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72 Cultura DOMINGO 22 1 2006 ABC El Gran Teatro de Córdoba ha acogido un estreno muy especial: el de Carmen la coreografía de Antonio Gades, que por vez primera se ha ofrecido con orquesta en directo Gades sigue vivo TEXTO: JULIO BRAVO CÓRDOBA. Desgraciadamente, el título de esta crónica es una metáfora. Pero algo hay de realidad, porque los creadores- -y Antonio Gades ha sido uno de los más importantes de la escena española del siglo XX- -dejan una herencia que, bien cuidada, puede ser imperecedera. Ojalá sea éste el caso. De momento, los mimbres existen. El bailarín y coreógrafo creó poco antes de su muerte una fundación que cuidara su legado y que promoviera la danza española. En el seno de esta fundación ha nacido la Compañía Antonio Gades, que arrancó su actividad en septiembre pasado con un homenaje en el teatro de la Zarzuela, aunque es ahora cuando toma verdadera carta de naturaleza con una gira que tendrá continuidad el próximo verano. Carmen una de las coreografías que Gades creó al amparo de su trilogía con Saura, es también el título más popular y comercial. La historia de la cigarrera sevillana tiene un tirón inigualable. Pero había que hacer de este estreno una ocasión especial, y los res- ponsables de la Fundación Gades, con Faustino Núñez, su presidente, al frente, han logrado cumplir un sueño que el bailarín no pudo realizar en vida: su Carmen con orquesta en directo. Poco hay que decir a estas alturas de Carmen Sin llegar a la perfección de Bodas de Sangre o Fuenteovejuna (sus dos obras maestras) está en ella el mejor Gades: dominador de la escena, cómplice con el público, enormemente teatral... Carmen es una obra despojada de recursos escénicos inútiles, donde la historia de Merimée se presenta desnuda, directa, sabiamente traducida, con ese espíritu abierto que tenía el coreógrafo y que hacía que el baile fuera algo natural. Stella Arauzo, la directora artística de la compañía, conocía perfectamente a Antonio Gades y especialmente esta Carmen que lleva bailando como protagonista desde hace más de tres lustros. Las ideas del coreógrafo están en esta obra, que se presenta como una pieza de museo que admirar, aunque con la vida que le otorgan sus intérpre- Stella Arauzo interpreta a Carmen, con parte de la compañía al fondo tes. Ella misma es una Carmen seductora, dominadora, que se va creciendo conforme transcurre la función. Adrián Galia, que tiene la papeleta más complicada, la de suplir al propio Gades en un papel en el que le ha visto todo el mundo, demuestra su calidad y su elegancia. Le falta tan sólo ir soltando el lastre del recuerdo y que su propia personalidad vaya saliendo a flote. La compañía (muchos de sus componentes ya estuvieron bajo las órdenes del propio Gades) se ve compacta, firme; sabe lo que está bailando y lo sien- RAFAEL CARMONA te propio, algo que no se puede decir siempre. La presencia de la orquesta, el coro y los solistas en vivo (para interpretar los fragmentos de la ópera de Bizet que Gades incluyó) le da un calor especial al espectáculo, un latido diferente (el sello Decca grabó la función para una próxima edición en DVD) Bienvenida pues esta compañía, que ya está preparando Bodas de sangre y Flamenco un espectáculo que no se ve desde hace más de treinta años y que es el mejor signo de que Gades, efectivamente, sigue vivo.