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10 La Entrevista DOMINGO 22 1 2006 ABC TEO URIARTE Ex etarra, ex parlamentario vasco y gerente de la Fundación para la Libertad Zapatero ha dado a ETA la mayor legitimación de su historia La sesión del 17 de mayo de 2005 en el Congreso de los Diputados en la que Zapatero pidió permiso para acercarse a ETA está subrayada en negro en la memoria de Eduardo Teo Uriarte, buen conocedor de una banda contra la que sólo ve una receta efectiva: aplicar la ley TEXTO: BLANCA TORQUEMADA FOTOS: TELEPRESS Incluso en las tripas de titanio del Guggenheim de Bilbao hay una serpiente. Forjada en hierro por el escultor Richard Serra (sí, el de la obra robada en el Reina Sofía) y de dimensiones colosales. Los visitantes se pasean por sus entrañas en un juego sinuoso y opresivo, fagocitados por su magnetismo. Llueve mansamente sobre la ría, a un par de días para el pretendido congreso de Batasuna. La cita con Eduardo Teo Uriarte está concertada a unas pocas manzanas de allí, a expensas de la coordinación entre el entrevistado y sus dos sombras los escoltas que cobijan sus pasos desde hace años. Uriarte fue miembro de ETA condenado a muerte en el proceso de Burgos, episodio que detalla en sus jugosas memorias Mirando atrás Ediciones B) donde desmenuza también cómo se descabalgó del terror cuando, conseguida la democracia, comprendió que la banda no era la revolución, sino involucionismo asesino. Salió luego elegido diputado del Parlamento vasco por Euskadiko Ezkerra y terminó en las listas del PSE, sin dejar nunca de mirar a sus espaldas: Antes, por si me detenían; después, por si me mataban Por su identificación con las tesis constitucionalistas de Nicolás Redondo quedó, como él, apartado de la primera línea política, pero mantiene en pie la lucha cívica como gerente de la Fundación para la Libertad. ¿Qué ha pretendido demostrar Batasuna con esta asamblea, que parecía más una exhibición de fuerza que una reunión orgánica? -Lo que pretenden es demostrar que el Estado de Derecho no tiene nada que hacer frente a un pueblo en marcha frente a la capacidad movilizadora de la izquierda abertzale, y que todas las fórmulas represivas para resolver el conflicto no sirven, lo que supone que hay que llegar a resolver las cosas de una manera dialogada, sin que haya vencedores ni vencidos, preámbulo claro y explícito de que por ese camino los únicos vencedores son ellos. ¿Podemos dar por hecho, a estas alturas, que el PSE, o incluso todo el PSOE, ya ha sucumbido a la validez de ese planteamiento? -Yo creo que el PSOE está tentado ante una solución técnica de llegamos a la pacificación y aquí no ha pasado nada que aparentemente resolvería el asunto, y creo que esa concepción es nefasta, porque las meras vías técni- Es inconcebible que un Gobierno no tenga opinión sobre la asamblea de Batasuna ¿Qué le parecen las declaraciones de José Luis Rodríguez Zapatero sobre el derecho de reunión de las personas, en relación con esta asamblea? -Es una contradicción ilegalizar a un partido y considerar luego su derecho de reunión, aunque se matice lo de los derechos individuales, porque evidentemente lo llevan a cabo en el seno orgánico de ese partido. ¿Esperaba un auto así del juez Grande- Marlaska? -Me ha parecido muy conciso y muy claro, a diferencia de otros autos de otros jueces. En este caso tiene razón José Blanco cuando dice que ha funcionado el Estado de Derecho... y, en fin, ha funcionado la parte correspondiente del Estado de Derecho que ha funcionado, que ha sido el poder judicial. ¿Cómo ve que el Gobierno antes de ese pronunciamiento de la Audiencia se remitiese a que la asamblea batasuna era cosa de los jueces y eludiera dar una opinión? -Los que se refugian en esto son los mismos políticos que luego se quejan de que se judicializa la política. ¿En qué quedamos? Que el Gobierno no tenga opinión ante el hecho de que un partido ilegalizado considerado como parte de un entramado terrorista convoque una asamblea de estas características es algo inconcebible en el mundo democrático. Es como para que nos dejen de apoyar todos los países que nos están respaldando en la persecución de ETA. No veo indicios de que ETA quiera dejar las armas, porque ni le preocupan los presos ni rebaja sus exigencias cas más que acabar con el terrorismo, lo colocarán en otra etapa más favorable para ETA y quienes la sustentan. -Muchas voces denuncian que además de una aparente connivencia del PSE y del Gobierno con ese aquí no ha pasado nada se puede entrar también en una fase de tragaderas políticas en la que se podría llegar a admitir la mesa de partidos que ETA exige... -No, de momento el PSE aquí ha dicho que no se va a sentar con Batasuna, y hay que creerles. Esperemos que eso se mantenga, sobre todo hasta que Batasuna no condene el terrorismo. A mí lo que me preocupan son las tendencias pragmáticas históricas en el Partido Socialista. Primero fue la frase de Felipe (que, por cierto, en otros aspectos era mucho más reflexivo) de ¿qué importa el color de los gatos si al final cazan ratones? con lo cual se le colaron todas las mofetas del mundo, y ahora el ansia por soluciones regidas por un pragmatismo inmediato lleva a planteamientos de gran riesgo. -Los socialistas reprochan al PP que Aznar también habló con ETA y encima sin publicidad... -Cualquier relación política con el terrorismo tiene que ser vista en el contexto político del momento. En principio, toda relación de un Gobierno o de instituciones del Gobierno con un grupo terrorista legitima al terrorismo. Ahora, puede ser más o menos justificable en función de la coyuntura política, si existe algún indicio sólido y creíble de que los terroristas vayan a abandonar las armas. Pero yo, en todo este periodo reciente en el que se ha hablado de posibilidades de solución definitiva del terrorismo, he detectado una serie de síntomas que no me han permitido adivinar que exista una voluntad de los terroristas de abandonar las armas. He visto, por ejemplo, que no ha habido una excesiva preocupación por los presos por parte de ETA, y, por el contrario, he visto un énfasis llamativo en las reivindicaciones históricas del nacionalismo más radical. Cuando una banda terrorista plantea la solución, su solución, la que le interesa, esa solución hace hincapié en el futuro de los presos a la vez que se desdibujan las exigencias políticas. Pero es que además, en este caso, las reivindicaciones de los asesinos coinciden con las de fuerzas declaradas democráticas que están haciendo más o menos las mismas. Con lo cual las actuales condiciones para un diálogo son mucho peores que en el tiempo pasado. Y no lo digo sólo por el PNV, sino también por Esquerra en Cataluña. ¿Es culpable el Gobierno de un exceso de expectativas en el proceso? -Bueno, todo Gobierno quiere resolver la cuestión, eso es natural y loable. El propio Gobierno nos ha dicho hay excesivo ruido es verdad que lo ha dicho, pero muy tarde. El exceso de ruido empieza con la famosa resolución de las Cortes el 17 de mayo de 2005, con la que Zapatero ha dado a ETA la mayor legitimación de toda su historia. Porque una cosa son los contactos del Gobierno, a través de grupos policiales o de inteligencia con los terroristas, y otra muy diferente que el órgano soberano plantee condicionalmente la posibilidad de un diálogo con ETA. Es el mayor honor que se le puede conceder a un grupo terrorista. El famoso pacto de Ajuria Enea no fue ni siquiera un acuerdo en el Parlamento vasco, se trató de un acuerdo entre partidos, y en un contexto político muy diferente en el que no había unas reivindicaciones exageradas por parte de los nacionalistas y se daba una condena unánime del terrorismo, absolutamente clara. ¿La condescendencia del Gobierno con el Estatuto catalán ha resucitado el plan Ibarretxe, le ha dado un oxígeno inesperado? -Hombre, no, porque el plan Ibarretxe nunca acabó en un cajón. Fue tapado por alguna otra cosa inmediata, como constituir el propio Gobierno vasco o sacar los Presupuestos adelante. Pero el plan Ibarretxe queda ahí per