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48 Sociedad MARTES 24 1 2006 ABC Educación Cheque escolar, un modelo de elección de colegio de difícil aplicación en España Sólo en Suecia se ha generalizado, mientras se abre paso lentamente en otros países b La polémica sobre la financiación de la educación ha llevado a determinados sectores a reivindicar el cheque escolar como alternativa a los conciertos M. ASENJO MADRID. Las convulsiones que sufre el mundo educativo, el antagonismo entre la escuela pública y la privada alentado desde diferentes sectores y las duras críticas que recibe gran parte de la escuela concertada por las decisiones de sus dirigentes en relación con la Ley Orgánica de Educación (LOE) ha llevado a los grupos más críticos- -en especial a la Confederación Católica de Padres Concapa- -a volver la vista al cheque escolar como posible remedio a todos los males que sufre el sistema educativo. Tal vez sea preciso reivindicar el cheque escolar, que otorga a las familias- -y no al centro- -la capacidad de decisión sobre la educación de nuestros hijos dice el presidente de Concapa, Luis Carbonel, quien ayer se refirió a la posibilidad de nuevas manifestaciones contra la LOE. La propuesta de Carbonel, que la plataforma LOE- No no asume por el momento y que secundan los grupos más afines al liberalismo económico, se produce 50 años después de que el premio Nobel de Economía Milton Friedman lanzara la idea del cheque escolar como instrumento para que los padres pudieran elegir libremente el colegio que desearan para sus hijos bajo el argumento de que es mejor subvencionar al consumidor que al producto. En esencia, el cheque escolar consiste en asignar a la familia una cantidad de dinero para que matricule a su hijo en la escuela de su elección. Quienes defienden este modelo aseguran que permitiría elegir a los padres y generaría competitividad en el mercado educativo Sin embargo, en la práctica hay muchas formas de entender este concepto. Existen experiencias concretas en diferentes países, muy limitadas y sin el alcance que plantea la teoría. Donde se utiliza, el importe del cheque suele fijarse con el coste medio de un puesto público, que en España es superior a los 3.500 euros por alumno frente a los 1.850 del privado concertado. En Suecia el cheque oscila entre los 2.900 y los 7.000 euros por alumno. ¿Qué ha ocurrido desde aquel lejano 1955 con la fórmula propuesta? El cami- no del cheque ha sido lento y hasta tortuoso. Una veintena de Estados norteamericanos lo está implantando no sin dificultades. Suecia, Nueva Zelanda y Australia aplican diversas modalidades, lo mismo que cinco regiones italianas, fundamentalmente del norte; otros países, como Chile, han intentado seguir el ejemplo americano, pero ninguno ha extendido el modelo a todo el sistema educativo y tan sólo se puede hablar de aplicación parcial. España es uno de los países donde ni siquiera se ha llegado a intentar en su sentido más estricto. El que fuera ministro de Educación con la UCD durante un corto periodo de tiempo (abril de 1979 a septiembre de 1980) José Manuel Otero Novas, intentó algo similar. En concreto, hablaba de una flexibilidad restrictiva con respecto a la introducción del cheque. Sin embargo, no tuvo tiempo de experimentarlo. Un grupo de alumnos a la salida de un colegio en Córdoba colar e Infantil o las que tiene implantadas la Comunidad de Madrid para niños menores de tres años matriculados en centros privados. Por el momento, son iniciativas que no modifican el sistema, ya que se reducen a tramos que no son ni obligatorios ni gratuitos. Friedman advierte en una reciente en- RAFA ALCAIDE Intentos reducidos En la actualidad, hay pequeños intentos reducidos a la escolarización de los más pequeños. Es el caso de las ayudas parciales que concede el Ayuntamiento de Valencia para alumnos de Prees- trevista de que existen dos variedades básicas para su fórmula, cheque asistencial y cheque escolar propiamente dicho. El Nobel reconoce que, por desgracia el primero está más extendido. Está pensado para personas con bajos ingresos pero no introduce ninguna mejora en el sistema El modelo sueco financia el 85 del coste de una plaza C. VILLAR MIR. CORRESPONSAL ESTOCOLMO. El sistema del skolpeng o bono escolar, introducido en 1992 bajo el gobierno conservador de Carl Bildt, ha sobrevivido desde entonces con los gobiernos socialdemócratas como el actual de Göran Persson. Gracias a ese cheque los padres pueden elegir entre una escuela municipal o una privada para matricular a sus hijos e influir en las actividades escolares y los sistemas educativos y económicos del centro elegido. La aportación más importante del skolpeng ha sido el aumento considerable de la calidad de enseñanza y de prestación de los alumnos a nivel nacional e internacional. En los últimos años, la escuela sueca ha experimentado grandes cambios. La responsabilidad total de las actividades escolares ha pasado del Estado a los ayuntamientos a la vez que se ha introducido un nuevo sistema de subvenciones estatales. Si bien el Estado tiene la responsabilidad de indicar los objetivos a nivel nacional para el sistema escolar, formación de los maestros, investigación educativa, elaboración de las pruebas nacionales y la evaluación de los resultados, los Ayuntamientos responden de mantener ese nivel en los marcos establecidos por el Parlamento y el Gobierno. A partir del 1 de enero de 1993 todos los alumnos (incluso los universitarios) aportan a sus escuelas el skolpeng Un cheque que también se puede obtener si el escolar decide estudiar en el extranjero. Existe además la posibilidad de conseguir otras subvenciones extraordinarias para los alumnos que lo requieran para cubrir necesidades especiales o actividades culturales y físicas. Hoy, algo más de cien mil alumnos se distribuyen por las 800 escuelas privadas existentes, una mayoría gestionada por sociedades anónimas. El valor de esos bonos se ha fijado en el 85 del coste medio por alumno en una escuela pública del mismo nivel educativo. Hasta su implantación, los padres debían llevar a sus hijos a la escuela que les correspondía según su domicilio. Desde 1992, la escolarización no está sometida a este criterio y la única limitación del sistema es que los colegios deben aceptar, en primer lugar, a los alumnos de su zona. No obstante, los padres pueden solicitar plaza en cualquier otra escuela tanto del sector público como fuera de él. Toda la enseñanza es gratuita, así como el transporte, comidas, libros y demás material escolar. La Dirección General de Educación (Skolverket) cumple con las tareas de evaluación, seguimiento y vigilancia y tiene la obligación de dar al Gobierno y al Parlamento un informe del sistema escolar cada año. Existe además el Instituto Nacional de Educación Especial, que se encarga de que los niños con minusvalías reciban el apoyo necesario para su escolarización.