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10 LUNES 23 1 2006 ABC Nacional Mas proclama que el pacto para el Estatuto de Cataluña equipara de hecho nacionalidad y nación El acuerdo incluye la garantía escrita de invertir 3.000 millones en 7 años b La cesión de los impuestos espe- Las claves Nación. El preámbulo dirá: El Parlamento de Cataluña, recogiendo el sentimiento y la voluntad de la ciudadanía catalana, ha definido de forma ampliamente mayoritaria a Cataluña como una nación y añadirá: la Constitución, en su artículo 2, reconoce la realidad nacional de Cataluña en forma de nacionalidad En el articulado se mantendrá la definición de nacionalidad que figura en el Estatuto vigente. Agencia Tributaria. En un máximo de dos años desde la entrada en vigor del texto, se creará un consorcio que se podrá convertir en la Agencia Tributaria de Cataluña Financiación. La cesión del IRPF pasa del 33 al 50 la del IVA del 35 al 50 y la de los impuestos especiales del 40 al 58 Inversiones. Una disposición transitoria garantiza que el Estado realizará, en función del PIB catalán (18,5 por ciento ahora) inversiones para recuperar el déficit en infraestructuras en los próximos siete años, lo que se calcula- -según adelantó Mas- -que supondrá para el Estado un desembolso de entre 2.500 y 3.000 millones. Criterios de solidaridad. Cataluña seguirá aportando porque tiene más pero no se podrá alterar su renta familiar per cápita. La población inmigrada y el coste de la vida serán los criterios. ciales se eleva hasta el 58 por ciento y, en dos años, se creará un consorcio que se podrá convertir en Agencia Tributaria catalana GONZALO LÓPEZ ALBA MANUEL MARÍN M. JESÚS CAÑIZARES MADRID BARCELONA. Cuando el PP se había colocado por delante del PSOE en intención de voto y arreciaba la presión por la cercanía de las elecciones autonómicas de mayo de 2007, José Luis Rodríguez Zapatero ha logrado en menos de 48 horas- -aunque tras varios varios meses de intensas negociaciones- -cerrar con el consorcio catalán- -salvo sorpresas de última hora- -un acuerdo sobre el nuevo Estatuto de Cataluña que- -a priori- -le permitirá sacudirse el lastre de un asunto que eclipsaba la gestión del Gobierno, desconcertaba a su electorado, generaba inquietud entre sus dirigentes territoriales y planeaba como un buitre sobre su propio liderazgo, habida cuenta de que la culminación del Estado de las Autonomías es una de las columnas de su proyecto de reformas y de que la legislatura ha alcanzado su ecuador. El desatasco de la cuestión catalana provocará, a juicio de fuentes gubernamentales y socialistas, un vuelco de la coyuntura política al desarmar la oposición del PP y afianzar la imagen del presidente del Gobierno como un líder capaz de unir que permitirá a su partido concurrir a la próxima cita electoral como el adalid del desarrollo autonómico- -para entonces se habrán aprobado las reformas de, al menos, Cataluña, Comunidad Valenciana, Andalucía y Canarias- a la vez que posibilitará al Gobierno volcarse en la gestión y en los esfuerzos por lograr la definitiva desaparición de ETA, objetivo ante el que el Ejecutivo maneja datos optimistas Así pues, son muchas las puertas que abre un pacto para el que- -tras ser desbrozado el camino por Rubalcaba, Caamaño y Montilla- -fue necesario reconocer escénicamente a CiU que tenía la llave política. rá en torno a 3.000 millones de euros en Cataluña durante los próximos siete años, el tiempo durante el que España seguirá recibiendo fondos europeos, de los que aquella comunidad no se beneficia. Además, se eleva hasta el 50 el porcentaje cedido en IRPF e IVA, y hasta el 58 por ciento, el de los impuestos especiales, lo que llevó a Mas a afirmar que en buena parte hemos logrado un cambio del sistema de financiación y sólo eso ya da razón de ser al texto También se establece que en el plazo de dos años se creará un consorcio que se podrá convertir en la Agencia Tributaria de Cataluña lo que, según el líder de CiU, abre la puerta a que en el futuro pueda actuar como Agencia única. En cuanto a la controvertida definición de Cataluña como nación la fórmula final es intermedia entre lo que planteaba el Gobierno y lo que reclamaban los nacionalistas. Así, no figurará en el articulado, donde se mantiene la definición de nacionalidad del vigente Estatuto de 1979, mientras que en el preámbulo, en lugar de limitarse a la referencia de que existe tal sentimiento se constata que el Parlamento de Cataluña ha definido de forma ampliamente mayoritaria a Cataluña como una nación Se añade que la Constitución, en su artículo 2, reconoce la realidad nacional de Cataluña en forma de nacionalidad con lo que, según proclamó Mas, se equipara de hecho nacionalidad y nación es decir, que viene a ser un paso adelante hacia la configuración de España como un Estado plurinacional si bien se suprimirá la disposición en la que se apelaba a los derechos históricos para justificar el autogobierno. Mas destacó que el texto acordado permitirá a Cataluña tratar de tú a tú al Gobierno español y los promotores del pacto esperan que el mantenimiento de la fórmula del Estatuto vigente dificulte el rechazo del PP, a quien el PSOE invitó ayer a sumarse. La foto- presión y el aval de Chaves La inevitable primacía otorgada a CiU en detrimento de ERC, provocó el enfado de los independentistas, a cuyos líderes, Josep Lluís Carod- Rovira y Joan Puigcercós, Zapatero brindó LA PRÓTESIS XAVIER PERICAY J Entre el dinero y la nación Aunque todos coinciden en que el acuerdo ha de leerse en su conjunto y a pesar de que las interpretaciones sobre el alcance concreto difieren, una clave fundamental del consenso cerrado entre Zapatero y CiU el sábado parece ser la disposición transitoria en la que se garantiza que el Estado inverti- amás hubiera imaginado que la cosa llegara a este extremo. Según el portavoz de CiU en el Congreso, uno de los principales efectos del acuerdo alcanzado anteayer por José Luis Rodríguez Zapatero y Artur Mas en materia de financiación es que el dinero de la solidaridad ya no costeará en el futuro más operaciones de cambio de sexo fuera de Cataluña y sí permitirá, por el contrario, que en Cataluña desaparezcan de un plumazo todas las colas para las prótesis de cadera. Por supuesto, esta reflexión de Josep Antoni Duran Lleida- -si así puede llamarse a lo verbalizado ayer por el portavoz de la federación nacionalista- -hay que tomarla con ciertas reservas. Pero, aun así, no deja de ser representativa. De la propia naturaleza de los pactos, en primer lugar. Pero también de la catadura moral del personaje. E incluso del espíritu que ha ido anidando en esa parte de España donde Jordi Pujol gobernó veintitrés años y donde su delfín, pese a tener que desenvolverse últimamente en los bancos de la oposición, ha seguido mandando mucho más de lo previsto. Tanto, por lo menos, como el propio Gobierno tripartito. Y lo suficiente, en todo caso, como para no volver a oír, en toda Cataluña, referencia alguna al ominoso asunto del 3 Es cierto: falta todavía un buen trecho para que el nuevo Estatuto catalán pueda darse por definitivamente aprobado. Pero lo ocurrido este fin de semana en La Moncloa demuestra hasta qué punto el Gobierno y el Partido Socialista tienen prisa por zanjar la cuestión. Rodríguez Zapatero necesita cerrar cuanto antes las negociaciones para tratar de enderezar la situación política y los pronósticos electorales. Se lo exige su partido. Y se lo exige, claro, su propia ambición. Poco importa el coste. Poco importa que, de tanto ceder en este terreno y en el de la presunta pacificación del País Vasco, ya no quede al final sino una simple mondadura del Estado que el presidente debería representar. Sea como sea, más vale que no cuente, llegado el caso, con que los nacionalistas catalanes le saquen del apuro. No es lo mismo una prótesis de cadera que una de Estado.