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22 Nacional MIÉRCOLES 25 1 2006 ABC Dolores Vázquez pide al Estado cuatro millones por el caso Wanninkhof b El recurso presentado por su abogado afirma que se ha producido un anormal funcionamiento de la administración de justicia y que el daño era evitable J. M. CAMACHO MÁLAGA. El abogado Pedro Apalategui ha reclamado al Estado cuatro millones de euros por haber encarcelado y condenado a Dolores Vázquez por el caso de Rocío Wanninkhof El letrado malagueño ha presentado una reclamación patrimonial por funcionamiento anormal de la administración de justicia. Su petición se basa en el tiempo que estuvo en prisión su cliente, los daños morales y el desprestigio sufrido por su persona. En el recurso, presentado la pasada semana ante la Subdelegación del Gobierno, se tienen en cuenta los 17 meses que estuvo Dolores Vázquez en prisión y los daños morales sufridos, según se recoge en un informe psicológico. Además, se habla del desprestigio causado en su imagen, y aporta recortes de prensa para demostrar la repercusión mediática del caso. También se incluye la evitabilidad del daño y se hace referencia a las bases de datos policiales y al supuesto conocimiento que tenía la Policía española por parte de la británica de que el actual imputado, Tony Alexander King, tenía antecedentes penales en su país. El documento se fundamenta en los artículos 292 y 294 de la Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ) que regula el derecho de los afectados a solicitar indemnización con cargo del Estado por los daños causados en caso de error judicial o los que sean consecuencia del funcionamiento anormal de la Administración de Justicia Las mujeres candidatas pasan el examen en su intento de que las contraten para trabajar en el campo de Huelva Mujeres del campo. Mujeres con familia. Mujeres de 20 a 40 años. Sólo mujeres. Hombres, ni en pintura Estas son las condiciones para obtener un contrato con el que trabajar en el campo español ¿Por qué esos requisitos? Para que regresen a Marruecos Casting de marroquíes TEXTO Y FOTO: LUIS DE VEGA, CORRESPONSAL Derecho a indemnización Así, el artículo 294 establece que tendrán derecho a indemnización quienes, después de haber sufrido prisión preventiva, tengan dictado un auto de sobreseimiento libre. El documento recoge un relato de lo ocurrido desde que fue detenida, el 7 de septiembre de 2000, casi un año después de la desaparición de Rocío Wanninkhof, cuyo cadáver fue encontrado en noviembre de 1999; y se incluye su ingreso en la cárcel de Alhaurín de la Torre, tras la orden de prisión incondicional decretada por el Juzgado. Vázquez fue juzgada en septiembre de 2001 por un jurado popular, que la declaró culpable de asesinato. Posteriormente, el presidente del Tribunal la condenó a 15 años y un día de prisión. Más tarde, en febrero de 2002, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ordenó repetir el juicio. KENITRA (MARRUECOS) La campaña de la fresa llega a Huelva un año más. Hacen falta muchas manos para limpiar de rojo los campos. Cada año llegan más ciudadanos extranjeros, y Marruecos es de las canteras privilegiadas. La Asociación Agraria Jóvenes Agricultores (Asaja) de Huelva ha seleccionado entre el lunes y el martes a 422 mujeres en el país magrebí. La cita era en unas naves de Kenitra, treinta kilómetros al norte de Rabat. A algunas, llegadas apenas sin medios, no les importó pasar la noche bajo un relente helador con tal de no faltar a la cita. La ocasión merecía la pena. Viaje y alojamiento Las que pasan el corte trabajan en la provincia onubense en iguales condiciones que cualquier español. Mejor aún- -añade Ricardo Escobar, de Asaja- pues además del contrato y la Seguridad Social el empresario está obligado a darles alojamiento Y el viaje, que también se les paga añaden por detrás. ¿Qué significa eso para estas marroquíes? Pues ganar unas diez veces más que si estuvieran trabajando en los campos de su país. El salario del temporero en España en 2005 era de 32,45 euros diarios (unos 350 dirhams) En Marruecos, si tuvieran la suerte de trabajar, ganarían entre veinte y cuarenta dirhams al día. En estas condiciones son muchas las personas que se presentan a estos cas- ting agrícolas Pero ¿cuál es el criterio de selección? Mujeres de entre 20 y 40 años del medio rural. Casadas o con cargas familiares. Con experiencia en el campo explica Escobar. De las primeras diez que pasaron ayer ante la comisión de los dos países, fueron rechazadas casi todas. Unas, porque excedían la edad; otras, porque carecían de experiencia, como una joven bordadora. Además, en apenas unos segundos los seleccionadores deben adivinar las intenciones de la candidata: si va a coger fresas o va para no volver. ¿Y los hombres? Dan muchos problemas coinciden varios empresarios españoles en Kenitra con años de experiencia. En mi finca tengo más de trescientas mujeres y apenas quince o veinte hombres. Y si pudiera, no tendría ninguno. Ni en pintura añade uno de ellos. Jadiya Sansar, de la Agencia Nacional de Promoción del Empleo y las Competencias (Anapec) de Marruecos, dice que no hay hombres en el cupo por exigencia de los empresarios españoles pero al mismo tiempo reconoce que ellas dan me- nos problemas y son más curiosas trabajando Pero, incluso descartando a los hombres, no todo es pan comido. A pesar de que todas las contratadas están obligadas a firmar un compromiso de retorno, no todas lo hacen. Es más, muchas se quedan al otro lado del Estrecho. El año pasado aproximadamente el 60 por ciento se quedaron en España comenta Escobar. Un dato que fuentes oficiales españolas en Marruecos sitúan en el 50 por ciento. Ante este panorama, un varón joven, sin familia y que viva en una ciudad marroquí lo tiene muy difícil para ir a recoger fresas a Huelva. Más bien imposible, visto el caudal de mujeres con ganas de ganarse la vida a la europea. Ir para volver En Kenitra comentaban ayer que los sindicatos españoles están que trinan por tanta mano de obra extranjera, pero si venimos a buscarla aquí es porque de otra manera la fruta se pudriría en la mata aseguran. Vamos, que en España cada vez es más difícil encontrar quien agache el lomo. Dicen que la campaña de la fresa es de las más duras. Pues centenares de mujeres marroquíes estaban ayer con una sonrisa de oreja a oreja. Aicha Dekni, de 25 años, era una de ellas. Va a ser su primera experiencia española. Con sus papeles en la mano, lo tenía claro: Hay que ir para volver. Inshallah (si Dios quiere) Y así repetir más años El año pasado aproximadamente la mitad de las contratadas se quedaron en España