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100 LUNES 23 1 2006 ABC Gente Bardem, a un paso de meterse en la piel de Castro El biopic que sobre la figura del Che Guevara prepara Steven Soderbergh podría contar con la presencia del actor español en el papel del dictador TEXTO: TULIO DEMICHELI FOTO: REUTERS Kate Moss, ante la Justicia. Finalmente la top ha accedido a regresar al Reino Unido y prestar declaración por consumo de cocaína, en lo que parece ser un intento por evitar la humillación de verse esposada en cuanto pise suelo británico, como el sábado había amenzado con hacer la Policía. cineasta norteamericano Steven Soderbergh, a quien se deben éxitos como Traffic Ocean s eleven y su secuela, Ocean s twelve se está embarcando en un biopic del Che Guevara, el romántico revolucionario argentino al que encarnará Benicio del Toro. Soderbergh declaró a Efe que, aunque Javier Bardem todavía no forma parte del elenco, me gusta mucho como actor Parece que, dicho así, bien podría interpretar a Fidel Castro, si es que cuadran las fechas y el artista está libre para viajar a México, donde se rodará buena parte del filme. En fin, este proyecto da tanto miedo como el documental de Oliver Stone, pues, digamos la verdad, muy difícilmente se trasladará a la pantalla el lado oscuro de un mito del que siempre se oculta su faz más sanguinaria. Y es que Ernesto Guevara, tan guapo y tan espiritual, no le hacía ascos a apretar el gatillo y ejecutar sumarísimas sentencias de muerte durante la orgía de represión con que se sellaron las heroicas victorias guerrilleras. Nadie duda, sin embargo, de que la carrera de Javier Bardem ha sido siempre de alto riesgo. Aterrizó en la pantalla como sex symbol y fue actor fetiche del gran Bigas Luna, quien le lanzó a la cabecera del reparto en películas como Las edades de Lulú Jamón, jamón o Huevos de oro Venturosos primeros pasos que le El abrieron las puertas de la alta comedia a las órdenes de Gómez Pereira en Boca a boca y Entre las piernas así como de la más golfa en Airbag de Juanma Bajo Ulloa, o Torrente, el brazo tonto de la ley del inefable archicampeón de las taquilla Santiago Segura. Bardem no se quedó en ello y decidió no hacer siempre de sí mismo, es decir, de tío bueno macho machísimo, sino más bien todo lo contrario, pues ha descollado como transformista uno de esos atrevidísimos intérpretes cuyo físico desaparece bajo la caracterización del personaje que les toca representar. Y él ha demostrado sobradamente que pasa de ser Javier Bardem sex symbol o latin lover al colarse en la piel del parado Santa en Los lunes al sol de Fernando León de Aranoa, o al encarnar al parapléjico Ramón Sampedro en Mar adentro de Amenábar. Por eso, nadie olvidará su interpretación más premiada, la de Reynaldo Arenas en Antes que anochezca un joven escritor homosexual perseguido por la dictadura castrista al que Bardem calcó en los antípodas de sí mismo, con sus decires afeminados y sus andares de culo apretado. Un ser humano más allá de toda leyenda, que puso en su lugar a un tirano que ya supera todos los récords de crueldad y permanencia, incluso los del Chivo dominicano, ya saben, Leónidas Trujillo. Javier Bardem posee una reconocida capacidad mimética con sus personajes