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4 Opinión VIERNES 27 1 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil RETRATO DEMOSCÓPICO DEL CIS A última encuesta del CIS, perlas aparte- -un 10,1 de los entrevistados responden positivamente a la pregunta ¿apoyaría un gobierno militar en reemplazo del gobierno democrático si las cosas se ponen muy difíciles ofrece datos para la reflexión. El 62 por ciento tienen poca o ninguna confianza en los partidos políticos, reveladora respuesta que pone de manifiesto la incapacidad de la clase política para conectar con una opinión pública escéptica hasta la indiferencia a la hora de valorar las distintas instituciones. Los españoles, según el Centro de Investigaciones Sociológicas, desconfían de la Justicia- -por lenta, cara y parcial- -y tienen una mala percepción de la situación política (32 por ciento) El paro encabeza la lista de problemas, por delante de la inmigración, el terrorismo y la inseguridad ciudadana. La reforma de los estatutos de autonomía no parece provocar demasiados quebraderos entre los españoles, si bien la encuesta se realizó el pasado mes de octubre. Otro dato que en otras circunstancias no tendría la significación que adquiere en función de la actual situación política es que ocho de cada diez españoles se sienten orgullosos de serlo. Pura estadística. L PALESTINA: EL PEOR ESCENARIO A victoria de Hamás trastorna radicalmente el escenario palestino y proyecta sobre el Oriente Próximo una atmósfera inquietante debido a las numerosas tensiones que libera. Es cierto que la hipótesis se consideraba de antemano, ya que la enorme popularidad de Hamás y, sobre todo, su aplastante victoria en las municipales de 2005 avalaban esta posibilidad. Sin embargo, la noticia no deja de sorprender, pues coloca prácticamente a la Autoridad Nacional Palestina (ANP) en un callejón sin salida. Con una participación abrumadora- -cercana al ochenta por ciento- los palestinos han hecho del triunfo de Hamás una tormenta política que amenaza con llevarse por delante los frágiles mimbres de estabilidad institucional que han sido levantados con esfuerzo por el presidente de la ANP, Mahmud Abbas, desde su elección. Por de pronto, ha provocado ya la dimisión del gabinete del primer ministro, Ahmed Qurea, situando a la ANP ante una crisis política tan grave como la que vivió tras la muerte de Yaser Arafat. En este sentido, la derrota de la histórica Al Fatah debilita enormemente la posición de Abbas y su política de aproximación pacífica a Israel, ya que agita las bases sociales palestinas y erosiona su estrategia de moderación negociadora. Con su apuesta por el islamismo radical de Hamás, los palestinos hacen suya la visceralidad antisionista de un grupo religioso que, además de desarrollar una innegable labor altruista entre la población civil, sin embargo, sostiene una organización terrorista que ha sembrado el terror en Israel y ha conducido más de una vez a la propia sociedad palestina al borde de una guerra civil. Con todo, el contundente éxito electoral de Hamás abre casi inevitablemente las puertas del gobierno de la ANP a una grupo armado radical cuyo único programa es la confrontación armada con Israel. De hecho, desde su creación L en 1987, su objetivo político ha sido hacer la guerra a su vecino y establecer un Estado islámico sobre toda la Palestina histórica, incluyendo por tanto no sólo los territorios ocupados después de 1967, sino toda la superficie que abarca el Estado de Israel. Su oposición a los acuerdos de Oslo, su apoyo a la intifada, su estrategia terrorista de atentados suicidas y, sobre todo, su trabajo de asistencia social entre la población palestina desplazada- -especialmente dentro de los populosos campos de refugiados- -le han permitido aglutinar a su alrededor a todos los descontentos de la desestructurada sociedad palestina y, de paso, capitalizar políticamente la tradicional imagen de resistencia armada frente a los israelíes, tal y como se ha visto finalmente reflejado en las urnas. Así las cosas, el escenario político no puede ser más desalentador. Lo prueban las reacciones de preocupación emitidas por los EE. UU. y la Unión Europea, así como las declaraciones del primer ministro interino israelí, Ehud Olmert. Su rechazo a negociar con un gobierno de Hamás, e incluso a que pueda plantearse siquiera la posibilidad de que esta organización forme parte de la ANP mientras no renuncie a su estrategia terrorista, indica que el momento es extraordinariamente delicado. No hay que olvidar que Israel tiene por delante unas elecciones el próximo mes de marzo que habrán de desarrollarse en medio de una situación muy inestable, tras el coma de Ariel Sharón y la falta de un liderazgo político definido dentro del fragmentado panorama político israelí. Esta circunstancia, sumada al hecho de que la victoria de Hamás se produce cuando resuenan todavía en el ambiente las amenazas de destrucción proferidas desde Teherán, hacen que las tensiones liberadas por la noticia empeoren aún más, si cabe, la gravedad del momento, porque la conexión entre el chiismo inspirador de Hamás y el Irán de los ayatolás es de sobra conocida. FUNCIONARIOS EN TIERRA DE NADIE E LOS DINEROS DEL ESTATUTO CATALÁN D ESPUÉS de un largo y secreto (tirando a oscuro) proceso de negociación, Zapatero ha llegado a un acuerdo sobre la financiación autonómica con CiU e ICV. Entre otras cosas, el Gobierno cede a la Generalitat el control sobre la mitad del IRPF y del IVA, acuerda con ella un compromiso de inversión pública mínima garantizada durante los próximos siete presupuestos y abre la puerta para que dentro de unos años exista una Agencia Tributaria catalana independiente de la nacional. Asimismo, Cataluña no aportará nada al fondo de suficiencia. Sustanciosa tajada, sobre todo si tenemos en cuenta que el acuerdo contiene una cláusula que garantiza que Cataluña alcance la financiación del País Vasco. Parece que había que cerrar un acuerdo como sea en la financiación y el jefe del Ejecutivo tiró de manual. Los expertoshan hecho ya cálculos sobra qué regiones saldrán beneficiadas (las más ricas) y cuáles perjudicadas (las más pobres) La gravedad de este pacto es difícil de exagerar, y sería tan irresponsable predicar la catástrofe económica como mirar hacia otro lado y fingir que no pasa nada. Pasa, ciertamente, bastante, y no todo lo que pasa tiene que ver con las posibles alteraciones que produzca este acuerdo en la distribución regional del gasto. Es muy probable que el reajuste de flujos de gasto público no altere mucho la posición relativa de las autonomías. El gasto público puede que sea una ayuda para sacar a zonas atrasadas de su pobreza, pero los obstáculos al avance económico de las economías pobres no hay que buscarlos sólo en la falta de fondos sino en instituciones internas, que poco o nada tienen que ver con los fondos públicos. La reforma del Estatuto catalán, incluyendo sus aspectos económicos, era totalmente innecesaria. Es dudoso que una administración descentralizada de los ingresos y gastos públicos sea más eficiente que la centralizada, pero, sobre todo, es más dudoso aún que un sistema de finanzas públicas disperso esté más a salvo de la manipulación por parte de intereses particulares que un sistema central. En general, los nacionalismos necesitan hacer crecer el aparato público para intervenir y controlar la economía y para recompensar a las élites promotoras del programa nacionalista. No podría haber un mejor ejemplo de esto que el proyecto catalán que se discute ahora. Sus pretensiones intervencionistas rozan lo absurdo y ponen de manifiesto la escasa valoración que sienten sus autores por la libertad económica. El pacto entre el Gobierno y los nacionalistas no es malo sólo por sus consecuencias redistributivas en en el resto del país, sino por el freno al desarrollo que implicará también en Cataluña. Es difícilmente imaginable que las ambiciones intervencionistas del nacionalismo vengan acompañadas de una rebaja de impuestos y una apertura de mercados, y si las aspiraciones fiscales catalanas se extienden al resto de las autonomías tendremos el campo sembrado para una espiral de gasto público e impuestos más altos. L Estatuto de Cataluña supondrá en la práctica, la extinción de los órganos y entidades del sector público estatal puesto que la gestión de servicios administrativos de su competencia pasará a ser desarrollada por la Generalitat catalana Este el diagnóstico de la Federación de Asociaciones de Cuerpos Superiores de la Administración Civil del Estado- -que agrupa a 31.219 empleados públicos en casi todos los Departamentos ministeriales y organismos públicos dependientes de los mismos con servicios territoriales- El 10,5 por ciento de los funcionarios de la Administración General del Estado en Cataluña pertenecen a cuerpos superiores (inspectores de Hacienda, inspectores de Trabajo, abogados del Estado y Letrados de la Seguridad Social, entre otros) que quedarían a expensas de una posible integración en la Administración de la Generalitat o en expectativa de un nuevo destino en la Administración del Estado que les obligaría a abandonar su lugar de residencia para pasar a desempeñar un nuevo puesto de trabajo en otro destino administrativo fuera de Cataluña Sombrío panorama, en cualquier caso: o una integración en una organización autonómica que podría plantear problemas de discriminación funcionarial o traslado forzoso.