Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
6 Opinión LUNES 23 1 2006 ABC VADE MECUM EN FIN ESPAÑA Y LOS JUDÍOS ACE veinte años los gobiernos socialista español y conservador israelí, de Felipe González e Isaac Shamir, respectivamente, decidieron poner fin a un desencuentro que venía prolongándose desde la trágica expulsión de 1492. ¿Cómo expresar, desde la modestia de una columna, algo que atraiga la atención del lector sobre un título tan ambicioso como éste: España y los judíos Quizás sería más propio hablar de Los judíos de España ya que hubo habitantes de la Hispania romana que profesaban la religión judía incluso antes de Jesucristo, razón por la cual el apóstol Santiago viajó hasta Iria Flavia para explicar la nueva doctrina. Recuérdese que hasta JORGE TRIAS que san Pablo no univerSAGNIER salizó el cristianismo, éste se predicaba predominantemente en las sinagogas. La historia de España es indisociable, pues, de la historia de los judíos: catalanes, castellanos o gallegos, cristianos y judíos, todos tenemos las mismas raíces, a pesar de este nacionalismo postmoderno y de la limpieza lingüística. El paso de los árabes y de su religión muslímica por España es algo muy distinto. Se trata de la historia de unos invasores que impusieron sus costumbres y creencias, con más o menos violencia, dependiendo de las épocas y de la resistencia encontrada, y que jamás se asimilaron a los pueblos que fueron dominando. De hecho, desde la conquista de Granada y posterior expulsión no quedó ni rastro de ellos a excepción de la arquitectura, deslumbrante en ocasiones, y de una cultura rica y florida a veces, pero sin arraigo en nuestra tradición. Sólo en las postrimerías del siglo XX se inicia un resurgir de la religión islámica, en su interpretación más brutal, debido al masivo fenómeno migratorio y al apoyo económico de las monarquías árabes hermanas Los árabes llegaron, conquistaron un territorio, impusieron sus costumbres y fueron expulsados. Nunca se asimilaron. Los judíos, en cambio, no llegaron nunca, sino que Sefarad era su tierra. Y es muy probable que el proceso de conversión de los habitantes de la Península se iniciase desde las mismas sinagogas, como en el resto del Imperio. Bono exigía el otro día a las Fuerzas Armadas que no defendiesen la España de los Reyes Católicos, ¡qué paradoja! ya que es la España- -la de los reinos- -que defiende su compañero Maragall, esa España que se saldó, y soldó, hace quinientos años, con el manchón terrible e innecesario de la expulsión de quienes profesaban la religión judía y cuyos descendientes conservan, aún, la lengua española; una España cuya Reina abanderó los derechos de los indios; y una España, en fin, cuyo Rey- el viejo catalán como le tildaban algunos nobles castellanos- -fue, quizás, el mas brillante general de toda nuestra historia. Hoy siento nostalgia por los tiempos de Felipe González e incluso por los años de Pujol- ¡que Dios, efectivamente, le ilumine! -cuando, discrepando de tantas y tantas cosas, todos utilizábamos el mismo código de barras. YO NO SOY CULPABLE hace unas semanas en España en impecable traducción OBERT Fisk es uno de esos veteranos reporteros de Bernardino León) un formidable alegato contra el que gusta mimetizarse con el terreno. Treinta ejercicio de encubrimiento y distorsión que representa años en Oriente Próximo son muchos como para el uso indiferenciado y simplificador del término Ispedirle a un periodista de su estirpe que conserve una lam ignorando la riqueza de realidades, a veces contracierta equidistancia, y los nervios templados, en un puestas, que engloba ese sustantivo. Said atribuye dimundo atravesado por mil agravios y lacerado por vacha actitud, no a la ignorancia, sino a la intenrias guerras. Sus juicios sobre el papel desempación premeditada de demonizar, y así mejor extirñado por las potencias europeas y Estados Unipar, a un enemigo del que se prefiere no ofrecer dos en esa región durante el último siglo son, demasiados matices. Yo no reprocharía tanto a pues, inmisericordes. La semana pasada presenFisk, pero algo de lo que denuncia Said respecto tó en España su último y ciclópeo libro y le dio del Islam hay en un uso indiferenciado del termigusto a sus admoniciones en un rosario de preno Occidente o de la primera persona del plusencias públicas, una de ellas en este periódico. ral, que nos convierte a todos en cómplices de Pueden entenderse las reconvenciones del inunas políticas que no tenemos por qué compardómito periodista británico pero mucho menos EDUARDO tir, y solidarios de atrocidades que nos quedan la simplificación a la que reduce el sujeto de sus SAN MARTÍN muy lejos en el espacio o en el tiempo. Objetivo: oraciones Occidente no lo quiere... A Occidesarmarnos moralmente para la discusión de cualdente no le preocupa la democracia... Yo, y unos cuanquier arreglo que no se ajuste a los presupuestos de quietos a los que conozco bien, también somos Occidente, y nes desempolvan en su favor los libros de historia. ni Robert Fisk, ni nadie como él, nos ha preguntado jaLa gramática de Fisk se usa también en el enunciado más lo que queremos o los que nos preocupa sobre Oriende los rencores que alientan esta primavera de las naciote Próximo, o cualquier otra parte del mundo. Y muchos nes que está a punto de florecer nuevamente España. Se menos se debe entender, por las mismas razones, la utilipretende convertirnos en herederos de las culpas colectización en sus anatemas de la primera persona del plural vas de nuestros antepasados para pasarnos al cobro las Hemos apoyado a dictadores árabes... Oriente facturas pendientes que ellos habrían dejado sin pagar. Próximo quiere librarse de nosotros... A los dictadoSe habla de sujetos colectivos, se conjuga en primera y res árabes los habrá apoyado su gobierno, o los amigos segunda persona de plural y se olvida la fuente común de su gobierno, y tal vez muchos otros, en Occidente, en de la que venimos todos los que habitamos la España de Oriente, en el Mediodía o en el Septentrión. No desde hoy. Ni yo, ni mis padres, ni mis abuelos, tenemos nada luego yo, ni muchos cuyos pensamientos comparto. que ver con el Decreto de Nueva Planta, ni con la suspenNo se trata de una charada gramatical para poner en sión de Los Fueros de las provincias vascongadas, y nos evidencia a un compañero al que admiro por muchas negamos a pagar un precio por ello. Tampoco los catalarazones. Lo que ocurre es que tras el uso, en apariencia nes y vascos de hoy tienen cuenta pendiente alguna con inocente, de determinados sujetos colectivos se esconde el resto de los españoles. Somos, todos, beneficiarios de con frecuencia un error (interesado) de perspectiva y una herencia común, que hizo tabla rasa de cuitas o priuna petición de cuentas. Lo ha denunciado con insistenvilegios del pasado. Lamentablemente, en España, cocia un autor que no se encuentra lejos de las posiciones mo en Occidente, los complejos de culpa empiezan a hade Robert Fisk. El palestino- americano Edward Said cer estragos. profiere, en su celebrado Cubriendo el Islam (editado H R ¿Qué está pasando en España para que la actuación de la Justicia le haya sentado igual de mal a Otegui que a Rodríguez Zapatero?