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30 Internacional MARTES 24 1 2006 ABC Las requisas de gas ruso en Ucrania causan una caída en las entregas a la UE La ola de frío polar y el sabotaje en gasoductos reaviva la crisis con subir las tarifas al combustible entregado a Ucrania a bajo precio tras el acuerdo alcanzado para cerrar la disputa con esta república RAFAEL M. MAÑUECO CORRESPONSAL MOSCÚ. El acuerdo sobre los precios del gas, alcanzado entre Rusia y Ucrania el pasado día 4 después de meses de tensas negociaciones y tras un corte del suministro que llegó a afectar a la Unión Europea, no ha puesto aún las cosas en su sitio. La ola de frío polar que desde Rusia avanza hacia el Cáucaso, Turquía y el Este europeo, unida a la voladura del gasoducto que abastece Georgia y Armenia, ha vuelto a reavivar una crisis que tiene trazas de degenerar en una nueva guerra del gas esta vez en varios frentes. El pacto que concluyeron con dificultad las compañías estatales de gas rusa y ucraniana, Gazprom y Naftogaz, está aún sin rubricar. Establecía un precio de 195 euros por mil metros cúbicos de gas. Ucrania, no obstante, pagaría sólo 80 euros. El cambalache se lograba con la creación de una empresa intermediaria, RosUkrEnergo, que se dedicaría a mezclar gas caro de Rusia con gas barato de Turkmenistán (55 euros) Todo ese montaje, sin embargo, podría irse al garete. El presidente turkmeno, Saparmurat Niyázov, se reunió ayer en el Kremlin con Vladímir Putin para hablar precisamente de hidrocarburos. Según el diario ruso Vremia Novostéi, Niyázov pretende obtener una subida del precio de su gas de 55 a 72 euros. La Embajada turkmena en la capital rusa desmintió ayer la noticia, pero sólo en lo relativo a los 30.000 millones de metros cúbicos de gas que Gazprom comprará el presente año a Turkmengaz. b Turkmenistán amenaza gas por encima del contrato en vigor admitió. Lo cierto es que Hungría, Italia y Polonia están recibiendo menos gas de lo establecido en sus contratos. Y no parece ajena a este hecho la circunstancia de que el consumo de gas en Ucrania y Rusia se ha disparado en los últimos días por la masa de aire gélido venida desde el Polo Norte. En esa misma situación se encuentran Georgia y Armenia, países que vieron interrumpido el suministro de gas tras dos explosiones en el gasoducto que les abastece. Según el Kremlin, las sospechas recaen sobre los separa- tistas chechenos. El atentado se produjo en un tramo del gaseoducto que pasa por Osetia del Norte, república muy cercana a Chechenia. En Tbilisi, sin embargo, creen que los autores de sabotaje son separatistas, pero de Osetia del Sur o de Abjasia, no de Cheche- Un responsable de la empresa de gas ucraniana reconoció que se ha desviado parte del combustible nia, regiones que se alzaron contra la soberanía de Georgia. Para colmo de males, ayer se produjo otra explosión, esta vez en la línea de alta tensión que suministra electricidad rusa a Georgia. La avería agravó la ya difícil situación que padece el país en medio de la ola de frío y con las reservas de gas prácticamente agotadas. Las universidades y escuelas georgianas cerraron ayer sus puertas hasta nueva orden. El presidente georgiano, Mijaíl Saakashvili, moderó ayer su discurso después de que el domingo acusara a las autoridades rusas de estar detrás de las explosiones que destruyeron el gasoducto. El restablecimiento del suministro, aunque sea de forma parcial, gracias al gas traído desde la vecina Azerbaiyán tranquilizó un tanto los ánimos. Por su parte, el presidente armenio, Robert Kocharián, aterrizó ayer en Moscú para pedir ayuda y negociar las nuevas tarifas del gas. Imágenes del supuesto espía británico levantando la piedra que escondería el buzón de alta tecnología AFP Nuevo aplazamiento En lo que se refiere a los suministros de Turkmenistán a Ucrania, a través de RosUkrEnergo, nadie ha dicho que el precio no pueda subir. Si llegara a incrementarse, habría que renegociar el acuerdo entre Moscú y Kiev. El contrato debería haberse firmado la semana pasada, pero se pospuso hasta el mañana. Ayer, se hablaba ya de la posibilidad de un nuevo aplazamiento. Y es que Gazprom volvió a acusar ayer a Ucrania de desviar gas del conducto que pasa por su territorio con destino a la UE. El primer ministro ucraniano en funciones, Yuri Yejanúrov, rechazó las acusaciones, pero un responsable de la empresa de gas ucraniana Naftogaz declaró después a la agencia Afp que requisa parte del gas ruso que transita por su territorio con destino a Europa occidental. En realidad permitimos que se requisara Rusia aprovecha un escándalo de espionaje con Londres para frenar la actividad de las ONG R. M. MAÑUECO. CORRESPONSAL MOSCÚ. El Servicio Federal de Seguridad ruso (FSB, antiguo KGB) acusó ayer de espionaje a cuatro miembros de la Embajada del Reino Unido, de los que dijo que fueron sorprendidos con las manos en la masa Un anuncio que vino precedido de un reportaje de la televisión estatal en el que aparecían en acción, observados por cámara ocultas, esos cuatro presuntos espías y un colaborador ruso. Utilizaban un pedrusco hueco, en cuyo interior había un pequeño ordenador y un transmisor, que servirían como buzón para la transmisión de datos. Uno de los acusados de espionaje, según el Gobierno, se dedicaba a financiar a ONG extranjeras. Según el relato del reportaje, agentes del FSB observaron cómo los diplomáticos británicos, ataviados con ropa estudiantil, frecuentaban un mismo lugar en el que operaban sobre un miniordenador con un lápiz digital. Al poco tiempo, llegaba otra persona al mismo sitio y actuaba de forma similar. El FSB supo así que allí había algo sospechoso. Un día, uno de esos espías británicos se acercó al pedrusco y lo golpeó varias veces con el pie. Así se descubrió que dentro de esa falsa roca había un sistema electrónico que recogía las informaciones que dejaban los visitantes valiéndose de su miniordenador. El portavoz del FSB mostró además documentos que, según él, prueban que el primer secretario de la Embajada británica se dedicaba a financiar a varias ONG. Hace unos días, Vladímir Putin firmó una draconiana ley que limitará el trabajo de las organizaciones no gubernamentales. Y este escándalo está siendo aprovechado por el Kremlin para el mismo fin, pese a que no está claro el vínculo entre el espionaje y las ONG, según denunció la presidenta de la sección moscovita del Grupo de Helsinki.