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12 Nacional EL GOBIERNO Y CIU PACTAN EL ESTATUTO LA FINANCIACIÓN LUNES 23 1 2006 ABC El acuerdo para aumentar la cesión de impuestos costará al Estado 21.000 millones Cataluña obtendrá más de 4.000 millones extra al lograr más IRPF, IVA e impuestos especiales de extender el pacto sobre financiación al resto de las autonomías asciende al 16 del presupuesto estatal, lo que se destina a infraestructuras y seguridad YOLANDA GÓMEZ MADRID. El aumento de la cesión de impuestos estatales acordado por el Gobierno con CiU tendrá un coste para las arcas estatales de casi 21.000 millones de euros, si tenemos en cuenta que el sistema de financiación que se apruebe para Cataluña se extenderá al resto de las autonomías, según se ha asegurado desde el Ministerio de Economía. Las cuentas son claras. Los Presupuestos para 2006 preven que el Estado ceda a las autonomías 19.317 millones de euros por el 33 del IRPF. Si en lugar del 33 se entrega el 50 el Gobierno tendría que poner sobre la mesa 9.951 millones más. Aumentar la cesión del IVA desde el 35 actual hasta el 50 acordado costará más de 7.500 millones, mientras que llegar hasta el 58 de los Impuestos Especiales tendrá un coste para las arcas estatales de 3.472 millones. En total, 20.929 millones. Esta cuantía es casi un 50 %i nferior a la que pretendían inicialmente los nacionalistas catalanes al exigir un b El precio 80 del Impuesto sobre la Renta. Si el Gobierno hubiera aceptado esta pretensión, el coste para el Presupuesto estatal hubiera ascendido a casi 30.000 millones de euros, como informó ABC. Sin embargo, el precio que tendrá que pagar el Gobierno por sacar adelante el Estatuto no es baladí. Este incremento en la cesión de impuestos obligará al Ejecutivo a recortar en un 16 el Presupuesto estatal, a no ser que haya otras contrapartidas en el acuerdo que no se hayan contado, como puede ser el recorte del fondo de suficiencia con el que se compensa a las regiones más pobres. Si observamos las cuentas públicas de este ejercicio, con 20.000 millones se financiarán todos los proyectos estatales de infraestructuras (12.833,8 millones) y seguridad ciudadana (7.263 millones) Y si analizamos los presupuestos de los distintos ministerios, no hay ninguno que reciba una cuantía semejante. Los que cuentan con recursos más abultados- -el Defensa (7.414 millones) y Fomento (6.911,73 millones) -apenas suponen una tercera parte de lo que costará la cesión. Para la Generalitat catalana, aumentar el porcentaje del Impuesto sobre la Renta desde el 33 actual hasta el 50 supondrá unos ingresos extra de cerca de 2.000 millones de euros, según datos de la última liquidación del actual sistema de financiación autonómica, que Recursos obtenidos por las autonomías con la cesión de Presupuestos 2006. En millones de euros impuestos estatales TOTAL COSTE PARA EL ESTADO DEL ACUERDO: 20.929 mill. euros 29.268 50 19.317 17.516 25.022 50 Situación actual Acuerdo con CIU 11.188,2 7.716 33 35 %40 58 IRPF: +9.951 IVA: +7.506 IMP. ESPECIALES: +3.472 Recursos obtenidos por Cataluña con las mayores cesiones de impuestos estatales Liquidación 2003. En millones de euros 5.365 3.541 TOTAL GANANCIA PARA CATALUÑA: 3.613 mill. euros 3.915 2.741 50 33 50 1.367 Situación actual Acuerdo con CIU 1.982 35 58 40 %I RPF: +1.824 IVA: +1.174 IMP. ESPECIALES: +615 corresponden al ejercicio 2003. Pasar de un 35 del IVA a un 50 proporcionará unos recursos adicionales a Cataluña de 1.174 millones, y extender la cesión de los Impuestos Especiales desde el 40 al 58 le supondrá otros 615 mi- llones. En total, 3.613 millones (ver gráfico adjunto) Teniendo en cuenta que los cálculos están realizados con cifras del año 2003, y que en los últimos ejercicios todos estos impuestos han tenido un importante dinamismo, cuando el INGENIERÍA CONSTITUCIONAL PEDRO GONZÁLEZ- TREVIJANO Rector de la Universidad Rey Juan Carlos N adie pone en entredicho que gran parte del progreso tecnológico y de la transformación del mundo en estos, sobre todo, últimos ciento cincuenta años, debe mucho al desarrollo de las ingenierías. Pues bien, esta ejemplar labor de mejora de nuestras condiciones de habitabilidad- -donde resaltan los emblemáticos nombres de Gustave Eiffel, Ernest Werner von Siemens, Orville y Wilbur Wright, Rudolf Diesel, Thomas Alva Edison o Guillermo Marconi y, entre nosotros, los de Agustín Betancourt o Leonardo Torres- se transforma en manifiestamente perversa y harto peligrosísima, cuando se desea extrapolar sin más a la vida política el simple ejercicio de un discurso desprovisto de contenidos axiológicos. Dicho de otra forma, la realidad no es virtual; la realidad existe, y tarde o temprano explicita, sobre todo si no se afronta con rigor, su cara más agria. Por ello no se pueden ignorar en toda transacción política los fines últimos que deben justificarla. No son irrelevantes, ni fungibles, ni intercambiables los valores y bienes intangi- bles, o al menos esenciales, que hay que saber primero, identificar, y después, preservar, incluso en la más franca y distendida concertación. El diálogo y la negociación son, desde luego, legítimos y consustanciales además a la propia democracia, pero no pueden terminar por configurarse, junto con la voluntad de pervivencia en el poder a cualquier precio, como sus únicos o primordiales objetivos. Es cierto, que la Política es la ordenada y pacífica canalización de resolución de los conflictos en una sociedad libre y que, en consecuencia, lleva también ínsitas las ideas de negociación y compromiso. Pero otra cosa es servirse del conveniente acuerdo y del adecuado concierto de voluntades para avalar o suscribir cualquier pacto. La transacción no es nunca un fin en sí mismo. Unas reflexiones que vienen a cuenta por las extemporáneas propuestas conocidas en el proceso de discusión del Proyecto de Reforma del Estatuto de Autonomía de Cataluña. Y es que la modélica acción de la ingeniería en el ámbito de la física no puede extenderse cuando de lo que hablamos, como en su momento aconteció también con la desafortunada ingeniería financiera- -que disfrazaba el más burdo enriquecimiento personal- es de ingeniería constitucional. Nos referimos, especialísimamente, a dos aspectos. El primero, el reconocimiento de la palabra nación para Cataluña, pero eso sí, se nos dice, confinado sólo al Preámbulo del Estatuto; y, el segundo, que la asunción del catalán como lengua oficial, y de debido cumplimiento, no provocaría sino un simple y tranquilizador deber impropio y cívico. En cuanto al primero, nada más falaz, sin embargo, que desvirtuar la relevancia de su inclusión. Aunque los preámbulos constitucionales, y en este caso los de un Estatuto de Autonomía, no disfruten de la misma naturaleza jurídica que su articulado, sí gozan de un importantísimo valor. De entrada, sus enunciaciones son material y formalmente constitucionales, es decir, tienen valor jurídico, por más que carezcan de contenido dispositivo y eficacia jurídica inmediata. Esto es, su objeto afecta a materias intrínsecamente constitucionales, mientras quedan también protegidos, si desean posteriormente modificarse, por las exigencias de rigidez preestablecidas. Pero aún se debe decir mucho más, ya que poseen una indiscutible dimensión histórica y simbólica. Simplemente recordar aquí los importantísimos preámbulos que abren, por ejemplo, la Declaración Francesa de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789- Los representantes del pueblo francés... considerando que la ignorancia, el olvido o el menosprecio de los derechos del hombre son causas de las desgracias públicas y de la corrupción de los gobiernos... como el de la misma Constitución norteamericana de 1787- Mantenemos, como verdades evidentes, que todos los hombres nacen iguales; que su Creador les atribuye determinados derechos inalienables, entre los que se cuentan la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad... bastante más conocidos, por cierto, y con semejante influencia que sus singulares preceptos. Pero aún hay que apuntar una circunstancia añadida. Los preámbulos son un auxilio indispensable para conocer la denominada interpretación auténtica, es decir, la última ratio del constituyente o del legislador en el momento de su