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ABC MIÉRCOLES 25 1 2006 Cultura 65 MARINA SAN JOSÉ Actriz MÚSICA CLÁSICA Ciclos de la CAM Obras de Beethoven: Concierto para piano, opus 61 Shostakovich: Sinfonía núm. 5 Int. Dimitri Bashkirov, piano. Orquesta de la Comunidad de Madrid. Dir. Rudolf Barshai. Lugar: Auditorio Nacional. Fecha: 23- I- 06 En el trabajo soy independiente, pero necesito cerca a mis amigos A pesar de que su papel en El cartero de Neruda supone su debut como actriz, Marina San José ha concentrado la atención del público y de la prensa como si fuera una estrella. No podía ser de otra manera, siendo como es hija de Ana Belén y Víctor Manuel TEXTO: JULIO BRAVO FOTO: JULIÁN DE DOMINGO LOS PIES EN LA TIERRA ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE MADRID. Se confiesa Marina San José aturdida y agobiada por el interés y la expectación que despertó su presentación teatral. Lo comprendo, por ser hija de quien soy, pero no termino de acostumbrarme dice con una media sonrisa que delata su extraordinaria timidez. Ha pasado ya mes y medio desde que debutara en Avilés, en El cartero de Neruda una obra teatral de Antonio Skármeta que ha dirigido y producido José Sámano. En la oficina de éste, bajo su mirada protectora, Marina asegura que estoy encantada con el recibimiento del público y con el desarrollo de la gira. Estoy aprendiendo sin parar ¿Es el escenario el lugar que se imaginaba que era? -Yo conocía ya los entresijos del teatro, porque he estado detrás muchas veces, pero sí, es como yo había pensado que sería. -Imagino que en una casa de artistas como la suya resulta inevitable pensar en dedicarse al arte, pero ¿cuándo decidió definitivamente ser actriz? -Al terminar el Instituto tenía varias posibilidades. Una de ellas era entrar en el Laboratorio de William Layton para estudiar interpretación, y me decidí por esta opción. Cuando entré ya lo tuve claro. Aunque he estudiado también canto, porque creo que un actor necesita la mayor formación posible. -Pero, ¿podría ser que se dedicara en un futuro a la música como sus padres o su hermano? -Quién sabe. Siempre me ha gustado mucho la música y podría ser. Ya estuve haciendo coros en la última gira de mis padres. No podría decidirme entre el canto y la interpretación. -El caso es estar encima de un escenario... -Sí, pero no siempre ha sido así. Yo de niña quería ser veterinaria, porque tenía una idea muy romántica de esa profesión. -Su debut ha sido muy llamativo, con una producción importante y rodeada de prensa. ¿No hubiera preferido otro estreno más discreto? -No podía haber encontrado un debut mejor. El texto es estupendo y mi personaje, maravilloso. Lo que más disfruto es la relación con mis compañeros de trabajo. Es un ambiente tan familiar; Tina Sainz, además, me ha arropado mucho. A ella le hizo mucha ilusión que yo hiciera esta obra con ella, porque me conoce desde hace mucho tiem- T Marina San José, ayer en Madrid po, y la complicidad que tengo con ella es extraordinaria. Es un poco como mi madrina de escena. -No todo será de color de rosa... -Lo paso muy mal todavía con las entrevistas. No estoy cómoda, son lo que menos me gusta. Entiendo que son parte de mi profesión, pero lo mío es salir al escenario e interpretar una obra de teatro. Ahora estoy un poco más tranquila, pero hubo un momento, en los días previos al estreno en Avilés, en que me sentía casi acosada. No me esperaba toda esa atención por parte de los medios. No me siento preparada, y supongo que volverá a repetirse, y más todavía, cuando vengamos a Madrid con la obra. -Pero entenderá toda esa expectación... -Sí, claro, pero prefiero no pensar en ello ni sentir una presión mayor que la que se siente al salir a un escenario. En la obra el mío es el cuarto papel en importancia; no es un personaje con una frase, pero no es la protagonista. De hecho, hay gente que después de ver la obra comenta que pensaba que mi papel era más largo. ¿Se considera una mujer independiente? -Depende de para qué. En el trabajo sí, soy muy independiente. Pero también necesito mucho sentir a mis amigos cerca de mí. ¿Qué le cautivó más de su personaje? -Su pureza, su fuerza interior... Es un personaje que empieza siendo una niña y termina siendo una mujer, que va cambiando a lo largo de la obra, y eso resulta muy atractivo. antas veces a vueltas con los prejuicios, con la metafísica del concierto o la inspiración del artista, que la última actuación de la Orquesta de la Comunidad de Madrid se ha convertido en un soplo de viento fresco. La sesión tenía su interés pues al frente de la orquesta madrileña volvía estar el veterano director Rudolf Barshai, amigo de Shostakovich y estudioso de su obra, legendario viola al lado de Richter y Oistrakh, de Rostropovich y Kogan. Incluso, aparecía como solista otro grande de nombre Dmitiri Bashkirov, todo un viejo maestro del piano. De manera que ha tenido que ser la experiencia de los años, esa que a veces serena ánimos y añade a todo cierto escepticismo, la que revelara que aún cabe entender este oficio bajo la apología de quien pone por delante la mente despejada y la experiencia para gloria de la razón y la lógica. Barshai ha hecho sonar a la Orcam con una muy especial seguridad. Primero porque como tantas otras orquestas también ésta sabe distinguir y siente la necesidad de abrir los oídos cuando hay donde aprender. Luego, porque en su forma de hacer hay mucho de oficio, orden y eficacia. De ahí que fueran varias las virtudes que se percibieron ante la quinta sinfonía de Shostakovich. Sin duda la de un sonido bien realizado, sincero, espontáneo; la de un muy interesante ajuste de los planos; también la de un acabado meticuloso, robusto, claro y directo. Le beneficia a esta obra, que es una tentación para el entusiasmo, semejante dirección sin aspavientos, como al Concierto en re mayor de Beethoven, el de violín, aunque aquí se escuchara en la transcripción para piano, la afirmación de sus temas y la voluntad de cantarlos rectamente. Fue ahí donde la actuación de Bashkirov vino a añadir el plus de virtuosismo necesario, la voluntad de una expresión cálida, elegante y segura, al margen de algún detalle circunstancial, de esos que alertan sobre la fragilidad de lo que se maneja. Y por todo ello fue comprensible la acogida del público, las propinas regaladas por Bashkirov y hasta el entusiasmo de ese espectador que ya al asomarse a la sala se defendía: Mucha orquesta hay. Malo. Algún estreno nos van a dar y para el que no faltó la respuesta del acompañante: Eres un aburrido Estaba claro que no era un día para hacer pronósticos.