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ABC SÁBADO 21 1 2006 Los sábados de ABC 93 EL GUINDO MÓNICA F. ACEYTUNO LAS COLES DE PISARRO M e siento delante de Pisarro, y tengo que reconocer que el cuadro es La orientación Norte facilita una buena calidad de nieve, que además se ha visto mejorada por los nuevos paravientos Es la única estación española donde los debutantes pueden iniciarse en una pista que parte desde lo más alto ma para establecer turnos, dejar fuera las tablas y subir a la habitación a echar un vistazo, o simplemente avisar de que ya llegamos y en unos minutos bajamos a comer. Así de cómodo. La segunda gran ventaja de este complejo es que es la única estación de España en la que los debutantes pueden iniciarse en una pista que parte desde lo más alto del dominio y llega hasta el mismo final. A fuego lento Esto de la gastronomía está convirtiéndose en nuestro país en una suerte de obligación irresistible aunque nuestro crédito eche humo. Total, ya vendrá el señor Trichet con las rebajas y para entonces, que al menos nos pille la subida de los tipos ahítos de la buena vida. Hasta que ese momento llegue, Albus, en Rialp, es uno de esos lugares de encuentro de los amantes del buen comer y mejor beber, que no deben quedar fuera de nuestro diario de abordo bajo. Sus propietarios, la familia Sabarich, han hecho del axioma de que la buena cocina necesita tiempo una ley de trabajo. En su restaurante se trabaja a temperaturas de cocción nunca por encima de los 80 a excepción del instante de marcarlo en el fuego para que se sirva a una temperatura idónea o se dore correctamente. La carta de espumosos está cuidada, como la de vinos blancos, rosados o tintos Un inciso: si quiere salirse de los Muga, Viña Tondonia, Viña Ardanza, Protos, Pesquera, Clos o incluso Vega Sicilia, que los hay, déjese aconsejar de un Costers del Segre, no se arrepentirá. De los entrantes fríos, o calientes, no se pierda nada de lo que lleve foie. De las carnes, por supuesto, el cordero, y también el ciervo. Y si es metro... gourmet o a la hora de la cena prefiere no abusar, el bacalao- -servido en un punto muy especial- -con espinacas y crema de Idiazábal es su elección. Ahora bien, con los postres llega el momento de asombrar a sus compañeros apostando por la espuma de cerveza, regaliz y chocolate con flan de maracuyá. No habrá nadie más transgresor que usted en la mesa; y ya sabe que esta temporada vuelve el prototipo de aventurero peludo, pero con mucho, mucho estilo. Free style y más cosas Apurando, y uniendo las dos pistas verdes de Pic de l Orri Bellavista y Passeig Port Ainé en un itinerario de casi tres kilómetros sin interrupción física, podríamos aventurarnos a decir que este recorrido sería también- -qué insistencia- -el más largo por el que un esquiador novel podría descender. Y es que eso de aprender a esquiar en el paraíso de la nieve para no pisar más que el trillado purgatorio de los novatos está, aquí, fuera de lugar. Por lo demás, Port Ainé ofrece 33 pistas con 800 metros de desnivel y 44 kilómetros muy accesibles para todos los niveles, dos pistas con diez kilómetros para los amantes del fondo y snowpark con monitores a disposición de los que quieran aprender qué demonios es eso del free style el big jump las fun boxes o el peculiar uso que de las barandillas se hace en este recinto. Y la verdad es que siempre es más fácil arrancarse si sabes que al menos alguien está pendiente de la intensidad con la que tus huesos van a morder la nieve, que está más dura de lo que aparenta. Todo sea por nuestra aceptación en la tribu. Respecto a las instalaciones: si le gusta dormir muy calentito, o viaja con pequeños, pida las habitaciones del sur; y si su termostato está más equilibrado, las de la zona norte. En el hotel se come sin exquisiteces bizantinas, pero rotundamente bien. Hay zonas comunes con billar, futbolín y máquinas recreativas para los que vayan en grupo o se resistan a abandonar ese genético instinto gregario que tanto calorcito humano nos despierta, además de permitirnos competir públicamente con el chascarrillo más gracioso sobre alguna peliculada visionada, como en los cines de antes. En definitiva, un destino para familias, grupos con esquiadores de distinto nivel, o aquellos que busquen alojarse en un sitio diferente. Y encima muy cerquita del pueblo de Sort, donde, nunca se sabe, igual repetimos la historia del décimo aquel, ese que tocó justo ahora hace veinte años. Direcciones Port Ainé: Pallars Sobirá, Lérida. Tfno: 973 620 325. www. port- aine. com. Restaurante Albus: C. Rentadors, 6, Rialp. Tfno: 973 621 258 bonito. Hay una casa con el tejado de brezo y una vaca que pasta tranquilamente y unos frutales viejos y sin podar, con esa quejumbrosa forma que tienen de retorcerse los frutales cuando hace tiempo que nadie los poda ni come su fruta. La hierba está muy alta y el cuadro tiene que haber sido pintado en verano para que tenga esa altura la hierba, aún verde pero a punto de agostarse. Así que es verano y el habitante de aquella casa, que no sale en el cuadro, tiene que ser ya muy mayor y estar muy solo, para no segar la hierba y dejar que paste a su aire la vaca y que crezcan salvajes sus frutales. Yo imagino a este hombre dentro de la casa del tejado de brezo, al fresco, en el día de verano, o tal vez está delante, en la parte del cuadro que no se ve, al sol, en un banco junto a la puerta, pensando que hace un buen día. Puede que el pintor lo supiera, que el hombre estaba dentro o delante de la casa, pero prefirió que salieran la vaca y el frutal y la casa de brezo, y la soledad de las tres cosas juntas sin su dueño. Yo también estoy aquí sentada en un banco, mirando el cuadro de Pisarro, en esta fundación Pedro Barrié de la Maza, que, bendita sea, trae cosas únicas a la ciudad de La Coruña, como estas obras maestras del Museo Wallraf Richartz que estarán expuestas hasta el día 5 de febrero. El guarda de seguridad me vigila mientras apunto esta frase que escribió Duret en 1878 y que un rotulista ha puesto junto a esta obra llamada Huerta en Varengeville Cuando las coles y las lechugas de Pisarro hayan envejecido, se descubrirá en ellas estilo y poesía Y sin embargo se me van los ojos hacia Sisley. Hace años que me pasa. De un vistazo a las dos salas, descubro los Alrededores de Louveciennes en el que sale un madre con su hijo al fondo del camino, casi ni se ven, y unos álamos y el viento en ellos y la poesía, como una música recién compuesta destinada a no envejecer jamás, emanando del óleo. Tengo que averiguar un día cómo fue, para llegar a pintar así, la vida de Sisley.