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ABC DOMINGO 22 1 2006 Opinión 5 UNA RAYA EN EL AGUA LA CONGOJA DE FELIPE E NO NADA I NSISTO en la idea, a ver si con un poco de suerte es oficialmente reconocida como lema del Reino de España. Ya que van a toquetear la Constitución a la trágala, viejo método en la España del absolutismo, hasta podríamos ponerlo en el escudo, sobre las columnas de Hércules. En vez de Plus Ultra que es de los Reyes Católicos, tan odiados por Bono, este lema en el escudo constitucional. Sobre una columna, la filacteria diría No Que no me dirán que no trae recuerdos en rojo, amarillo y morado a los hijos (y nietos) de La Pasionaria. Y sobre la otra heraclea columna, Nada Con lo que, leída del tirón, la filacteria nos ofrecería la definición moral, ética y política de adónde estamos llegando, hoy todo es más increíble que ayer, pero menos que mañana: No nada ¿No tienen los Estados Unidos lo de In God we trust y el E pluribus ANTONIO unum ¿No campea en el Reino UniBURGOS do el lema de la Jarretera, Honni soit qui mal y pense ¿No tiene Francia lo de Liberté y Etceteré? Pues lo nuestro sería como lo que describió ZP a los escolares de Jaén: Hay muchos catalanes que sienten una identidad nacional Y hay muchos españoles, pero muchísimos más, que sienten una desasosegante sensación de que esto es cada día más increíble: la claudicación, la degeneración, la dejación del principio de autoridad, adónde está llegando el absurdo del mundo al revés. Y el miedo, el miedo a decir lo que se piensa, la descalificación del adversario como única vía de justificación de la continua invención de problemas, cuando no se resuelve lo fundamental. Todo queda clavado en el lema: No nada Cuando escribo este artículo no sé cómo habrán acabado las provocaciones de Batasuna en Bilbao. Lo imagino y lo temo: los amiguitos de los etarras habrán campado por sus respetos. Habrán converti- do las Vascongadas en campa campal de sus desmanes, y el gobierno autónomo lo habrá visto como normal ejercicio de los derechos civiles. Eso, eso, civiles: los civiles eran los que tenían que haber ido para hacer cumplir la ley. Que no se cumple. Y no nada. Y los antidisturbios que tenían que haber estado allí, en Bilbao, los manda la Dama de Cabra a Salamanca, para perpetrar el expolio cultural más sangrante. Y no nada. A la misma Dama de Cabra se le pierde una escultura de Richard Serra de 38 toneladas, vamos, que nadie se la ha podido llevar en el macuto aprovechando un descuido. Y no nada. Y va a mandar a Elche a la Dama de Elche, cuando sería mucho mejor que volviera a Cabra (de donde nunca debió salir) esta Dama de Cabra de Pixie y Dixie, de los anglicanismos y de la civilización planetaria, que habla y sube el IPC del pan. Y no nada. Y la directora de la cárcel de Botafuegos salta, y suelta: los asesinos presos de la ETA son personas normales, amenas, cultas, honradas, de alto nivel intelectual y de las que a veces se puede aprender. Será aprender a pegar tiros en la nuca, hija. Y no la destituyen, ni la empapelan por enaltecimiento del terrorismo. Y no nada. ¿Ha dado lectura acaso al artículo 8 de la Constitución o algo? Pues no nada. Y seguimos en manos del chantaje de sesión continua del que pactó con ETA en Perpiñán. Y no nada. Y seguimos legislando contra la familia, contra la libertad de expresión, contra la libertad de empresa, contra la religión. Y no nada. Se pastelea por debajo de la mesa la destrucción de la Constitución a manos de un Estatuto que busca el Estat Catalá. Y no nada. Del No pasarán del PSOE y el PP unidos con la Ley de Partidos y el Pacto Antiterrorista, al No nada Han pasado. Se están pasando. Y no nada. STÁ diciendo por ahí cosas tremendas a quien se las quiere escuchar. Juicios tan rotundos y despectivos que vuelven caricias los denuestos que le dedica Rajoy al presidente del Gobierno. Respira por la herida del despecho- -nunca ha logrado controlar el rencor- -y de ciertos desencuentros personales, y formula un diagnóstico durísimo, atroz, del proyecto y de la personalidad de Zapatero. Siempre ha perdonado poco y mal, y siempre se ha echado de menos a sí mismo, pero cuentan quienes le han visto y oído que su diatriba es apocalíptica, alarmante. Sí, sí, estoy hablando de Felipe González. La falta de sentido de Estado, el vacío político IGNACIO de la agenda de este GoCAMACHO bierno ha hecho saltar la inquietud de la vieja nomenclatura socialista. Mientras los jóvenes lobos del zapaterismo presumen de haber licuado la Transición al calor de una nueva frontera rupturista, los antiguos arúspices del felipismo sienten correr por sus médulas un escalofrío de inquietud y asombro. La pregunta que más repiten no es tanto la de adónde nos lleva Zapatero, a quien no consideran hombre de muchas luces, sino otra mucho más turbadora: la de si él mismo sabe adónde quiere llegar. Y la de si realmente conoce el precio del viaje. Y andan rumiando por las esquinas su desconcierto y su congoja, en silencio para no perjudicar al partido, para no reforzar a una derecha que ha empezado a airear que Felipe jamás hubiera permitido esto Bueno, permitió la corrupción, el GAL, el 18 por ciento de parados, el enriquecimiento súbito, el cesarismo inmóvil, pero es verdad que tenía en la cabeza un modelo de Estado respetuoso con la solidaridad, con la ciudadanía, con la Constitución. O no, que diría el otro: él fue quien primero alentó la ruptura del bloque vasco, él quien avaló a Maragall como autor de un nuevo diseño territorial cuando su prioridad era minar las vigas maestras del aznarismo. Y lanzó a Zapatero para evitar el big- bang de Bono. Pero ahora tiene las manos en la cabeza, asustado ante la crecida de la irresponsabilidad. No saltará. Se ha reunido con Pujol, que quizá tenga en CiU la influencia de la que él ya no dispone en el PSOE. Con Guerra, que sí podría tener un ascendiente relativo desde la presidencia de la Comisión Constitucional, rompió los puentes hace década y media. Solana está en lo suyo, en las Europas, acaso alentando la vaga esperanza de un reservista. Solchaga, Gómez Navarro, en sus negocios. Todos comentan, murmuran, rezongan. Pero nadie moverá un dedo en público para señalar la deriva de la nave. Sus análisis sólo sirven para confirmar que este desasosiego, esta zozobra, no es la retórica alarmista de una derecha desesperada. Y que fuera del poder existe un espacio de lucidez que sólo sirve para constatar de lejos, con amargura y desconsuelo, el amenazador presagio del desastre.