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20 Nacional JUEVES 26 1 2006 ABC España no castiga el tráfico de documentos falsos pese a que se confiscan diez mil al año Terroristas y delincuentes son clientes de estas redes, que se benefician de la laguna legal b Las investigaciones de la Policía española permiten la detención en Bangkok de un bosnio con más de 150 documentos fraudulentos, casi la mitad de nuestro país C. MORCILLO P. MUÑOZ MADRID. Delincuentes y terroristas son los clientes habituales de las redes internacionales de tráfico de documentos falsificados. La Policía no oculta su preocupación por los miles de papeles fraudulentos que circulan sin control por nuestro país y que crecen cada año. Sólo en 2005 los agentes de la Comisaría General de Extranjería y Documentación interceptaron 9.172 documentos falsos, la mayoría pasaportes y permisos de residencia, también visados y permisos de trabajo. Es un delito muy rentable, fácil, limpio y escasamente penado, pese a los millones de euros que mueve y la amenaza potencial para la seguridad que supone. Según la Policía, es el mejor negocio de la delincuencia. En España sólo se castiga la falsificación de documentos- -el que los fabri- ca- -y la utilización- -si perjudicas a un tercero- pero no el tráfico, de forma que los agentes pueden interceptar un paquete de pasaportes falsos y al correo que los vende y éste queda impune si no se le puede vincular al proceso de clonación o a que haya hecho uso de esos papeles. En la práctica ningún falsificador suele ingresar en la cárcel a no ser que haya cometido otros delitos (la pena máxima son dos años) En Canadá, por ejemplo, el tráfico está castigado con cinco años de prisión y Europol también lo considera un delito grave que se ha de combatir. La de España es una laguna legislativa muy peligrosa contra la que braman los agentes para que no salga gratis el delito: Sabemos que esos documentos falsos los puede utilizar un terrorista- -como ha ocurrido en tantísimas ocasiones- -o un delincuente, que podría ser un chorizo de poca monta o el capo de una red de crimen organizado, porque sobre todo el segundo no va por el mundo con su nombre y apellido puestos en su pasaporte explica un responsable de la Comisaría General de Extranjería. Ni siquiera lo que ocurrió el 11- M ha influido para que alguien se preocupe de llenar el vacío legislativo, algo que por otra parte ya se había demandado a los últimos gobiernos por las Fuerzas de Seguridad. Y eso que buena parte de los islamistas detenidos utilizaban documentos fraudulentos de los que viajan en paquetes por todo el mundo. Con ellos entraron en España y con ellos se movían sin cortapisas. El año pasado la Policía desmanteló 43 redes de falsificadores y detuvo a 198 personas. Colombianos, nigerianos, peruanos y chinos- -estos son los mejores especialistas- -están a la cabeza del suculento negocio que deja unos gigantescos beneficios económicos. La última operación Los pasaportes españoles ficticios se fabrican casi todos fuera, según fuentes policiales, muchos en países asiáticos con Tailandia a la cabeza. La última operación, de la que dio cuenta ayer la Dirección General de la Policía, tampoco escapa a este patrón. Un bosnio, Mohamed M. fue detenido en Bangkok con una maleta repleta de pasaportes, sellos y cartas de identidad que no eran reales. Más de 150 documentos de varias nacionalidades, cuyo destino era Londres y que le habrían reportado a la organización para la que trabaja el bosnio unos beneficios de más de 120.000 euros (unos mil euros por cada papel de identidad) El arresto de este individuo fue posible gracias a la información aportada por los agentes de Extranjería y Docu- La Comisaría General de Extranjería y Documentación desmanteló 43 redes de falsificadores en 2005 La Policía advierte de que se trata de una actividad ilegal que produce gigantescos beneficios sin riesgo