorra verde que calarse casi hasta la barba afilada que asustara al más afeitado. Hamás, el grupo radical islámico creado en 1987 a la sombra de la OLP y amamantado desde sus primeros días por Israel para dividir al movimiento nacional de liberación palestino, escribía con letras de oro verde y números rotundos escupidos por las urnas democráticas su página más histórica y se hacía con la mayoría absoluta del Parlamento con 76 escaños, sobre un total de 132, frente a los escasos 43 del hegemónico, hasta ahora, Al Fatah. La victoria de los integristas no se concentraba sólo en sus tradicionales feudos de Gaza, donde arrasaron; en Hebrón, donde arrasaron; en Nablus, donde arrasaron, sino en casi todos los distritos electorales, y en Yenín y en Tulkarem y en Jerusalén Este, donde se hicieron, para asombro de casi todos, con los cuatro escaños reservados a los candidatos musulmanes. Triunfo arrollador (salvo, dato curioso en Qalquilia, donde mandan en la alcaldía tras su victoria en las municipales) que tuvo reacciones tan inmediatas como la dimisión en bloque del Gobierno palestino, con su primer ministro al frente, Ahmed Qurea, quien optó por dar tan dramático paso antes incluso de que se conocieran los resultados oficiales. Paso que medita dar, en su particular y deconstruida intimidad, el presidente Mahmud Abbas, superado por Parlamento palestino Hamás 76 Fatah 43 FPLP (Frente Popular de Liberación de 3 Palestina) FDLP (Frente Democrático 2 de Liberación de Palestina) Total escaños: 132 Participación: 77 Electores inscritos: 1,35 millónes Infografía ABC Palestina Independiente 2 Independientes 4 Tercera Vía 2 los acontecimientos, por su debilidad, por la escasa colaboración israelí, pero que podría guardarse en la suela de sus zapatos para más adelante, única y exclusivamente por ese sentido de la responsabilidad que le caracteriza. De hecho, Abbas dio la cara televisiva ya entrada la noche para reiterar su compromiso con la Hoja de Ruta y con el objetivo de alcanzar la paz con Israel, principal punto de su programa de Gobierno que tendrá que negociar ahora con los islamistas. Reacción en Israel El terremoto político y social provocado por los resultados electorales palestinos tuvo su epicentro en la sede de la Comisión Electoral Central de Ramala pero no pasó de largo por Israel, demasiado cerca para no verse afectado por este tipo de movimientos sísmicos de tanta intensidad en la escala Richter. Ehud Olmert, primer ministro interino, reunió a su Gobierno de urgencia para evaluar los resultados. Los servi- Altos representantes de la UE y EE. UU. ya negociaron en el pasado y en secreto con los yihadistas Ehud Olmert reunió de urgencia a su Gobierno para evaluar los resultados y analizar el vuelco electoral cios de la Inteligencia Militar se encerraron en sus dependencias para analizar ese ¿y ahora qué? que se ha convertido, una vez más, en la pregunta del millón. Y todos, políticos y militares, más los primeros que los segundos por esas elecciones legislativas a la vuelta de la esquina del 28 de marzo sobre las que tendrán gran repercusión los comicios palestinos, prometían, aseguraban, sentenciaban que nunca jamás negociarían con Hamás mientras el Movimiento de la Resistencia Islámico no renuncie al terrorismo, no reconozca al Estado judío, no reniegue de la destrucción de Israel, no entregue las armas. La respuesta de Hamás podrá cambiar en el futuro (una de las claves en juego es constatar una posible moderación, o no, de sus posiciones radicales ahora que tendrán responsabilidades de Gobierno, solos o en compañía de un dubitativo Al Fatah) pero por el momento no se separa de la marginalidad habitual: no reconocerá a Israel, sólo negociará cuestiones muy puntuales a través de intermediarios y sólo se comprometerá a una tregua más o menos duradera si Tel Aviv hace lo mismo y frena sus agresiones Batalla interpalestina De puertas para adentro, la batalla política está servida entre los dos grandes partidos, los otros no tienen peso específico, y habrá que ver si esos quítame allá esas pajas van mucho más lejos, con enfrentamientos parecidos a los vividos en la tarde de ayer en Ramala en la que la sangre entre seguidores de una y otra formación no llegó al río Jordán. La otra posibilidad pasa por la crea- ción de un Gobierno de Unidad Nacional con los ministerios más cercanos a la negociación con Israel y Estados Unidos en manos de Al Fatah y el resto en poder de Hamás. Y eso que en el pasado, pese a estar en la lista de organizaciones terroristas de la UE y de EE. UU. altos representantes de Bruselas (Miguel Ángel Moratinos; Javier Solana) y de Washington (algunos de sus más importantes enviados especiales) ya han negociado antes, en secreto, con los yihadistas. Pasadas las diez de la noche de ayer, las calles de Gaza, sobre todo los bastiones de Hamás, eran un hervidero con miles de personas de fiesta. A sólo unos kilómetros, en un episodio demasiado repetido, soldados israelíes mataban a una niña palestina de 9 años que llevaba una mochila sospechosa junto a la frontera. Quizás esas miles de personas, dentro de unos meses, salgan a las calles de Gaza junto al padre de la niña muerta ayer para exigir el pago de sus sueldos, que no podrán ser satisfechos sin la ayuda económica de la comunidad internacional a la ANP. Pero esa, también escrita con letras de oro verde y números puede que rojos, será otra historia.