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36 Internacional DOMINGO 22 1 2006 ABC Karl Rove guía a los republicanos en las elecciones al Congreso b El arquitecto electoral de Dos libros publicados recientemente reavivan la polémica al llegar a conclusiones contradictorias sobre la autoría de las palabras pronunciadas por JFK en su toma de posesión como presidente de los Estados Unidos, el 20 de enero de 1961 Bush retrata a los demócratas como débiles por su oposición a las escuchas telefónicas, a la Ley Patria y a la continuidad en Irak MERCEDES GALLEGO CORRESPONSAL NUEVA YORK. Desde su implicación en el caso de la espía Valerie Plame, cuya identidad fue filtrada a la Prensa como venganza por la oposición de su marido a la invasión de Irak, Karl Rove ha evitado las apariciones públicas. Pero ahora el arquitecto de la victoria electoral de Bush vuelve a pisar el escenario con la intención de guiar a su partido hacia un nuevo triunfo en las elecciones de noviembre. La estrategia expuesta ante los congresistas y senadores que tendrán que renovar sus cargos repite la fórmula ganadora: hacer de la guerra contra el terrorismo el centro de la campaña. Los republicanos pintarán a los demócratas como políticos débiles, incapaces de tomar las medidas necesarias para defender al país de nuevos ataques. La oposición contra la invasión de Irak, sus críticas a las escuchas telefónicas sin autorización judicial y su negativa a convertir en permanente la polémica ley antiterrorista, aprobada tras el 11- S de 2001, son la principal munición de los republicanos en su campaña de ataque. Con un congreso demócrata, argumentarán, el presidente Bush tendrá las manos atadas para garantizar la seguridad de EE. UU. ¿Quién escribió el discurso más famoso de Kennedy? PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL Apuesta por las escuchas Dejadme ser lo más claro posible entonó Rove. El presidente Bush considera que si Al Qaida llama a alguien en EE. UU. es de interés para nuestra seguridad nacional saber a quién está llamando y por qué. Desafortunadamente, no se puede decir lo mismo de muchos demócratas Su compañero de escenario era Ken Mehlman, presidente del partido republicano, que apuntaló lo que la audiencia calificó como una hoja de ruta para su campaña. ¿De verdad creen Nancy Pelosi y Howard Dean (líderes del Partido Demócrata) que cuando la Agencia de Seguridad Nacional escuche los planes de los terroristas para atacar EE. UU. necesitan colgar cuando marque el número de su célula dormida en EE. UU. ironizó. La posición de los demócratas sobre la retirada de Irak sera pintada como la de los cobardes, con la etiqueta de cut and run (cortar amarras y salir corriendo) Necesitamos un comandante en jefe y un Congreso que entiendan la naturaleza y gravedad de la amenaza recordó Rove. WASHINGTON. La víspera del 20 de enero de 1961, una espectacular nevada cubrió la capital de Estados Unidos. Pero las opciones de cancelar o retrasar los planes para la triunfal toma de posesión de John F. Kennedy fueron rápidamente descartadas. Con una victoria demasiado estrecha sobre su rival, Nixon, el nuevo inquilino de la Casa Blanca tenía prisa, pese a sus 43 años de edad, para empezar. Tras asistir a misa en la iglesia de la Santa Trinidad en Georgetown, el presidente electo llegó en compañía de su antecesor Eisenhower a la colina del Capitolio para la ceremonia durante la que pronunciaría uno de los discursos más legendarios en la oratoria política del gigante americano. Cuarenta y cinco años después, dos recientes libros sobre aquella memorable jornada- -rebosante de esperanzas y entusiasmo a pesar de que las temperaturas nunca superaron los 5 grados centígrados bajo cero- -han llegado a conclusiones contradictorias sobre la verdadera autoría de las 1.355 palabras pronunciadas por el presidente Kennedy en su toma de posesión. A pesar de que ambos autores han consultado los mismos documentos y han entrevistado a los mismos protagonistas todavía con vida. En Ask not (Editorial Henry Holt) Thurston Clarke argumenta que los párrafos más inspiradores, poéticos e inmortales de lo que él no duda en describir como el discurso que cambió América fueron redactados por el propio Kennedy, incluido el repetido pasaje de: Así pues, compatriotas: pregúntense no lo que su país puede hacer por ustedes, sino lo que ustedes pueden hacer por su país. Conciudadanos del mundo: no se pregunten qué pueden hacer por ustedes los Estados Unidos de América, sino qué podremos hacer juntos por la libertad del hombre John Fitzgerald Kennedy, durante el histórico discurso de su toma de posesión ABC Theodore Sorensen, John Kenneth Galbraith y Adlai Stevenson respaldaron su oratoria La más famosa frase de la alocución la repetía el director de la escuela en la que estudió antes de ir a la Universidad Kennedy desata pasiones que, en el fondo, intentan dilucidar la autenticidad de este político tan carismático como malogrado. Una llamativa polémica en parte fomentada por las reiteradas acusaciones de que el joven Kennedy tampoco fue el verdadero autor de su libro Perfiles de Valentía que en 1957 le hizo acreedor del premio Pulitzer. Durante años, Theodore Sorensen ha negado que su mano estuviera detrás del ejercicio de oratoria celebrado como uno de los mejores discursos de toma de posesión pronunciado por un presidente de los Estados Unidos, y cuya escucha facilita la Biblioteca Kennedy, de Boston, a través de una página de internet (http: www. jfklibrary. org j 012061. htm) Con todo, el origen de esta controversia se centra en lo ocurrido el 10 de enero de 1961 durante un vuelo de Was- hington a Palm Beach, en el que el presidente electo dictó a su fiel secretaria, Evelyn Lincoln, porciones del discurso consultando un borrador preparado por Sorensen con aportaciones de Adlai Stevenson y John Kenneth Galbraith. Ambos fueron recompensados después, respectivamente, con las embajadas de Estados Unidos ante la ONU y la India. Ideas personales Thurston Clarke insiste en que el material incorporado no era más que una compilación de ideas y temas que Kennedy utilizó durante su vida adulta Lo que en su opinión permite identificar al presidente como arquitecto y constructor del famoso discurso. Para Richard Tofel, es incorrecto pensar que el discurso, a través de un simple dictado, sea atribuible a JFK. A su juicio, de las 51 frases que componen la histórica alocución, el presidente no es responsable de más de 14, incluyendo partes cuyo origen no está claro. Más allá de ninguna duda, ambos autores coinciden en que las palabras más recordadas del discurso- -la porción del no se pregunten por... -tienen su origen en la exclusiva escuela a la que Kennedy acudió en Connecticut antes de emprender sus estudios universitarios. El director de la elitista Choate School solía repetir a sus estudiantes que lo más importante no era lo que aquel venerable internado pudiera hacer por ellos, sino lo que ellos pudieran hacer por su escuela. Aportaciones ajenas Sin embargo, en Sounding the trumpet (Editorial Ivan R. Dee) Richard Tofel concluye que, a la hora de identificar y dar crédito a un solo individuo como autor del elocuente discurso inaugural, ese hombre seguramente no debe ser John F. Kennedy sino Theodore Sorensen uno de los hombres de confianza del presidente. Acreditado speechwriter (escritor de discursos) que en su genial vejez se dedica en estos momentos a escribir sus memorias. Toda esta cuestión, que podría parecer trivial desde que las actuaciones públicas de los presidentes de Estados Unidos tienen más coreografía que una función del Bolshoi, en el caso de