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ABC SÁBADO 21 1 2006 Los sábados de ABC 91 Lujo árabe es esa sabia mezcla de luz y sombra ¿Cree que ha cambiado la forma de vida bajo la media luna? -Sí. Creo que desde el punto de vista de la arquitectura el mundo oriental ha cambiado demasiado por una inadecuada influencia de la peor arquitectura occidental, que es mucha y que ha hecho que se olviden la mayoría de sus propios valores. ¿Cómo se ha traducido esto en las viviendas? -La lección de la arquitectura árabe fue siempre bien entendida por los mejores arquitectos contemporáneos occidentales. Así lo expresó muchas veces de palabra y con sus obras Le Corbusier, el maestro de maestros. Las viviendas del valle del M Zab, en Argelia, son un ejemplo claro de unas arquitecturas maravillosas, de tal modernidad que parecen concebidas hoy mismo. La arquitectura doméstica árabe, con sus zaguanes, sus patios o sus azoteas, sus jardines y sus albercas, su luz y su sombra, ha estado siempre cargada de contemporaneidad. He tenido la suerte de construir unas villas en Argelia y de proyectar otras en Essaouira, y en ellas no he hecho más que leer atentamente, con ojos actuales, las fascinantes operaciones espaciales que tiene la arquitectura árabe. ¿Sigue existiendo el lujo árabe? -Claro que sí. Y no me resisto a ponerle un ejemplo simpático. En la boda del príncipe Felipe, entre aquella multitud de damas emperifolladas, destacaba radiante la Reina Rania de Jordania, con sólo una sencilla camisa blanca. Y era claramente un dechado de hermosura, una lección de cómo es el lujo árabe Pues en arquitectura, lo mismo. El lujo inigualable de la arquitectura árabe radica en la sabia mezcla de la luz y de la sombra. Casi siempre con más sombra que luz, que se traduce en un mamás que el resultado de los intereses de esta nuestra sociedad capitalista en su peor acepción. No hay más que darse una vuelta por los nuevos alrededores de Madrid. Los modelos históricos, de manera especial los modelos orientales, siguen vigentes, no tanto para copiarlos como para inspirarse en lo más esencial de ellos y crear nuevos modelos capaces de hacer felices a las gentes que vivan en esos edificios. ¿Qué nos siguen enseñando ellos? -Nos siguen enseñando mucho. Nuestro país está recibiendo una cantidad grande de emigrantes, y el porcentaje más alto de ellos es de personas procedentes de los países árabes. Deberíamos entenderlo como un fenómeno enormemente positivo, si fuéramos capaces de ayudarles con generosidad a que se formen, buscando un mutuo enriquecimiento. Esto produciría, se está produciendo ya, una revolución silenciosa que debería tener resultados más que positivos. Es una cuestión no sólo de generosidad sino de mentalidad universal, que es un buen asiento para la libertad. En lo estrictamente arquitectónico no puedo menos que citar el ejemplo de la Alhambra, cuya modernidad sigue siendo incuestionable. Merecería ser considerada como una de las siete maravillas del mundo. Por hermosa y por universal. ¿Y siguen siendo sus jardines paraísos terrenales? -Desconozco la situación actual. Sí le diré que, en muchos de mis proyectos, me he inspirado directamente en ese tipo de jardines. El edificio del Centro BIT, que construí en Mallorca hace unos años, no era más que eso: un jardín secreto que es como lo llama la gente de allí, y que era el lema con el que me presenté al concurso del que salió esa obra. No es más que una caja de piedra abierta al cielo en la que se encierra un jardín con 24 naranjos bien dispuestos, ¿un paraíso en la tierra? ¿No nos hemos igualado... pero a la baja? -Quizás. Pero yo sigo teniendo la esperanza de que los arquitectos árabes, aquellos que levantaron la Alhambra y la Mezquita de Córdoba, vuelvan a levantar arquitecturas llenas de hermosura. Son los misterios de la creación, capaz de volver a poner una y otra vez en pie el espacio y el tiempo de la Historia. Alberto Campo Baeza Arquitecto Es catedrático de la Escuela de Arquitectura de Madrid, y uno de los arquitectos más conocidos dentro y fuera de España. Entre sus obras más recientes figuran dos proyectos en el norte de África: unas viviendas realizadas en Argel y un proyecto para Essaouira. Los diseños domésticos son tan actuales, que resultan adaptables al uso común en Occidente rias ciudades, de la mano de Mateo Kries, director del Vitra Design Museum de Berlín. Diferentes visiones Relata la vida doméstica en una enorme extensión de tierras, que van desde el Magreb hasta el este de la península Arábiga, en un total de 19 países que tienen en común su religión y que coinciden en muchos rasgos de sus usos y costumbres. Nos habla de la vida del campo, de los pueblos nómadas, de las diferentes tribus de tuaregs o de beduinos, tan distintos en su apariencia física, hasta los nuevos núcleos urbanos del Líbano o los clásicos del Yemen. Por primera vez hemos podido disfrutar de los diferentes interiores, entre tres tipos de tiendas nómadas, simples casas campesinas y lujosos palacios de Arabia. Pero también hemos visto el aspecto de ciudades yemeníes, en vertical como Chicagos de adobe, o de nuevas y modernas viviendas en Casablanca, que se extienden en horizontal, pero que mantienen todas las características que deben tener las casas musulmanas. A través de una amplia selección de objetos, mobiliario, fotografías, maquetas o películas, la muestra recorre y descubre el interior de las tiendas del desierto o las casas rurales, o las de las hacinadas kashbas, frente a las espléndidas casas modernas de Casablanca, Marrakech o El Cairo. yor misterio y una mayor capacidad de sugerencia. Todo ello muy oriental. La mezquita de Córdoba, por citar un ejemplo paradigmático, tiene esas características que la dotan de su excepcional belleza. Tan hermosa, que mereció seguir en pie cuando Hernán Ruiz el Viejo levantó la catedral de Córdoba emergiendo de ella. ¿En qué se distingue del lujo occidental? -El lujo occidental es más frío, más lógico, más racional. Como la arquitectura occidental, que es más abierta, más transparente, más clara. Si tuviera que personalizar en arquitectos maestros, diría que Le Corbusier es más oriental, y Mies Van der Rohe más occidental. ¿Es positiva nuestra influencia en la arquitectura de otras latitudes? -No. Es nefasta. Se importan como modelos de actuación para sus nuevas ciudades los horrores con los que hemos rodeado en Occidente las nuestras. Han importado el fracaso de nuestro urbanismo, que tan a menudo no es Caja de pan decorada, de Tetuán. Abajo, cuenco con patas, de las tribus del Sahara Villas en Argel, proyecto de Campo Baeza.