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4 Opinión MARTES 24 1 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil BLESA Y EL PRECIO DE LA OPA E EL SITIO DE LA NACIÓN D ESPUÉS de las fotos y del intercambio de loas en la sociedad de intereses formada por socialistas y nacionalistas, el Gobierno va a tener que dar muchas explicaciones por el acuerdo estatutario patrocinado por Rodríguez Zapatero. En definitiva, al Gobierno le esperan España y los millones de españoles que ahora quieren saber qué futuro le aguarda a su país y a su Constitución. Como suele ser habitual, los nacionalistas se muestran más sinceros que los socialistas, sabedores de que cada palmo de terreno que ganan es definitivo según ese perverso valor entendido de la política española que concede a los nacionalismos un suplemento de legitimación por su victimismo impenitente. Pero como son sinceros, ya han visto y anunciado en el futuro Estatuto catalán el comienzo de una etapa en la que la Generalidad va a tratar de tú a tú al Gobierno español Para el nacionalismo no cabe otra interpretación de un texto que, según Convergencia i Unió, equipara nación y nacionalidad ¿Es, en estas condiciones, irrelevante que el preámbulo del futuro Estatuto reconozca la existencia de la nación catalana? Ningún jurista es capaz de negar al preámbulo de un Estatuto de Autonomía el valor jurídico fundamental de expresar la voluntad del legislador. Es la parte de la ley que fija las pautas de interpretación de todo el texto, impregnándolo con los valores esenciales del propósito legislativo. El problema no era buscarle un sitio insípido e incoloro al término nación sino camuflarlo frente a la fiscalización del Tribunal Constitucional. El Gobierno siempre ha sido consciente de esta trascendencia jurídica del preámbulo del fututo Estatuto catalán y de su relevancia sobre la constitucionalidad del texto en su conjunto. Por eso se ha forzado la imaginación y la sintaxis para llegar a una redacción que hace que las Cortes reconozcan que el Parlamento catalán, recogiendo el sentimiento y la voluntad de la ciudadanía catalana, ha definido de forma ampliamente mayoritaria a Cataluña como nación Por tanto, las consecuencias de este preámbulo son evidentes: las Cortes Generales aceptan la definición nacional de Cataluña hecha por el Parlamento catalán y legitiman tal definición no sólo en el sentimiento, sino también en la voluntad de la ciudadanía catalana. Los elementos jurídicos de este pronunciamiento futuro de las Cortes españolas conforman el reconocimiento de una na- ción que no es la española, en virtud de una especie de declaración de autodeterminación sobreentendida que se atribuye a los catalanes, pese a que éstos nunca hayan sido expresamente consultados sobre la definición de Cataluña como Nación. En cuanto a la irrelevancia de hablar de sentimientos en una Ley, cabe recordar que los socialistas vascos llegaron a decir del Plan Ibarretxe (en un documento titulado 34 razones que hacen inaceptable políticamente, y negativo económicamente, el Plan Ibarretxe que este es un Plan claramente reaccionario y antidemocrático, porque se basa en los sentimientos de identidad y no en los derechos de ciudadanía Si el PSOE hubiera mantenido este criterio, nunca habría aceptado el nuevo Estatuto para Cataluña, pero lo ha hecho, abriendo un proceso político en el que también el Partido Popular habrá de ofrecer su alternativa, de no menor entidad, como previsiblemente anunciará hoy Mariano Rajoy. La mala conciencia del Gobierno por este reconocimiento demoledor para la unidad nacional se demuestra en forma absoluta con la adición en el preámbulo de una auténtica modificación del artículo 2 de la Constitución, al poner en su letra algo que no dice: que reconoce la realidad nacional de Cataluña en forma de nacionalidad Semejante derivación interpretativa es una manipulación del texto constitucional, doblemente usurpadora de la función privativa del Tribunal Constitucional y de la soberanía excluyente del pueblo español para modificar su Título Preliminar. Será imposible en el futuro negar que el proyecto estatutario catalán es una reforma de la Constitución. Tanto lo es que dicha reforma se hace en el propio preámbulo, vulnerando el procedimiento establecido en la propia Constitución para su revisión. Las palabras nunca son inocuas en una ley. Menos cuando tratan conceptos que están en la sensibilidad de los pueblos. Bien lo saben los nacionalistas, que ya han enlazado el término nacionalidad veintiocho años después de su aprobación en la Constitución, con el de nación. Y también en 1978 se dijo que aquél concepto zanjaba la cuestión nacionalista. Ahora sólo falta saber cuánto tardará el nacionalismo en dar el siguiente salto, cogiendo impulso en un preámbulo que, con sólo tres líneas, desmantela el principio nacional de la Constitución española. L presidente de Caja Madrid, Miguel Blesa, rompió ayer su silencio público sobre la opa hostil de Gas Natural sobre Endesa al afirmar que la primera debería incrementar su oferta, puesto que las acciones de la eléctrica cotizan dos euros por encima de lo que pretende pagar por ellas. Las declaraciones de Blesa- -que mantiene una posición marcada por la prudencia, obligada por su responsabilidad como presidente de la entidad crediticia- -reconducen el debate a un aspecto fundamental de la operación financiera: el precio, asunto que puede determinar el futuro de la opa y que hasta ahora había sucumbido ante el enconamiento de las partes y el ruido político. El sector energético español no puede ser víctima de un enfrentamiento permanente de extrema visceralidad y que está provocando una grave inestabilidad para sus intereses. Por eso, las afirmaciones del presidente de Caja Madrid pueden suponer un punto de inflexión para enmarcar el debate en sus justas coordenadas. Urge reconducir la situación y encontrar espacios de consenso, lejos de posiciones maximalistas que no benefician a ninguna de las partes. En esta situación, el Gobierno haría bien en aplicarse la misma receta y optar por la templanza. LA SOMBRA DE HAMÁS SOBRE N simple vistazo al grosor, tono e intransigencia que destila el mensaje del líder de Hamás, Mahmud al Zahar- -al que hoy entrevista ABC- -vale para evidenciar lo difícil que se prevé el futuro en la región tras la previsible entrada de este grupo en el Parlamento, como segunda fuerza política, en las elecciones que hoy se celebran en Palestina. Tras insultar a buena parte de la comunidad internacional, Zahar descarta que Hamás vaya a reconocer nunca al Estado de Israel, lo que otorga una buena perspectiva sobre qué cabe esperar de este grupo y de sus dirigentes y cuál va a ser su contribución real al proceso de paz en Oriente Próximo. Cualquier análisis conduce al pesimismo. Pero más allá de la contingencia, quizás lo más impactante es leer atentamente su ideario en asuntos sociales, políticos y geoestratégicos, lo que ya invita a la desolación. Llegados a este punto, y como ya han alertado tanto desde la Unión Europea como desde Estados Unidos, Hamás viene a ser casi más peligroso para Mahmud Abbas, presidente de la Autonidad Nacional Palestina (ANP) que para Israel. Si en los comicios de mañana este grupo terrorista se convierte en la llave de cualquier decisión, la ANP se verá seriamente comprometida. Y lo mismo el propio proceso de paz, incompatible- -punto por punto- -con el ideario que exhibe Hamás. MAZEN U VICTORIA DE CAVACO SILVA A elección de Aníbal Cavaco Silva como presidente de Portugal supone un acontecimiento histórico. Por primera vez accede a la presidencia de la República un candidato del centro- derecha. Además, la elección del veterano político liberal representa una seria advertencia al actual Gobierno socialista de José Sócrates. Primero, porque la victoria de Cavaco no ha requerido una segunda vuelta al cosechar más del 50 por ciento de los sufragios en unas elecciones, por otro lado, muy concurridas, ya que superaron en doce puntos la participación lograda en las presidenciales de 2001. Y segundo, porque la derrota de los dos candidatos socialistas- -uno de ellos Mario Soares- -ha dejado en mal lugar al actual Gobierno de un Partido Socialista que, desdela mayoría absoluta cosechada hace un año, no ha vuelto a ganar unas elecciones. De hecho, en los pasados comicios municipales del mes de octubre, las candidaturas del centro- derecha portugués se impusieron a las socialistas, obteniendo además el gobierno de Lisboa y Oporto. Así las cosas, el panorama político de Portugal entra en L una fase complicada. La relación entre el jefe del Estado y el primer ministro no será fácil a pesar de las declaraciones de cooperación institucional prometidas en la noche electoral por los protagonistas de la futura cohabitación. Por delante hay tres años de convivencia entre dos líderes provistos de una fuerte personalidad y que tienen que compartir responsabilidades al frente de los destinos de un país que atraviesa una grave situación. Y no sólo porque los indicadores económicos sean malos y haya aumentado su distancia respecto a sus socios de la UE, sino porque el descenso de los niveles educativos y sanitarios, sumado a los escándalos políticos y judiciales, así como a las denuncias de corrupción, han colocado a Portugal ante un escenario de fuertes tensiones. Por otro lado, estanueva victoria del centro- derechaportugués, sumada a las conseguidas por partidos afines en Polonia y Alemania, pone de manifiesto que Europa experimenta un giro hacia esas posiciones, a la espera, quizá, de que en un futuro no muy lejano algún otro país europeo pueda dar también ese paso.