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4 Opinión MIÉRCOLES 25 1 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil SI DE TROGLODITAS HABLAMOS... A aprobación de nuevos procedimientos hará posible que las autoridades militares de Estados Unidos apliquen la pena de muerte a los combatiente enemigos -en la terminología utilizada por el Pentágono- -recluidos en la cárcel de Guantánamo. Persevera así el Gobierno de Bush en la estrategia- -equivocada- -de convertir esas instalaciones en una especie de limbo jurídico en el que, en estos momentos, habitan medio millar de prisioneros, desprovistos de los más elementales pertrechos jurídicos para poder poner en pie su derecho a la defensa. Y llueve sobre mojado. En la memoria de todos está el horror sin matices que supusieron las torturas ocurridas en la prisión iraquí de Abu Ghraib. Ni dentro ni fuera de su territorio parece que EE. UU. y su administración militar le cogen el tono a los estándares occidentales en materia de derechos a los prisioneros. Ahí, y no en España, sí que encaja a la perfeccción el epíteto que algún influyente medio de comunicación estadounidense ha dedicado a los militares españoles a cuenta de las quejas vertidas contra el Gobierno. El hallazgo léxico- trogloditas -le viene como anillo al dedo a quienes torturan e instalan el régimen de garantías de los presos en un lejano pleistoceno jurídico. Algo inconcebible en la cuna de las libertades. L LA RESPUESTA DEL PP AL ESTATUTO E L presidente del PP desveló ayer una nueva estrategia de su partido para oponerse al proyecto estatutario para Cataluña, tras el acuerdo global alcanzado por el presidente del Gobierno con el líder de CiU, Artur Mas. Rajoy anunció que el PP va a promover una iniciativa legislativa popular para forzar un referéndum sobre el nuevo Estatuto catalán. El argumento de los populares es que este proyecto encierra una auténtica reforma de la Constitución de 1978, por lo que es la sociedad española la que debe ser oída. La iniciativa se suma al recurso interpuesto ante el Tribunal Constitucional contra la admisión a trámite del proyecto como reforma estatutaria, y a la confirmación de que el PP intervendrá activamente en el debate parlamentario del proyecto. Sin embargo, la propuesta de una iniciativa popular se mueve con registros políticos muy distintos a los propios de la tarea parlamentaria o de la defensa jurisdiccional del orden constitucional. El llamamiento a los ciudadanos para que se pronuncien sobre el proyecto de nuevo Estatuto para Cataluña supone reconocer de antemano la ineficacia política del procedimiento parlamentario para influir sobre el resultado final. Es obvio que la mayoría que apoya al Gobierno no iba a permitir otra cosa que secundar los intereses del PSOE, consorciados con los de las minorías. Pero abrir la vía de la consulta popular al mismo tiempo que se desarrolla el debate estatutario en el Parlamento reconduce la posición del PP a un punto de partida en el que parece descartarse como actor principal de la contienda que se avecina. Con 148 escaños y casi diez millones de votantes, el PP dispone de una capacidad parlamentaria- -en su sentido procedimental y retórico- -que corre el riesgo de quedar sepultada por las expectativas que va a generar la recogida de firmas en todo el territorio nacional. La iniciativa podrá resultar un éxito político, en cuanto al respaldo social, aunque no se materializará en una consulta porque será rechazada por la mayoría gubernamental. El PSOE calificó la propuesta como inconstitucional, porque el artículo 87.3 de la Constitución prohíbe la iniciativa legislativa popular sobre materias reservadas a la ley orgánica. Sin embargo, lo que propuso ayer Rajoy no era regular el nuevo Estatuto catalán a través de una iniciativa popular, sino provocar la celebración de un referéndum de los que el artículo 92.1 de la Constitución prevé para decisiones políticas de especial trascendencia El problema de esta iniciativa legislativa popular es, por tanto, de oportunidad más que de pertinencia. De táctica, más que de estrategia. La grave incidencia que el proyecto estatutario tiene sobre el modelo de Estado hace más conveniente una fuerte actividad parlamentaria, en la que Rajoy cuenta sus intervenciones por victorias frente a Rodríguez Zapatero. También dispone el PP de un poder institucional suficientemente amplio- -municipal, provincial y autonómico- -y transversal- -en comunidades y provincias con muy distinto desarrollo socioeconómico- -como para articular un gran movimiento de defensa constitucional que llegue a todos los niveles de la sociedad española a través del compromiso de las instituciones donde gobierna con los valores constitucionales que están ahora mismo en el mayor riesgo conocido desde 1978. Y, por supuesto, exige una presencia pública constante, explicativa y mejor diseñada para transmitir a la sociedad la existencia de una alternativa cierta, viable y sólida a la alianza entre socialistas y nacionalistas. Mariano Rajoy sabe bien que el centro derecha no puede participar como actor secundario en un escenario donde el guión ya está escrito por un Gobierno que ha impulsado este segundo proceso constituyente, por etapas y disfrazado de reformas estatutarias. Es evidente que el orden constitucional de 1978 está en discusión, pero sólo por una parte y con unos objetivos que parecen impuestos por un destino irreversible. Es a este fatalismo al que debe responder el centro- derecha español, encarando seriamente la posibilidad de plantear a los electores una reforma constitucional que refuerce el sentido nacional de la Constitución de 1978 y blinde la unidad de la soberanía que reside en el pueblo español. Es ahí donde el PP puede avanzar decididamente y ofrecerse como sólida alternativa. MEDIO AMBIENTE Y LOS POZOS ILEGALES A gravedad de la sequía que sufre España- -y que lleva camino de empeorar hacia una situación ya extrema- -no justifica que el Ministerio de Medio Ambiente incumpla con lo que marca la legalidad. El departamento que dirige Cristina Narbona ha dado instrucciones para que la Confederación Hidrográfica del Guadiana no sancione a aquellas personas que abran pozos ilegales. Así lo reconocía la propia ministra. Pero el ordenamiento jurídico está para cumplirlo; y si cambia la contingencia lo que se hace es cambiarlo y, en su caso, acomodarlo al contexto ante una situación de emergencia. Mirar hacia otro lado es, cuando menos, un ejercicio de mal gobierno. Peor aún es ordenar hacer la vista gorda ante la explotación furtiva de acuíferos en Castilla- La Mancha, donde manda el PSOE, y no hacer lo mismo en Murcia, donde lo hace el PP. Porque entonces se incurre en un agravio comparativo con el que se viene a reconocer que se obra mal... pero sólo dónde uno quiere hacerlo. Desde la precipitada, inmeditada e inconveniente derogación del trasvase del Ebro, los socialistas no dan una a la hora de diseñar una política hidrológica que sea capaz de hacer frente al complicado presente y que, al tiempo, siente las bases de un futuro no sujeto a sentarse a esperar a ver si llueve. L VICTORIA CONSERVADORA EN CANADÁ D ESPUÉS de doce años de gobiernos del Partido Liberal (PL) Canadá ha apostado por la vuelta de los conservadores. Con el triunfo del Partido Conservador (PC) se inaugura un escenario político en el que Stephen Harper tendrá que afrontar numerosos retos. El primero- -y principal- -es salvaguardar la propia estabilidad de su gobierno, ya que la victoria del PC no le proporciona una mayoría absoluta en el Parlamento de Ottawa. En este sentido, las posibilidades que se barajan son gobernar en minoría- -tal y como hizo hasta ahora el derrotado Paul Martin- -o llegar a un pacto con el Bloque Quebequés, que, aunque ha visto reducida levemente su representación parlamentaria, sigue siendo clave a la hora de garantizar la gobernación del país. Con todo, el hecho de que se haya producido un cambio en el partido mayoritario después de tantos años de gobierno liberal hace difícil que se pongan obstáculos a la formación de un gabinete liderado por el conservador Harper. No hay que olvidar que uno de los ejes de su campaña ha sido la renovación política de Canadá después de los escándalos de corrupción que salpicaron al PL, así como la adopción de medidas tan populares como la reducción de impuestos, la claridad en las cuentas públicas y el impulso de una política orientada hacia la seguridad ciudadana mediante el combate de la delincuencia y el crimen organizado. Esta circunstancia, sumada al perfil centrista de Stephen Harper- -que logró unificar las distintas familias del centro- derecha canadiense mediante un programa basado en el reformismo moderado- hace prácticamente seguro que el PC obtenga el apoyo necesario para formar gobierno, especialmente cuando el líder de los conservadores ha hecho público su compromiso a gobernar sin recorte de los programas sociales y sin derogar la legislación vigente sobre el aborto y los matrimonios homosexuales. De este modo, Harper ha logrado protagonizar un cambio histórico en un país tradicionalmente esquivo a los conservadores, confirmando así el giro al centro- derecha que experimentan cada vez más países occidentales.