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22 Nacional JUEVES 26 1 2006 ABC Imagen reciente del barrio del Carmelo de Barcelona, donde se produjo el hundimiento que ha dado paso a una profunda desconfianza en la Administración INÉS BAUCELLS Mañana se cumple un año del hundimiento del túnel del Metro en el barrio del Carmelo de Barcelona. Quienes pasean por sus empinadas calles apenas encuentran indicios de lo que sucedió aquella mañana del 27 de enero Carmelo, año I À. GUBERN A. CABEZA BARCELONA. El rastro físico de la crisis del Carmelo se percibe en el solar sobre el que antes se levantaban los tres bloques que tuvieron que ser derribados, o en la extraña quietud de aquellos tramos de calle a los que todavía no han podido regresar los 249 vecinos que siguen viviendo fuera de sus casas, 56 de ellos en hoteles. También se aprecia en ruido de los operarios que se afanan en reparar los últimos edificios dañados y, sobre todo, en las obras del Metro, por poco tiempo paralizadas antes de que se reinicien los trabajos. Poco más, que no es poco. Y es que si la herencia física de la crisis del Carmelo empieza a restañarse, permanece un pesado legado de orden psicológico, que se percibe por ejemplo en la reticencia de los vecinos a hablar de aquellas semanas de pesadilla, o en la profunda desconfianza hacia la administración, cuando no hostilidad, que expresan los afectados si se les pregunta sobre la respuesta de los políticos. Parece como si lo primero que se derrumbó en el túnel fuese la confianza en el Ayuntamiento, responsable de la atención a los vecinos, y la Generalitat, a cargo de las obras. Un año después, esta es la situación. Trece vecinos han fallecido este año por causas naturales. A causa del hundimiento, quedaron afectados 529 pisos: 34 viviendas tuvieron que ser derribadas, mientras que doce bloques, los más dañados, han tenido que ser recimentados, unos trabajos que concluyen este mes. Se estima, en principio, que a finales de este mes habrán vuelto a sus domicilios 1.100 personas. No obstante, no será hasta Semana Santa cuando se dé por cerrado de manera completa el éxodo vecinal. con los estándares máximos de seguridad. Las causas del hundimiento, una nefasta acumulación de irregularidades, reveló las deficiencias en la forma de hacer obra pública en Cataluña. Inversiones para la zona Tras el hundimiento, la Generalitat y el Ayuntamiento anunciaron una serie de intervenciones de mejora del barrio, gran parte de las cuales ya estaban previstas con anterioridad. El coste total de la intervención, tanto en mejoras urbanísticas como en los edificios, se ha presupuestado en 235 millones de euros, con aportaciones de todas las administraciones. El Gobierno anunció una inversión directa de 16 millones. Vida en el barrio El hundimiento arruinó en pocos minutos el quehacer diario del barrio. Quedaron afectadas 236 tiendas, de las que 67 tuvieron que cerrar. De estas últimas, 29 permanecen todavía con la persiana bajada y tres han cesado su actividad. Por otro lado, dos escuelas del barrio- -la Santa Teresa de Jesús, que reabrió sus puertas en junio, y el colegio público El Carmel, que ha vuelto a la normalidad tras estas vacaciones navideñas- -dejaron sin clase a 600 alumnos. Las obras Después de revisarse el proyecto de arriba a abajo, la reanudación de las obras del Metro podría comenzar en el segundo trimestre de este año. El túnel de maniobras que se hundió, rellenado con hormigón, se construirá en otra parte, mientras que el resto de obra se realizará con el mismo procedimiento- -el polémico método austriaco- -pero El coste de la crisis El coste económico de la crisis del Carmel ha sido de 81,5 millones de euros: 36 para indemnizaciones, 14 para hoteles y alquileres, 21 en obras, 3 en compensaciones y 2 para dietas, entre otros gastos. El Gobierno ha aportado 2,3. De esta suma, la Generalitat confía en recuperar entre 40 y 60 millones, que asumirían las aseguradoras. Indemnizaciones Todos los vecinos que firmaron el convenio de indemnización han sido compensados económicamente, excepto dos que han decidido querellarse. En cuanto a las indemnizaciones a los comercios, el 90 por ciento de ellos se han acogido a los convenios. Quedan 19 tiendas sin compensar, que pararon las negociaciones y abogaron por la vía judicial. Las 34 familias que perdieron su vivienda recibieron una nueva valorada en 30.000 euros más que su piso antiguo, 70.000 euros por el contenido y 10.000 euros adicionales a partir del segundo miembro de la unidad familiar en concepto de daños morales. El precio político Aparte del asunto del 3 por ciento, tapado por la negociación del Estatuto, la crisis ha tenido en el ámbito local muchas consecuencias. La tambaleante figura del alcalde Joan Clos tras el fracaso del Fórum 2004 recibió un definitivo mazazo tras la crisis. A pesar de que las obras no eran de su responsabilidad, el precio lo ha asumido el Consistorio. Desde entonces, el declive ha sido imparable, tal y como reflejan las encuestas. El éxodo De los 1.278 afectados, quedan por volver al barrio 249 vecinos. La mayoría de ellos reside en pisos de alquiler y de familiares y 56 permanecen en hoteles. La negociación del Estatuto tapó la crisis del 3 por ciento. En estas condiciones, ha sido el alcalde de Barcelona, Joan Clos, quien ha tenido que asumir el coste político