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26 MIÉRCOLES 25 1 2006 ABC Internacional Un soldado norteamericano pasea por un bloque de celdas de Campo Delta, en la base de Guantánamo REUTERS El Ejército estadounidense podrá aplicar la pena de muerte en la cárcel de Guantánamo Un juez federal ordena que se publiquen los nombres y nacionalidades de los presos en la base actualidad, el Pentágono tiene a seis militares en su propio corredor de la muerte, situado en los barracones disciplinarios de Fort Leavenworth, en Kansas PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. Con muy poca fanfarria administrativa, el Ejército de EE. UU. fijó nuevas regulaciones sobre cómo aplicar penas de muerte en la jurisdicción militar. Una inquietante aclaración burocrática considerada como el primer paso para volver a utilizar la pena capital, no aplicada por la Justicia castrense del gigante americano desde 1961, pero que figura entre las posibles opciones de condena para algunos de los detenidos en Guantánamo. El documento en cuestión (www. fas. org irp doddir army r 190 55. pdf) tiene la firma de Sandra Riley, asistente del secretario del Ejército de Tierra, cargo ocupado por un civil bajo las órdenes de Donald Rumsfeld. Esta detallada revisión se centra en establecer responsabilidades y actualizar la política y los procedimientos para cumplir sentencias de muerte impuestas por cortes marciales o tribunales militares en virtud del código uniforme de Justicia Militar y el manual para cortes marciales En la actualidad, el Pentágono tiene a seis militares en su propio corredor b En la de la muerte, situado en los barracones disciplinarios de Fort Leavenworth, en Kansas. Entre estos presos, en su mayoría afroamericanos, se considera que el candidato con más probabilidades de ser ejecutado es Dwight Loving. Este soldado negro se encuentra condenado a la pena capital por el asesinato de dos taxistas en 1988 durante su destino en Fort Hood, Texas. El último recurso de los abogados de Dwight Loving ante la Corte de Apelaciones de las fuerzas armadas ha sido rechazado el mes pasado. Decisión que, junto con las nuevas regulaciones fijadas por el Pentágono, según la agen- cia Reuters, presagian la próxima ejecución de este soldado acusado de doble asesinato. Es un rocedimiento que, en cualquier caso, tendría que ser aprobado personalmente por George W. Bush, ya acostumbrado a este tipo de trascendentales decisiones durante su etapa como gobernador de Texas. En los anales de la Justicia militar de EE. UU. la última ejecución de un uniformado fue el 19 de abril de 1961. Un soldado del Ejército de Tierra, John Bennett, fue ahorcado en Fort Leavenworth por la violación e intento de asesinato de una niña austriaca de once años. El año pasado, tribunales cas- trenses con jurados militares dictaron dos sentencias de muerte: una contra el sargento Hasan Akbar, por atentar contra dos oficiales en Kuwait hace tres años, durante los prolegómenos de la invasión de Irak; y otra contra el soldado Andrew Witt, por asesinar a cuchilladas a un compañero de armas y a la esposa de éste. En este peculiar contexto de penas de muerte militares- -con el método de inyección letal- -también se incluye la posibilidad de ejecutar en la prisión de Guantánamo a presos extranjeros procesados por terrorismo ante los polémicos tribunales castrenses orga- El Pentágono multiplicará sus unidades especiales hasta las cifras de la guerra de Vietnam P. RODRÍGUEZ WASHINGTON. La próxima revisión estratégica cuatrienal del Pentágono, que será publicada la primera semana de febrero junto con los presupuestos de Defensa de 2007, plantea multiplicar el número de unidades de élite, entrenadas para misiones antiterroristas y contra- insurgentes fuera de Estados Unidos. Este aumento de la plantilla para operaciones especiales- -Delta Force, Rangers, Navy SEALs y boinas verdes -llegará hasta cifras no registradas desde la guerra de Vietnam. De acuerdo con los detalles avanzados por el Washington Post, estos refuerzos supondrían la inversión durante los próximos cinco años de miles de millones de dólares en el Co- mando de Operaciones Especiales, con base en Tampa. El USSOCOM en la actualidad cuenta con 52.000 efectivos en todo el mundo, especialmente concentrados en Irak y Afganistán. Entre los cuerpos y unidades más beneficiados estarían las fuerzas especiales del Ejército de Tierra, conocidas como boinas verdes que verían aumentar su plantilla en un tercio, pasando de 15 batallones en activo a 20. Esto implicaría la creación de noventa equipos A compuestos por doce hombres especialmente entrenados para operar en los llamados conflictos de baja intensidad. La inminente revisión estratégica cuatrienal- -la primera después del