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58 Espectáculos LUNES 23 1 2006 ABC TEATRO Clown Quijote de la Mancha Espectáculo infantil basado en Don Quijote de la Mancha Dirección: O. Margallo. Intérpretes: A. Muñoz de Mesa, Víctor M. Gil, C. Vergara, M. Mata, F. Bustos, Rosa C. García e Iván Villanueva. Lugar: Teatro Español TOROS PALACIO VISTALEGRE David Luguillano se templa y triunfa en una corrida sin malos humos Palacio Vistalegre. Domingo, 22 de enero de 2006. Un tercio de entrada. Toros de Juan Albarrán, incluido el sobrero- -6 bis- bien presentados, serios y de noble juego; destacaron 1 4 y 5 David Luguillano, de negro y oro. Estocada desprendida (oreja) En el cuarto, estocada (dos orejas) Salió a hombros. Eugenio de Mora, de blanco y plata. Dos pinchazos y estocada desprendida (silencio) En el quinto, dos pinchazos, otro hondo y estocada (saludos) Abraham Barragán, de azul pavo y oro. Estocada desprendida (silencio) En el sexto, estocada caída (silencio) NARICES ROJAS JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN U n miniquijote pensado para niños y niñas como se especifica bajo el título de este estupendo espectáculo. Hecho con sentido y equilibrio, divertido y bien pensado, con pies y cabeza, y con las pertinentes narices rojas que forman parte indisoluble del aliño indumentario de todo clown que se precie. Es, resulta ocioso apuntarlo, un Quijote en clave de clown, en el que, con un sentido didáctico ameno y nada sermoneador, los siete payasos que aparecen sobre el escenario escogen una obra, se reparten los papeles, la ensayan y piden al público que intervenga en la aclaración de algunos términos peliagudos como adarga, rocín o astillero, y la verdad es que la gente menuda, después de todo un año de chaparrón quijotesco, se sabe la lección. Hay una segunda parte en la que, tras el introito mencionado, se produce la representación propiamente dicha, con algunas de las escenas más populares de la obra cervantina, como el combate contra los molinos o el vuelo sideral de don Quijote y Sancho a bordo de Clavileño, durante el que el público se encarga de unos efectos muy especiales: viento, rayos, truenos y lluvia. Es un Quijote irónico y muy humano, con el contrapunto de un Sancho cómicamente bronco, en una percepción vitalista del contenido del gran novelón. Un espectáculo muy bien dirigido por Olga Margallo y acertadamente interpretado por los siete magníficos payasos encabezados por Antonio Muñoz de Mesa, al que resulta grato reencontrar en el Español, después de haber presenciado sus peripecias y las de Olga Margallo en diferentes salas alternativas hace ya unos cuantos años. Doy fe de que niños y mayores se divirtieron de lo lindo en la función a la que asistí. ROSARIO PÉREZ MADRID. Saboreaban los aficionados a los toros y al pitillo una última calada a la entrada del Palacio Vistalegre, donde se celebraba la primera corrida de la temporada en Madrid en una plaza cubierta. Los malos humos parecieron quedarse fuera, pero un anuncio por megafonía durante la lidia del segundo los desató: Cumpliendo con la normativa legal vigente, no está permitido fumar en esta instalación Hubo entonces división de opiniones, aunque abundaron más los pitos que las palmas. ¡Basta ya de prohibiciones! exclamó un espectador que se zampó dos bolsas de pipas para saciar su deseo de encender un cigarro, como otros tantos. Manolo, unas facundo se oyó en más de una ocasión en los tendidos. Así, entre el chasquido de las pipas y el olor a caramelo, la gente disfrutó del noble conjunto de Juan Albarrán, de bonitas hechuras y serios pitones, y de la notable actuación de David Luguillano, quien se entretuvo en cortar tres orejas con las cámaras de Castilla- La Mancha TV presentes- -de ahí que completasen la terna los manchegos Eugenio de Mora y Abraham Barragán- Salió el primer toro, y los ojos de los espectadores se abrieron como platos. Era todo un galán, con un velamen de aúpa. Luguillano percibió enseguida el potable comportamiento del animal y se gustó con el capote; luego, lo haría con la muleta. Arrancó con un dúo de pases Derechazo de Luguillano, que cortó tres orejas y salió a hombros por alto y se lo sacó a los medios para instrumentar una serie diestra con muletazos de mucho relajo y temple. Cuando pasó a la zurda, obtuvo un par de naturales de mano baja que provocaron el clamor. Muy a gusto se le vio al de Valladolid, que se tiró a matar con seguridad e inauguró el marcador con una oreja. ERNESTO AGUDO Aliado ideal Dos trofeos paseó con el buen cuarto, un aliado ideal para triunfar cuando un torero se entrega. Ese binomio surgió y la sonrisa iluminó el rostro de un feliz Luguillano. Ya en el toreo a la verónica había levantado los aplausos, pero las manos se rompieron de verdad cuando se templó en dos tandas en redondo eternas, como aquellas bailarinas de las cajitas de música que al levantar la tapa danzan y trazan de modo perfecto una circunferencia imaginaria. No fue lo mismo a izquierdas- -por donde Rompepuertas no resultó tan claro- -y, tras adornarse con un molinete, se entonó de nuevo a dere- chas, con algún remate de corte más exagerado marca de la casa. Otra vez se convirtió en un auténtico cañón con la espada y rubricó la faena con una gran estocada. Nada pudo hacer Eugenio de Mora con el segundo, que se desplomaba a la mínima por su nula fortaleza. Entendió a la perfección al quinto, de embestida algo rebrincada en los compases iniciales, pero que terminó amoldado a la muleta del toledano. De Mora ejecutó una meritoria faena y desgranó naturales de calidad. Qué pena que trajese el acero sin afilar, pues se esfumó un premio mayor que la cálida ovación que recogió desde el tercio. Dos rondas diestras de Barragán en el prólogo hicieron presagiar algo bueno con el más encastado tercero. Sin embargo, la cosa comenzó a apagarse, y el toro también, después de una colada. Silencio fue su palmarés. No alcanzó mayores cotas con el sexto bis, que se dejó, sin desarrollar malos humos, como el resto de sus hermanos.