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ABC MIÉRCOLES 25 1 2006 Internacional 31 ELECCIONES LEGISLATIVAS EN PALESTINA Hamás amenaza la hegemonía de Al Fatah en la nueva era que se abre en Gaza y Cisjordania Nacionalistas e integristas llegan muy igualados a su cita de hoy con las urnas b Israel, EE. UU. y la UE, preocupados por la pujanza de los radicales islámicos, que cambiarán las reglas del juego palestino y las relaciones con Tel Aviv y Occidente JUAN CIERCO. CORRESPONSAL GAZA. Un millón trescientos mil palestinos de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este tienen hoy, diez años después de la primera, su segunda cita con las urnas para decidir la composición de su Consejo Legislativo. Una cita ésta muy diferente a aquella por la desaparición hace quince meses de Yaser Arafat y por la participación, ahora los comicios no van contra el Corán como arguyó entonces, de Hamás. Sean cuáles sean los resultados (las últimas encuestas dan una ligera ventaja a Al Fatah) las elecciones inauguran una nueva era que acabará con la hegemonía del movimiento de liberación nacional secular por la irrupción en el escenario parlamentario de los integristas islámicos. Desde mañana nada será igual en los Territorios Ocupados Palestinos aunque muchas cosas, demasiadas, seguirán siendo las mismas. El Parlamento que salga de las urnas y el Gobierno que nazca del Parlamento no tendrán, por ejemplo, competencia alguna, dependen de Israel, sobre el control de su tierra, del agua, de las materias primas, de las fronteras, del espacio aéreo, de las aguas territoriales, de la libertad de movimiento de sus ciudadanos... Unos muchachos palestinos pasan ante un mural con los mártires de Hamás, en la ciudad cisjordana de Hebrón palestinas se enfrentaron ayer a tiro limpio junto a la casa en Gaza de Abbas (hacía desde Ramala un llamamiento a la población para que votara en masa) antes de ser disueltos, también a tiro limpio, entre neumáticos en fuego y contenedores de basura volcados, por la Guardia presidencial. Caos y anarquía, y corrupción, y paro, e ineficacia, y nepotismo... Combustible para alimentar el fuego de Hamás, verdadero protagonista de las elecciones, que sin renegar ni mucho menos del espíritu yihadista nunca reconoceremos a Israel ni renunciaremos a nuestro derecho a la resistencia armada decía ayer en ABC su líder, Mahmud al- Zahar) se aferra a su imagen de disciplina, honestidad, religiosidad y a su red local de institucio- AP Caos, anarquía, corrupción, paro, ineficacia y nepotismo... conforman el marco electoral nes de asistencia social, hospitales, escuelas, orfanatos, ayuda a las familias de los prisioneros, los refugiados y los mártires para aprovechar el enorme descontento de los palestinos de a pie. Frente al espectacular despegue de Hamás se sitúa el dividido Al Fatah (la lucha encarnizada entre la vieja y la nueva guardia, encabezada ésta desde la cárcel por Marwán Barghuti, será una de las claves del día después de los Crispación interna Pero el poder absoluto de Al Fatah, que ha dominado Gaza y Cisjordania desde la creación en 1994 de la ANP, pasará a la historia y lo hará, como se ha demostrado a lo largo de una tensa campaña electoral que se ha cobrado dos muertos, el último ayer en Nablus, en un ambiente de crispación interna; desconfianza de Occidente por el auge de Hamás (organización terrorista para Washington y Bruselas) corrupción generalizada; aislamiento cada vez más evidente de tierras y personas por un muro ilegal que casi todo lo cerca; ineficacia y nepotismo; paro y desesperanza; una década de negociaciones baldías, y una salida al exterior, una sola en Gaza, gracias a la evacuación israelí de la Franja mediterránea y a la apertura del paso de Rafah. Pero lo que más ahoga el ambiente es la sensación de falta de seguridad que se observa en cada rincón de Cisjordania y, sobre todo, de Gaza. Para muestra, un botón significativo. Pese al estado de alerta de sus mermadas Fuerzas de Seguridad, el despliegue de 13.000 policías, el compromiso de Hamás y Al Fatah de no llevar armas durante la jornada electoral, dos familias comicios) apoyado sin disimulo por EE. UU. y la UE, que han amenazado con cortar sus ayudas a un Gobierno integrista o incluso a una alianza ejecutiva entre los dos principales partidos. Israel, que ha permitido el voto a la carta en Jerusalén Este, sigue con preocupación unos comicios que pueden influir en los suyos de marzo y se prepara para espantar los futuros efectos colaterales de las batallas internas de Al Fatah; las que enfrenten a éstos y a los radicales islámicos, sin llegar a la guerra civil; o la tercera Intifada, mucho más probable que una tregua indefinida. Las papeletas están servidas. Las urnas, abiertas. Los votantes, listos. Una nueva era se inaugura hoy en Gaza y Cisjordania. Olmert, como Sharón: Habrá que entregar tierra de Israel J. CIERCO GAZA. Cada año, por estas mismas fechas, el Foro de Herzliya, ciudad pegada a Tel Aviv, se convierte en la particular hoja de ruta de la política de Israel para los siguientes once meses, con sus consiguientes implicaciones en el día a día de los palestinos y de Oriente Próximo. Hace dos años, Ariel Sharón lanzó desde allí su plan para evacuar la Franja de Gaza, suceso histórico que se completaría con el tiempo. Ayer, con su jefe todavía en coma en el hospital de Jerusalén, le tocó el turno a su mano derecha y primer ministro interino, Ehud Olmert. El ya líder del Kadima no se atrevió a tanto, no dijo nada que no hubiese dicho antes Arik temeroso de perder la gran ventaja que los sondeos le conceden para las elecciones del 28 de marzo. Debemos entregar parte de la tierra de Israel; hay que determinar nuestras fronteras según un criterio demográfico; no podemos seguir controlando la vida de los palestinos; nos comprometemos con la Hoja de Ruta y, por tanto, con la creación de un Estado palestino; mantendremos los grandes bloques de asentamientos de Cisjordania; si los palestinos cesan sus ataques recibirán la independencia Nada que no hubiera dicho ya Ariel Sharón; nada que no hubiesen oído ya en reiteradas ocasiones las escépticas y hastiadas audiencias israelí y palestina; nada, en definitiva, que pudiera arruinar las elevadas expectativas electorales del Kadima y las innegables posibilidades de Ehud Olmert de presidir el próximo Gobierno de Israel.