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48 JUEVES 26 1 2006 ABC Sociedad Benedicto XVI denuncia el fundamentalismo religioso y la devaluación de la caridad Joseph Ratzinger dedica la primera encíclica de su pontificado al amor y la justicia social sentencia que la doctrina social católica no pretende otorgar a la Iglesia un poder sobre el Estado pero sí inspirar el sentido de la justicia JUAN VICENTE BOO. CORRESPONSAL ROMA. El Magisterio de la Iglesia llegó ayer con la firma de un maestro, de un profesor de teología que ha meditado durante medio siglo el Antiguo y el Nuevo Testamento, y diagnostica en profundidad el mundo contemporáneo. La primera encíclica de Benedicto XVI, Dios es amor no sólo sintetiza en tres palabras el corazón de la fe cristiana sino que devuelve la unidad a lo indebidamente separado- -como el amor corporal y el amor espiritual, la ayuda humanitaria y el consuelo afectivo- al tiempo que separa lo que no debe mezclarse, como la tarea de la Iglesia y la del Estado. Reiterando que Dios es amor el Papa sale al paso de dos peligros de nuestro tiempo: el fundamentalismo religioso violento y la pérdida de espíritu de algunas organizaciones caritativas católicas, reducidas a simples ONG. Igual que san Juan el Teólogo de cuya primera carta toma las palabras del título, Benedicto XVI abre su encíclica presentando la armonía entre la fe de Israel y la fe cristiana, pues el gran mandamiento de Jesús une la shemá del Deuteronomio ...amarás al Señor con todo el corazón... y el precepto del Levítico amarás a tu prójimo como a ti mismo El título Dios es amor es muy oportuno pues, según el Papa, en un mundo en que a veces se relaciona el nombre de Dios con la venganza o incluso con la obligación del odio y la violencia, éste es un mensaje de gran actualidad, y con un significado muy concreto. Por eso en mi primera encíclica deseo hablar del amor b Dios es amor Amor de cuerpo y alma Abordándolo inicialmente como historiador y antropólogo, Benedicto XVI señala que el arquetipo por excelencia es el amor entre el hombre y la mujer, en el cual intervienen inseparablemente el cuerpo y el alma Como teólogo, lamenta que algunos cultos precristianos cayesen en la prostitución sagrada que se daba en muchos templos pues desvirtuaba precisamente el amor que quería exaltar y, desde luego, la dignidad de las mujeres, convertidas en instrumento de placer. Aunque está claro que el eros degradado a puro sexo se convierte en mercancía el Papa advierte que la crítica a esas desviaciones no debe trans- Benedicto XVI, en el momento de firmar su primera encíclica formarse en odio a la corporeidad. La fe cristiana, por el contrario, ha considerado siempre al hombre como uno en cuerpo y alma, en el cual espíritu y materia se compenetran recíprocamente Después de citar a Virgilio el amor lo vence todo Joseph Ratzinger señala que para Platón el hombre era inicialmente esférico, completo en sí mismo y autosuficiente, pero en castigo a su soberbia fue dividido en dos por Zeus, de manera que ahora anhela siempre su otra mitad La Biblia no presenta la existencia de dos sexos como un castigo, pero también subraya EPA la complementariedad pues sólo en comunión con el otro sexo puede el ser humano considerarse completo El eros orienta la persona hacia el matrimonio, un vínculo marcado por su carácter único y definitivo. A la imagen del Dios monoteísta corresponde el matrimonio monógamo. Esta estre-