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14 Nacional EL DESAFÍO DEL ESTATUTO CATALÁN DEBATE SÁBADO 21 1 2006 ABC Manifestación celebrada el pasado mes de septiembre en Barcelona con motivo de la Diada ABC La inclusión del término nación en el texto del Estatuto para Cataluña es incompatible con la Constitución tanto si apareciera en el articulado como en el preámbulo. Esta es la opinión mayoritaria entre cinco prestigiosos catedráticos Ni en el preámbulo ni en el articulado TEXTO: S. NIEVES D. MARTÍNEZ ¿Es compatible con la Constitución española la inclusión del término nación en el preámbulo del Estatuto para Cataluña? ¿Qué efectos jurídicos genera? Prestigiosos juristas analizan para ABC estas dos cuestiones. Y todos ellos llegan a la misma conclusión: el término nación no puede utilizarse para definir a Cataluña ni en el preámbulo ni en el articulado del Estatuto, más que por sus efectos jurídicos, por las consecuencias políticas que ello provocaría. Ese reconocimiento abriría la puerta a reivindicaciones más profundas. Incluirla en el Estatut para acomodar a los nacionalistas sería lo mismo que poner al lobo a vigilar a las ovejas Roberto L. Blanco Valdés Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Santiago de Compostela La nación ambulante Es una tesis generalmente aceptada entre juristas la de que el valor normativo de las declaraciones que una ley incluye en su preámbulo no es comparable al de los principios que figuran en su texto articulado. Ese es, al parecer, el tranquilizador motivo que alegan, en defensa de su empeño, los partidarios de traspasar al preámbulo del proyecto de Estatut el término nación que actualmente figura en su artículo primero: que ahí metido sería inocuo. Tal ocurrencia resultaría brillantísima de no ser por su pega principal: que no sirve para nada. Para nada, ciertamente, porque lo que está en juego con la inclusión o no en el Estatut del término nación para definir a Cataluña no son los efectos jurídicos precisos de tal definición- -efectos que nadie se atrevería hoy a concretar- -sino las consecuencias políticas que podría tener en el futuro el hecho decisivo de que las Cortes reconozcan solemnemente que Cataluña es una nación. La carga simbólica de ese reconocimiento sería, antes o después, de tal envergadura que haría palidecer a quienes hoy juegan a aprendices de juristas. Que nadie se engañe: el término nación es un estribo. Un estribo, sí, del que unos acabarán colgando, cuando toque, la reivindicación para Cataluña de una posición constitucional que querrá negarse a los demás; y que otros utilizarán, cuando convenga a su estrategia, para subirse al caballo de la independencia catalana. ¿O es que no tienen las naciones derechos nacionales? Definir como nación a Cataluña es, desde luego, inconstitucional: pero, con ser malo, no es eso lo peor. Lo perverso es que tal definición- -figure en el preámbulo del Estatut o en su artículo primero- -constituye una carga de profundidad que nadie, salvo quienes aún se pelean por colarla, podría controlar. Luis María Díez Picazo Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Castilla- La Mancha Consecuencias políticas y jurídicas Que la referencia a Cataluña como nación se hiciera en el preámbulo del Estatuto, en vez de hacerse en el articulado, no implicaría una gran diferencia ni, por tanto, atenuaría la grave-