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ABC DOMINGO 22 1 2006 Sociedad 65 MODELOS DE FAMILIA EN ESPAÑA FAMILIAS NUMEROSAS A veces me trataban de loca, pero nunca mandé a ninguno a comer a otra casa ni lo di a criar La precaria medicina de la época no pudo impedir que dos de los 16 hijos de María Esther Fernández murieran b Su labor al frente de la casa y del ejército de niños que crió le ha valido a esta coruñesa de 79 años la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo ÉRIKA MONTAÑÉS SANTIAGO. La paridad de la que presume este Gobierno se inventó en esta casa Bromean dos de las hijas de María Esther Fernández Lemos sobre la azarosa procreación de su madre, que dio la vida a nada menos que ocho hijos y ocho hijas, aunque la precaria medicina de aquellos años no impidió que hoy le vivan siete y siete. 26 nietos, dos bisnietos... Pero la fábrica no continúa- -asegura entre risas Susana Peleteiro, una de las descendientes menores, con 43 años- los hijos hemos aprendido de mamá, y si no nos toca la primitiva nos plantamos María Esther, que cumplirá 80 años en noviembre, recibe a ABC horas antes de que el ministro Jesús Caldera le entregue la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo. Por su conducta socialmente útil y ejemplar en el desempeño de los deberes que impone el ejercicio de cualquier trabajo, profesión o servicio Por dignificar el quehacer de millones de mujeres. Junto a ella, aparecen en el memorándum que presentó el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales para su aprobación por el Consejo de Ministros el pasado mes de noviembre nombres sonados para todos- -Iñaki Gabilondo, Cándido, Joan Manuel Serrat o la escritora Josefina Aldecoa- si bien el periplo laboral y anónimo de María Esther merecería escribirse con letras de plata. Igual que su humildad: Me siento poquita cosa para tanto honor, un gracias es una palabra tan corta para algo tan grande... Y confiesa que estár cansada del revuelo mediático, de las llamadas que no cesan. Con su mirada dulce pero exhausta por la propia vida, recorre por enésima vez esa trayectoria sin par: nacida en un pequeño pueblo coruñés, a los 3 años se quedó huérfana y a los 5 se trasladó a Santiago para poder ir diariamente a un colegio que distaba cinco kilómetros de su hogar. Ya colaboraba en las tareas domésticas y ganaderas, de las que por aquel entonces se salvaban pocos niños. Las vacas, los cultivos junto al domicilio, eran el pan nuestro que solventaba cada día. María Esther sostiene a Xulia, su nieta 26, ante su nieta número 24 y su hija Susana, en su casa de Santiago los a la espalda afirma María Esther, que añade: Tuve cinco partos rebeldes, y no hubiese tenido más de seis hijos, pero el control de la natalidad estaba prohibido y... María Esther oculta con una broma su propia espinita. Al preguntarle por los comentarios que suscitaba su vasta descendencia, dice: A veces me trataban de loca, pero nunca mandé a ninguno a comer a otra casa, ni di a criar a ninguno de mis niños, ni los llevé a centros de beneficencia. Uno a uno, fui juntando este gran ramillete. Cuando los estaba criando me señalaban por los muchos que eran, y ahora me señalan por lo grandes que son Ríe, pero Susana, su M. MUÑIZ El galardón se le concede por dignificar el trabajo de miles de mujeres, que sacrifican su vida por los demás hija, no puede reprimir su particular reclamo alegando que hubo comentarios muy hirientes. La gente no perdió oportunidad de acribillar a su madre con insultos que no merece la pena reproducir. Envenenados, injustos. Desde el año 1957, la situación en los molinos fue a peor, y los hijos a más. Dejó entonces esta labor para volcarse en el cuidado de sus hijos, porque no hay cosa que duela más que irte por la mañana y dejar a un niño enfermo, y a trece en pleno crecimiento Su gesto aterciopelado sólo se tuerce cuando se le cuestiona cómo ve a la familia de hoy, del siglo XXI. Su voz, que antes salía suave y a golpes, suena implacable: Los padres son muy egoístas y cómodos, se preocupan más de llevar bonito al niño y de darle los juguetes que pide que de saber si va bien en el colegio. Y tienen dos, a lo sumo tres, y quieren que todo caiga hecho, y hecho no cae ¿El consejo? La educación se da en casa, y en el colegio es la formación Las amas de casa no hacen sus labores están trabajando En el galardón que reconoce el trabajo de María Esther durante siete décadas por y para los demás y no siempre en las mejores condiciones, sin seguros ni descanso como subrayó el ministro Caldera, hay una gran sombra. El otro pilar de la familia. Llegan las lágrimas. María Esther y su hija Susana recuerdan la humanidad de Juan Antonio Peleteiro, el verdadero hombre de la familia, fallecido en 2002 y que inculcó un valor fundamental a sus hijos. Ése que hoy lleva a madre atendía a catorce hijos, a su marido y a ella misma, limpiaba la casa y echaba una mano en el negocio familiar De sol a sol. La pregunta es: ¿si lo pagas es un trabajo y cuando lo haces tú no? Viendo el símbolo que encarnaba para miles de mujeres, la Asociación compostelana de Vecinos Río Sarela fue la que propuso ante el ministerio que la labor de esta señora sirviese como estandarte de uno de los trabajos más sacrificados. Y compensados, sí, pero no en el banco. Ni ayer ni hoy tendría tantos hijos Fue entre los 12 y los 19 años cuando se afanó ayudando a su tía como dependienta de una tienda de ultramarinos, para después contraer matrimonio y pasar a regentar el negocio familiar de su esposo. Una panadería y dos molinos harineros donde pasó doce años, y diez hijos. Mientras estaba embarazada, seguía cargando las sacas de 50 ki- Foto de familia: sus Bodas de Oro en 1995 María Esther a recoger un premio de uso social Mi padre siempre consideró que mi madre trabajaba. Muchas personas pre- MIGUEL MUÑIZ guntaban oye, ¿qué hace tu mujer y ellos decían ahí, en sus cosas Hacer sus cosas sería acicalarse o pintarse las uñas, mi