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32 MARTES 24 1 2006 ABC Madrid Un chófer boliviano se ahorca tras asesinar a su pareja en un chalé de Villanueva de la Cañada La víctima, que sólo llevaba dos meses en España, quería romper la relación que mantenían b El homicida, después de acuchi- llar en el tórax y el cuello a su compañera sentimental, escribió una nota explicando por qué lo hizo y pidiendo perdón; luego, se colgó MIGUEL DOMINGO GARCÍA VILLANUEVA DE LA CAÑADA. María Elena quería ser feliz. Para ello, antes, tenía que romper la relación que mantenía, desde hacía años, con Fredy Félix, el padre de sus tres hijos. Esa decisión le costó la vida. Esa es la razón que explica el primer caso de violencia doméstica con resultado de muerte que se registra en nuestra región en lo poco que va de 2006. El escenario, Villanueva de la Cañada; el móvil, los irracionales celos. De este modo, María Elena Rocha Flores, boliviana de 32 años, inauguró el triste listado. Su compañero sentimental, Fredy Félix Calleja Láinez, de 38 y misma nacionalidad, le asestó varias puñaladas en el pecho y el cuello con un cuchillo. Después, se colgó con una cuerda; eso sí, antes, tuvo la sangre fría de escribir en una nota la razón del crimen e, incluso, pedía perdón. Los hechos ocurrieron en el interior de un chalé de lujo de la urbanización Villafranca del Castillo, en el término municipal de Villanueva de la Cañada. En la vivienda, situada en el número 130 de la calle del Castillo de Malpica, era donde trabajaba el homicida como chófer desde hacía sólo dos meses; se encontraba aún en periodo de prueba por la familia que le contrató. También tenía allí su residencia, en una de las habitaciones de la zona de servicio. Era bastante habitual que ella le hiciera visitas casi todos los días, ya que no vivían juntos. María Elena era asistenta en otra casa de la localidad. El crimen y el posterior suicidio debieron de tener lugar durante la madrugada. Se da la circunstancia de que la hija del matrimonio propietario de la vivienda reside en París. Estaba pasando unos días con sus padres, y había salido. Cuando, de noche, volvió al domicilio, se percató de que la luz de la habitación del chófer estaba encendida, aunque no quiso darle mayor importancia. A la mañana siguiente, sobre las once y media, la asistenta que trabaja en la casa por la mañana entró en la habitación de Fredy Félix y se lo encontró colgado de una cuerda. Fue la hija de los dueños del chalé, según las fuentes consultadas por este periódico, quien halló el cadáver de María Elena, sobre la cama, en la misma dependencia donde se encontraba el de su pareja y asesino. Asustada, la joven llamó a los servicios de seguridad privada de la propia urbanización, que inmediatamente se pusieron en contacto con la Guardia Civil de Boadilla del Monte, y con la Policía Municipal. Los servicios médicos sólo pudieron certificar ambas muertes, ocurridas varias horas antes, de madrugada. No consta ninguna denuncia María Elena había recibido varias puñaladas en el tórax, según Emergencias 112. Fredy Félix se ahorcó usando los cables de unas cortinas. Los cuerpos fueron trasladados al Instituto Anatómico Forense de Móstoles para que se les practique la autopsia. La Guardia Civil halló el texto manuscrito en el que el homicida se arrepentía y explicaba el asesinato de su compañera, e incluso pedía perdón. Ni la Policía Local ni la Guardia Civil de Villanueva de la Cañada habían recibido denuncia alguna de malos tratos por parte de la mujer, que tenía una hermana trabajando en una casa de Madrid capital. En todo caso, era difícil que existieran antecedentes o denuncias por maltrato en la Guardia Civil o en el Punto Contra la Violencia de Género del Ayuntamiento del municipio, ya que Los cuerpos son introducidos en un furgón en el chalé donde ocurrió el suceso ambos vivían en España desde hace apenas cuatro meses. Partieron de Bolivia a finales de 2005, dejando en su país a sus tres hijos en común, de corta edad. Él se empadronó en el municipio el pasado mes de octubre y, según los datos de la Guardia Civil, ella llegó poco después, en noviembre. Pese a todo, la mujer guardaba la intención de acabar con la relación con su compañero y rehacer su vida en España. No se descarta que el asesinato fuera premeditado por el marido y que, para cometerlo, aprovechara uno de los pocos momentos en los que la casa estaba vacía- -una situación bastante rara, ya que, además de la familia propietaria, viven y trabajan varias personas más del servicio- Al parecer, nadie oyó grito alguno, ningún forcejeo, ninguna riña. Tampoco hubo testigos fuera de la casa. En los chalés vecinos reinaba la sorpresa al principio de la mañana. Des- UNA LACRA SIN LÍMITES ALFREDO PRADA Vicepresidente segundo del Gobierno regional a violencia contra las mujeres y las niñas constituye probablemente la más cruel violación de los derechos humanos que existe en la actualidad y, sin duda, la más generalizada. El trágico acontecimiento vivido ayer en Villanueva de la Cañada nos recuerda, una vez más, que esta gran lacra no conoce límites geográficos, sociales, culturales ni económicos y representa, indu- L dablemente, un grave atentado contra la paz y la libertad de todos pero, más aún, contra la dignidad e integridad de las mujeres. Frente a ella, la postura del Gobierno de la Comunidad de Madrid ha sido siempre muy clara: tolerancia cero con los maltratadotes y protección integral para las víctimas. Una firme e inquebrantable voluntad política que se ha ido traduciendo en proyectos reales, en más recursos económicos y en instrumentos jurídicos útiles que nos permiten, al menos, contemplar el futuro con mayor esperanza. La creación del Observatorio Regional contra la Violencia de Género que tengo el honor de presidir, el establecimiento de toda una Red Regional de Oficinas Judiciales en las que se presta ayuda especializada y gratuita a las víctimas, la puesta a disposición de los Jueces del primer sistema electrónico de detección de proximidad del maltratador, una mayor presencia policial en las calles con formación específica en esta materia o la primera Ley Integral contra la Violencia de Género de la Comunidad de Madrid son sólo algunas muestras de nuestro compromiso y de nuestra clara intención de abrir un nuevo curso en el que las mujeres y los hombres puedan caminar, al fin, en pie de igualdad.