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30 Internacional ELECCIONES PRESIDENCIALES EN PORTUGAL SÁBADO 21 1 2006 ABC ANÍBAL CAVACO SILVA Candidato del Partido Social Demócrata (PSD) Debemos esforzarnos por alcanzar los índices de crecimiento de España OPORTO. El pasado 20 de octubre, coincidiendo con su 42 aniversario de bodas, Cavaco Silva anunció a los portugueses que se presentaba a las elecciones presidenciales tras haber tomado la decisión en verano, junto a su familia. La imagen de hombre frío y distante que muchos le atribuyen ha quedado atrás durante una campaña electoral en la que se ha visto a una persona próxima a los ciudadanos, emocionada y entusiasmada por convertir a Portugal en un país unido y solidario que mire hacia el futuro. Un hombre cercano es el que conversó con ABC en Oporto, durante uno de los momentos de descanso de su frenética campaña. ¿Qué ha cambiado en Cavaco Silva después de diez años apartado de la vida política? -En este tiempo fui, por encima de todo, profesor universitario y ello me ha permitido prepararme mejor psicológicamente para funciones diferentes, como la del presidente de la República. El ser elegido directamente por la ciudadanía da una legitimidad que permite movilizar a la población, y un poder de influencia significativo. Pienso utilizar ambos aspectos para ayudar a Portugal a superar una situación en extremo difícil y compleja. ¿Cuál es la radiografía que hace de su país? -La situación es particularmente compleja en lo económico porque Portugal presenta dificultades en la producción, que no puede competir con la Todos los sondeos le dan la victoria en primera vuelta, lo que le convertiría en el primer presidente de derechas de la República portuguesa BELÉN RODRIGO. CORRESPONSAL Dos mayorías absolutas Aníbal Cavaco Silva nació en Boliquime (Loulé) en julio de 1939, y estudió Ciencias Económicas en Lisboa doctorándose en la Universidad de York. Fue investigador de la Fundación Gulbenkian, director del gabinete de estudios del Banco de Portugal y presidente del Consejo Nacional del Plano. Se une al Partido Social Demócrata (PSD) tras el 25 de abril del 74 y fue ministro de Finanzas en el gobierno de la Alianza Democrática presidido por Francisco Sá Carneiro. Primer ministro desde noviembre de 1985 hasta 1995. En el 87 obtuvo mayoría absoluta en las elecciones legislativas, un hecho inédito en la democracia portuguesa, resultado que repitió en los comicios de 1991. Cavaco Silva ve llegado el momento de preguntar a cada portugués qué puede hacer por su país extranjera, y eso explica que la economía haya permanecido estancada durante cinco años consecutivos, lo que la ha alejado de los niveles de crecimiento de la UE. Por otro lado está el paro, que se aproxima al 8 por ciento y es muy significativo para Portugal. Hay dudas sobre el sustento de nuestro sistema de seguridad social. Algunas instituciones que son fundamentales en nuestra democracia no gozan de prestigio entre la opinión pública, como es el caso de la justicia, y lo mismo ocurre con los políticos; sin olvidar la crisis de las finanzas públicas, ya antigua, y el desequilibrio en nuestras relaciones exteriores. -En los últimos años los portugueses han asistido al abandono de Antonio Guterres y a la disolución del Gobierno de Santana Lopes. ¿Han hecho mucho daño a la democracia portuguesa? -La democracia y la libertad están bien instaladas en Portugal. El desafío está en el progreso, en la vuelta al camino de aproximación a los niveles de desarrollo de la UE. Lo que hace daño son los ciclos políticos cortos, ya que en los Cavaco Silva, ex primer ministro y candidato a las presidenciales de mañana, ondea la bandera durante un mitin en Viseu EPA últimos tres años y medio hemos tenido cuatro primeros ministros, y en doce meses cuatro ministros de Hacienda. Los ciclos políticos cortos son negativos para la economía, y la coyuntura actual se explica por la situación particular del país, que tuvo que respetar las reglas que conlleva pertenecer a la unión monetaria europea, y ahí nosotros fallamos. Hubo políticas que no fueron correctas. Desembocaron en un conjunto de problemas que han sido difíciles de resolver. -Después de haber sido primer ministro, ¿cuál espera que sea su relación, si es elegido presidente, con José Sócrates? -Espero que sea una relación cordial y fructífera por el bien del país. No conozco bien personalmente al actual primer ministro, pero estoy empeñado en cooperar con el Gobierno para ayudar al país. Creo que un presidente, en la situación actual, no puede quedar atado a las funciones protocolarias, ni puede ser un presidente distante de los problemas y preocupaciones de los ciudadanos. Seré un presidente activo y empeñado en el respeto a las competencias constitucionales de los diferentes órganos de soberanía. -La oposición le acusa de querer ser un primer ministro, y no un presidente de la República. -Los otros candidatos cometieron un gran error. Se pasaron los últimos tres meses y medio hablando sólo de mí, mientras que yo hablaba de Portugal, de los problemas de los ciudadanos... y aquí tenemos mi campaña, que es totalmente diferente a la de los otros. Yo nunca lancé ningún ataque a otro candidato, ni críticas injuriosas. ¿Qué relación quiere con España? -Soy un defensor de potenciar las relaciones entre Portugal y España. Durante mi etapa de gobierno contribuí mucho a ello y espero que las relaciones sigan afianzándose en todos los dominios. Hoy por hoy, las relaciones entre ambos países son normales. ¿No es peligrosa una continua comparación de Portugal con España? -No creo que sea negativo. España ha conocido años de progreso y Portugal no ha podido acompañar. Pero creo que es posible regresar al tiempo en el que Portugal se aproximaba a los índices de crecimiento de España. Es posible recuperar el tiempo perdido, aunque será necesario mucho trabajo. Es el momento de preguntar a cada portugués qué puede hacer por su país. No veo negativa esta comparación porque podemos vernos estimulados a hacer las cosas bien, a hacer más y mejor por lograr la pujanza económica que España ha conocido en la última década.