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ABC MARTES 24 1 2006 Madrid 35 El juez decano de Madrid anima a la creación de un Museo del Crimen, que sería el primero en España das en la cara y la cabeza como consecuencia de la onda expansiva, aunque las consecuencias pudieron ser peores. Desde 1976- -indicó el juez decano de Madrid- hemos estado viviendo en un polvorín En los últimos 30 años, cuando llovía y se producían tormentas, había conatos de incendio e inundaciones en los 2.500 metros cuadrados de la sede judicial de la plaza de Castilla ocupados por estos objetos inservibles. Todo esto es un ejemplo de cómo estaban antes las infraestructuras judiciales de Madrid. Esto era la Administración de Justicia en los años 70, 80, y se mantuvo así hasta los 90 criticó el juez decano. La situación parece que va a cambiar. Es ahora, aunque parezca increíble, que se está realizando un programa informático para recibir estas pruebas judiciales. Hasta la fecha, el método que se sigue es a mano: los funcionarios anotan de su propio puño y letra la entrada de estos objetos en un libro de registro como si de un almacén de trigo se tratara indicó González Armengol. El nuevo sistema estará en marcha la semana que viene o a principios del próximo mes. Los policías accedieron a la sucursal con mazas, pero los atracadores ya habían huido ERNESTO AGUDO Dos ladrones entran por una alcantarilla, hacen un butrón y roban en un banco Los delincuentes retuvieron a dos rehenes y se llevaron 10.000 euros b Los atracadores, suramerica- Huesos y jeringuillas ¿Qué ha de pasar a partir de ahora? Pues los cálculos apuntan a que, en mes y medio, todas las pruebas obsoletas estarán destruidas, y, de este modo, las dependencias desalojadas. Esos espacios serán ocupados por archivos de documentación- -lo que coloquialmente se conoce como expedientes- Lo que sí que no ha estado al alcance de nadie- -algunas pruebas sí que llegaron a desaparecer- -son sustancias estupefacientes ni joyas, que se almacenan y, en el caso de las primeras, se destruyen en otras dependencias. Mientras, ayer, varas de mando de patriarcas gitanos, trajes de luces- -de grana y oro- -en cuyos forros escondían droga los delincuentes, el molde con que se reconstruyó la puerta de entrada a la casa de los marqueses de Urquijo, huesos humanos, jeringuillas con sangre y muchísimo polvo iban diciéndole adiós a la que ha sido su casa en los últimos 30 años. nos, sorprendidos por la Policía, huyeron por el mismo butrón y salieron por otra alcantarilla antes de que se abriera la caja fuerte MARIO DÍAZ MADRID. La jornada laboral más difícil de la vida de dos empleados de banca se inició pasadas las 7.30 de la mañana, cuando accedieron a su puesto de trabajo, la sucursal del Banco Popular de la calle de Martínez de la Riva (Puente de Vallecas) y se encontraron con dos pistolas apuntándoles. Dos encapuchados de origen suramericano, quizá de Colombia, les esperaban, tras colarse en la oficina practicando un butrón en el baño, al que llegaron a través de una alcantarilla. El interventor llegó primero y, para su sorpresa, fue arrastrado al sótano y maniatado mientras era intimidado por dos enmascarados. Instan- tes después llegó el director, que también bajó al sótano: según ha podido saber este diario, su compañero fue obligado por los delincuentes a pedirle que bajara, y también fue atado. Comenzaba la intimidación, a punta de pistola, para que les diesen el dinero. Los atracadores se hicieron con 2.500 euros- -500 billetes de 5- -que había en ventanilla, y también con el dinero del cajero automático- -unos 7.500 euros más- que reventaron con mazas. Ya sólo quedaba el contenido de la caja de seguridad. Tiene retardo les explicaron los atemorizados empleados. La apertura de las cajas de seguridad de los bancos suele tardar unos diez minutos, pero a las 7.46 sonó la alarma, y en la empresa de seguridad avisaron al 112. Poco después, comenzaban a llegar coches de Policía a la puerta de la sucursal. Llegaron montones de policías y acordonaron la zona, y les dijimos que el interventor y el director entraban antes explica Juan Pedro Yuste, empleado de una frutería anexa a la sucursal. Al final, entraron a mazazo limpio añade. Eran agentes de la Unidad de Intervención Policial, alertados por la posibibilidad de que hubiera rehenes. Uno de los malhechores gritó: ¡Vámonos, que viene la Policía! Y así fue como huyeron por el butrón, de 40 por 50 centímetros, y utilizando de nuevo el alcantarillado, aunque en sentido inverso, para salir a la calle. Cuando penetraron en la sucursal, estaban los dos empleados, pero no los atracadores. El director y el interventor no resultaron heridos, aunque el segundo sufrió un ataque de ansiedad. Eso sí, los delincuentes no dudaron en encañonarles e intimidarles con las armas de fuego. El Grupo de Atracos de la Policía Judicial se encuentra investigando el asalto. El perfecto conocimiento de los conductos pudiera deberse a una obra que se realizó en el baño hace unos meses. No podrán ayudarse de las imágenes de las cámaras de seguridad del banco: no estaban grabando.