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ABC LUNES 23 1 2006 Internacional 29 En un discurso conciliador, afirmó que no quiere el fin de la coca, sino de la cocaína y del narcotráfico bido mucha solidaridad de la Reina... (que pasó) de Reina a médica de Evo Morales dijo al recordar que Doña Sofía se ocupó personalmente de que fuera atendido de un dolor de garganta en su última visita en Madrid. Con inicial gesto amargo y encendido, hizo un repaso a la sufrida historia de los pueblos autóctonos. A la época colonial y a sus resabios presentes. Con memoria precisa, recordó cómo sacaron ojo, cortaron la mano para que no aprendieran a escribir los pueblos indígenas marginados, humillados, despreciados, condenados a la extinción... jamás reconocidos como seres humanos Sin olvidar una de las banderas que, sin duda, marcará su gestión durante los próximos cinco años atacó el proceso de privatizaciones y el saqueo de los recursos naturales de un país que parece Suráfrica por la discriminación racial. Ya con la vista puesta en el futuro, anticipó que el pueblo pasará de la resistencia durante 500 años a la toma de poder de otros 500 pero dio su palabra aymara de que no habrá revancha porque queremos cambiar Bolivia no con bala, sino con el voto Tras arremeter contra todas las instituciones, en un tono conciliador prometió que el Parlamento será el Ejército de la lucha por la segunda independencia Pero a los legisladores les reclamó la obligación de sacar adelante una Asamblea Constituyente para conseguir, como en España dicen, el nuevo pacto social Hugo Chávez y Evo Morales, juntos ayer en la balconada del Palacio de Gobierno, en La Paz, tras la toma de posesión El compañero Evo tratamiento que insiste en conservar, hizo referencia a los mandatarios presentes: Chávez, Lula, Kirchner. Alejandro Toledo y, entre otros, a Ricardo Lagos. La presencia del presidente chileno, adquiere especial relevancia, ya que ambas naciones no tienen relaciones diplomáticas y es la primera vez, en más de medio siglo, que un mandatario chileno asiste a una ceremonia de traspaso de mando en la Paz. El origen de las dife- REUTERS rencias es la reivindicación de una salida al mar de Bolivia. Con afecto sincero, Morales envió un saludo especial al Príncipe. Un saludo especial, sobre todo, a la Reina... De verdad, quiero decirles que he reci- ta es la verdad, créame, Don Evo. Fui sin prejuicios a América, varias veces. Volví pensando esto. No son solo monumentos, es América. La de Vd. y los nacidos allí, todos. En fin, hay una mezcla, una simbiosis. Hay que adecuarla, actualizarla. No más. Y ahora, permítame, Don Evo, especular sobre su nombre. Un capítulo más de lo mismo. Eva recibió un marido Adán, de cuya costilla había salido. Un marido de nombre bien ajeno. En algún lugar de América esto no encajó bien, parece. E hicieron lo contrario a lo que hacen varios países de Europa, que del nombre del hombre sacan un nombre de mujer: Juana de Juan. Ellos sacaron, al revés, un nombre de hombre de un nombre de mujer. Sobre las reglas más estrictas no ya del castellano, de todas las lenguas indoeuropeas: de la a femenina sacaron la o masculina. Hablo del nombre, tan solo. Solución original: un nombre de hombre sacado de uno de mujer, nuestra primera madre Eva. La mujer en el centro. Pero todo dentro de nuestro sistema tradicional en nuestra lengua. Más castellano que en Castilla. ¿Y Morales? Más español, imposible, lo reencuentro en hombres y muje- res, es entrañable. De ellos desciende usted. Y el árbol, la morera, viene de China. Todos unos, otra vez. Estamos juntos todos, aquí y allí. Y Evo y sus amigos son descendientes de españoles y de indígenas. De ambos. Recuerdo La Paz, una ciudad culta, entre las más españolas de América. Su plaza monumental, con estatuas decimonónicas. Y recuerdo a los aymaras, al Este, hacia el Titicaca, en torno a Tiawanaco, hacia la frontera con el Perú. Recuerdo su castellano delicioso. Y un pueblo al lado, no recuerdo el nombre, con su enorme iglesia jesuítica de Santiago, sus devotos aymaras, sus santos Pedro y Pablo al lado de las estelas indígenas. La invitación de los aymaras: Quédense a tomar con nosotros ¡Cuánto siento no haber aceptado su invitación, por las prisas del turista! Era la fiesta de Inti, el Sol, el único día del año en que penetra, en el solsticio, por la puerta sagrada. Recuerdo el altiplano, las altas y nevadas sierras a lo lejos, el aire ralo, con oxígeno ralo. La coca nos salvaba ¡mientras yo veía a un turista japonés desplomándose! Es necesaria allí. Eso no implica su traslado a Occidente, a subculturas decadentes. Hay que arreglar eso. Disculpe estos recuerdos, quizá melancólicos, quizá un poco trasnonchados. Llenos de amor en todo caso. No todo van a ser recuerdos, el pueblo tiene que vivir. Y dentro de una sociedad, una cultura, fundada por las naciones de Occidente. No en otra parte alguna. Sin ella los indígenas ni siquiera tendrían voz, ni posibilidad alguna de potenciarse en el gobierno. Ni elecciones, por supuesto. Algunos méritos tenemos, pese a todo. Ustedes, Don Evo- -no sé si usa el Don, en todo caso le corresponde- -tienen ahora nombres cristianos y castellanos a la vez y una sociedad cristiana en su raíz. Son cristianos aunque no tan viejos, son ahora ya occidentales, miembros de una cultura común con la nuestra. Aunque sea, a ratos, un poco renuentemente. Como aquí. Y ustedes tienen la gran oportunidad. Insertarse en esa cultura, no hay hoy otra, desengáñese. De una manera justa, por supuesto. Dejen el resentimiento y el populismo trasnochado. Nada arregla el cortar corbatas, mejor ponérselas. Querer arreglarlo todo de un golpe, ingenuamente, no es el sistema. Arreglarlo todo de un golpe es estropearlo todo, muchos revolucionarios lo han experi- mentado en sus cuerpos. Y en los de sus súbditos. No es Castro, crea, el ideal. En ningún lugar he visto tanta represión, tanta miseria. Buenas intenciones, resultados pésimos. ¡Hoteles de yankis en que nosotros comíamos espléndidamente, en la calle, con el peso, apenas se encontraba nada! Todos a por el dólar. Me creo que Cháves, una democracia tutelada tampoco es una solución. No hay paz allí. España es, en parte, una solución, pero no puede ser la solución total. Busquen un acuerdo. El enfrentamiento no es la solución. La solución está en el acuerdo. Para eso se inventó la democracia- -invento europeo, griego si quiere- Las bases para el acuerdo están sentadas, las opciones son claras. Una reconciliación, un ahuyentar las sospechas, los rencores, es necesaria. Unir los intereses. Porque, ustedes, en el día de hoy, piensen lo que quieran, son tan indígenas como españoles. O tan españoles como indígenas. Sin ustedes. los indígenas, los descendientes de los españoles están solos. Y ustedes, sin ellos, realmente, apenas pueden nada. Ni siquiera con Castro y con Chávez. Les deseo lo mejor, a usted. y a la nación boliviana.