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44 MARTES 24 1 2006 ABC Sociedad España no utiliza un impuesto mínimo que impide el tabaco barato en 11 países de la UE El tipo de cajetilla que en España cuesta un euro en Francia supone 3,4, y en el Reino Unido, 4,5 b Imponer un precio mínimo sería Precios mínimos de la cajetilla de tabaco en los países de la UE 4,5 4,0 3,5 3,0 contrario a la doctrina del Tribunal Europeo de Justicia, pero el impuesto especial mínimo está regulado por una directiva de 2002 G. ZANZA MADRID. Once países de la Unión Europea (UE +15) utilizan la figura de un impuesto especial mínimo para contrarrestar la aparición de marcas de cajetillas de tabaco barato. Esta figura impositiva, que no se aplica en España, no vulnera los principios de libre competencia y libertad de precios, y está autorizada por una directiva europea de 2002. Esos países son Portugal, Italia, Grecia, Austria, Luxemburgo, Francia, Bélgica, Finlandia, Holanda, Alemania y Suecia. En ellos, la aplicación del impuesto mínimo, combinada con una fiscalidad que opta más por tasas específicas (sobre la cantidad) que proporcionales (salvaguardando las marcas de precio medio) logra que lo que en nuestro país cuesta un euro en Francia suponga 3,4 euros; en Alemania, 3,27; o en Portugal, 2,13. España es uno de los países europeos que menos gravan el tabaco y, por lo tanto, donde más barata resulta su adquisición. En ningún caso podría imponerse directamente un precio mínimo de la cajetilla, puesto que esta posibilidad ya ha sido rechazada por el Tribunal Europeo de Justicia cuando entró en vigor en Francia y Grecia. La figura de este impuesto especial mínimo ha sido repetidamente deman- 4,50 4,50 3,40 3,27 2,87 2,76 2,73 2,70 2,33 2,31 2,13 1,96 (En euros) DISTRIBUCIÓN DEL PRECIO DE UNA CAJETILLA 2,5 2,0 1,5 1,0 0,5 0,0 1,54 1,00 Tabac Impuestos: 90 céntimos o lia rtu gal Lux em bu rgo Gre cia Es pa ña nd a R. U nid o Fra nci a Ale ma nia Fin lan dia Ho lan da Su eci a Bé lgic a Au str ia Comisión mínima detallista: 10 céntimos Ingresos mínimos fabricante: 20 céntimos Ita Po (Cálculo realizado con un paquete de 20 cigarrillos con un precio venta al público de 1,20 EUR) Infografía ABC dada por las organizaciones médicas en España con el fin de inducir un descenso del consumo mediante la elevación de los impuestos. Se estima que un 10 de incremento sobre el precio final del tabaco supone una reducción del 4 en su consumo, impacto que se dobla en el caso de los jóvenes. El Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT) que agrupa a 39 sociedades científicas y asociaciones del ámbito sanitario, está entre ellas y ha elaborado un informe donde se pone de manifiesto la necesidad de una reforma de la fiscalidad sobre el tabaco para impedir las marcas baratas, aplicando este impuesto especial mínimo y elevando el componente específico. El presidente del Comité, Rodrigo Córdoba, señalaba ayer que lo idóneo sería una política fiscal que impusiese un mínimo de 1,75 euros por cajetilla, Irla para que ésta no pudiese venderse a menos de 2. El mejor ejemplo es el caso italiano, en el que los impuestos que gravan el tabaco son similares a los españoles, pero a los que se suma el especial mínimo. Sin éste, los precios en Italia serían, para el paquete más barato, Los médicos proponen cambiar la fiscalidad y que el precio mínimo sea de dos euros Un 10 de incremento del precio supone una reducción del 4 en su consumo, el doble en el caso de los jóvenes de 1,30 euros. Por contra, debido a esta tasa especial se eleva a 2,30 euros. La base para calcular los tipos impositivos sobre el tabaco en todos los países de la Unión Europea es la misma. Los cigarrillos deben soportar un impuesto especial consistente en una parte específica (euros por unidades) y una parte ad valorem (porcentaje sobre el precio de venta al público) Los estados miembros tienen libertad para elegir las tasas impositivas y establecer una cuantía mínima de recaudación para el impuesto especial. El Gobierno español ha optado tradicionalmente por una fiscalidad proporcional, resultado del deseo implícito de proteger a las empresas, antaño mayoritariamente públicas, que operaban principalmente en el segmento de precios bajos Esta reflexión es de Ángel López Nicolás, profesor de econo- LOS ADITIVOS DEL TABACO Y LA SALUD PÚBLICA RODRIGO CÓRDOBA Presidente del Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo M ás de cinco millones de personas en todo el mundo mueren anualmente por causas relacionadas con el tabaco. Si apenas un 1 de los casos se deben a la adición de sustancias químicas al tabaco, esto significa la muerte de miles de fumadores. Por esta razón los aditivos del tabaco son un asunto de salud pública de primera magnitud por derecho propio. Unas 600- 700 sustancias han sido aceptadas como aditivos de los productos del tabaco. Sin embargo, sólo las compañías tabaqueras pueden desvelar qué aditivos aparecen en cada marca de tabaco. El tabaco es el único producto de venta legal no sujeto a la ley de Etiquetado. Por extraño que parezca, ni siquiera la Comisión Europea, que es responsable de la regulación de los productos del tabaco, puede proporcionar esa información o tiene, en estos momentos, el poder de exigirla. Los aditivos se añaden al tabaco por las siguientes razones: A Para aumentar la porción de nicotina libre, ya que esto potencia el poder adictivo de la misma y hace más difícil dejar de fumar. Se ha descubierto que el amoniaco desempeña este papel al incrementar la alcalinidad del humo. B) Para mejorar el sabor del ta- baco y hacer el producto más deseable. El aroma del tabaco es modificado mediante la adición de menta, madera, especias, frutas y esencias florales, pero también de sustancias sintéticas. Se usan edulcorantes y chocolate como aditivos para hacer más apetecible el sabor del tabaco a niños y primeros consumidores. Se añaden eugenol y mentol para enmascarar los efectos nocivos en el tracto respiratorio. Se añade cacao como broncodilatador con el objetivo de conseguir inhalaciones más profundas, de modo que mayor cantidad de nicotina (y alquitrán) alcance los alvéolos de los segmentos pulmonares más bajos. C) Se usan aditivos para hacer el olor y visibilidad de la corriente secundaria menos molestos, enmascarando su naturaleza peligrosa y así hacer que los fumadores involuntarios tengan más difícil protegerse del humo de tabaco. Por ejemplo, el acetato de sodio usado en el papel del cigarrillo en lugar del citrato tripotásico hace el humo de la corriente secundaria menos visible. Otro producto, el hidróxido de calcio, impregna el papel de los cigarrillos, haciendo el humo menos irritante (pero no menos peligroso) para los no fumadores. En realidad, varios aditivos son tóxicos por sí mismos o combinados con Varios aditivos son tóxicos por sí mismos o combinados con otros. Sólo las compañías tabaqueras pueden desvelar cuáles aparecen en cada marca