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52 Los domingos DOMINGO 22 1 2006 ABC DROGAS A LOS 13 (Viene de página anterior) muy crudas y con tendencia a empeorar. El cannabis y la cocaína se relacionan con un estilo de vida, con el ocio y la diversión. Cada vez los consumidores tienen menos años y por lo tanto menos capacidad de decir no. Hay una reducción del riesgo muy grande, una accesibilidad altísima a precios de risa- -una papelina cuesta unos 13 euros- -y una especie de imaginario social permisivo y tolerante que les lleva a pensar que no pasa nada. A eso se une una sociedad que no tutela: tengo 58 años y cuando era pequeño si hacías una pifia en la calle venía alguien y te increpaba y sabías que te la ibas a cargar; ahora eso ha desaparecido y ya pueden estar quemando un banco o estrangulando a una vieja que el que pasa cambia de acera y mira para otro lado Por nuestra parte, en esta tarde gélida de Madrid, miramos a izquierda y derecha en el parque en el que nos encontramos junto a estos niños porreros y su colegio del distrito de Ciudad Lineal, y lo cierto es que no vemos a un solo policía de los 3.124 agentes que el Ministerio del Interior ha anunciado que se desplegarían por todo el territorio nacional para combatir el menudeo en las inmediaciones de los colegios. Alcohol sin límites Una medida que avalan datos como los recogidos por la última Encuesta Estatal sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias 2004, que concluye que para un 71,8 por ciento de los estudiantes es fácil conseguir cannabis y su consumo ha aumentado del 18 por ciento en 1994 al 36 por ciento una década después, un salto que ha sido cuádruple en el caso de la cocaína, la segunda droga más consumida por los españoles, que ha pasado del 1,7 por ciento hace diez años a los 6,8 actuales. Y eso en cuanto a drogas ilegales, por que si hablamos del alcohol, cuyo consumo analiza el mismo informe, amén de que para el 93,8 por ciento hacerse con él es una bagatela, el 58 por ciento declara que alguna vez se ha emborrachado, y un 21 por ciento manifiesta que ha estado ebrio una o dos veces en los últimos 30 días. Una realidad que lleva a José Sánchez, vicepresidente de Enlace- -la Federación Andaluza de Atención a Drogodependientes que aglutina 108 asociaciones- y además profesor de instituto, a decir a ABC que la medida policial es la respuesta al susto que se han llevado nuestras autoridades a la vista del panorama, pero que la reacción a los sustos, a veces, puede tener consecuencias no deseadas. Por los institutos está claro que merodea gente para vender sobre todo cannabis y se ve cierto trapicheo. Pero no sé exactamente en qué va a derivar esa presencia policial, porque si no puede ser visible el trapicheo, se hará más sutil, y entonces se nos escapará más al control. No descartamos que estas re- José Sánchez, profesor y vicepresidente de Enlace: Tras la presión policial, no descartamos que las redes criminales busquen alumnos para que, dentro del colegio, sean su último eslabón de la venta El cannabis y la cocaína se relacionan con un estilo de vida. Lejos del efecto de la heroína, no marginan des que ahora operan fuera busquen a jóvenes dentro de las aulas para que hagan de vendedores, y que algunos alumnos pasen de ser consumidores al último eslabón de la venta de las redes criminales Hay un 36 por ciento de alumnos de Secundaria que, según las encuestas oficiales- -añade el profesor- es consumidor de cannabis, y si alguien cree que porque haya presencia policial a las puertas del centro no les va a llegar es que no conoce el problema. Me parece a mí, y nos parece a Enlace, que lo que habría que hacer es distanciar a los jóvenes de las redes criminales y justamente vamos en dirección contraria. No sé si alentando el cultivo de cannabis por el propio consumidor, como ya hay experiencias, podríamos debilitar a las mafias. Pero me temo que las organizaciones distribuyen de todo y empiezan por el cannabis y acaban por lo que sea: si sólo fuera cannabis no sería tan importante el problema, porque cuando los chicos fueran un poco más maduros lo dejarían ellos solos, pero ahora tenemos a ese 36 por ciento en contacto con redes criminales, y muchos son fracasados en el cole- Niños normales nuevo perfil del drogadicto El nuevo consumidor de cannabis y cocaína, que aterriza en los centros terapéuticos con 17 años después de llevar tomando drogas alrededor de tres, curiosamente ha aumentado su percepción del riesgo ante el consumo diario de tabaco y, sin embargo, la ha reducido ante al consumo de cannabis. Explica Eduardo Cabrera, coordinador de Proyecto Hogar (91 314 60 42) que esta nueva situación les ha hecho incluso modificar su programa de actuación: Frente al politoxicómano de familia desestructurada, marginal y acostumbrada a lidiar con los servicios sociales, ahora vienen, hasta en un 70 por ciento, chicos de entre 12 y 14 años que hacen un uso recreativo de las drogas, de familias normalizadas de clase media y alta, que jamás han tenido contacto con la red pública de asistencia social. Familias que no saben cómo desenvolverse en este mundo. Pero también son familias en las que hay falta de comunicación, en algunos casos con roles familiares patológicos por alianzas enfermizas entre sus miembros, y sobre todo en las que los padres están ausentes. Carencia de supervisión, fácil accesibilidad y precio asequible (6 euros, 6 porros) hacen el resto Laura Fernández, responsable de menores en Proyecto Hogar, explica que los chicos no tienen conciencia de tener un problema, además suelen ser muchachos con carisma y éxito entre sus iguales, y seguros de sí mismos. Su recuperación se complica porque hay que romper modelos, la sociedad es más permisiva y ha calado que son consumos de gente dinámica y con relaciones Según Fernández, frente al papel anterior menos relevante de las mujeres como consumidoras de droga, hoy chicos y chicas acuden al 50 por ciento en busca de tratamiento, un incremento femenino que también constata Proyecto Hombre, donde su coordinador para Cataluña, Oriol Esculies, dice que la presencia de ellas en sus centros ha pasado del 15 al 30 por ciento. Unos y otras tuvieron su primer contacto con la droga, generalmente cannabis, a los 12 ó 13 años, y fue por una invitación de amigos de la escuela o de la calle. Los traen sus padres cuando han notado la salud resentida, han protagonizado episodios violentos, incumplimiento de normas o malos resultados académicos. Son chicos que reducen sus relaciones al mismo grupo y cambian el ocio saludable por un simplemente estar con el grupo, donde crece el aburrimiento que tratan de disipar con actitudes de riesgo; y se inicia el consumo. Y hemos detectado un nuevo fenómeno: menores emigrantes toxicómanos, iberoamericanos y marroquíes, sin padres ni techo, por lo que el problema se agrava. Con ellos tienen muy buenos resultados padres de acogida para chicos de hasta 17 años, la evidencia de la fuerza del valor y el amor de las personas