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ABC VIERNES 20 1 2006 Espectáculos 67 entrevista a FABRIZIO COSTA director de Teresa de Calcuta He querido proponer un regreso a la pureza de la religión primitiva El cineasta italiano Fabrizio Costa, que ya ha mostrado su destreza en el género religioso, presenta ahora Teresa de Calcuta biopic sobre la inolvidable religiosa protagonizado por la actriz Olivia Hussey JAVIER CORTIJO MADRID. ¿Quién mejor que un especialista en telefilmes religiosos como Fabrizio Costa Maria, figlia del suo figlio Fátima para llevar a la pantalla la vida de esta diminuta albanesa que dedicó su vida a servir a los más pobres de entre los pobres? Así nació Teresa de Calcuta producción italiana con participación española (Europroducciones) que llega hoy a los cines con la tarea, más bien responsabilidad, de ofrecer una mirada limpia, amplia y fiel sobre una de las mujeres más carismáticas y queridas del siglo XX. ¿Cómo nació este ambicioso proyecto? -Hace dos años me propusieron rodar la historia. No conocía prácticamente nada de la Madre Teresa, así que me documenté ampliamente y descubrí bastantes datos ocultos que me sorprendieron, como cuando dejó el convento de las Hermanas de Loreto para fundar las Misioneras de la Caridad porque Jesucristo se lo dijo. ¿Cuál fue su motivación a la hora de rodar el filme? -Ante todo, enseñar el significado de su historia, mostrar el impacto que tuvo y proponer un regreso a la pureza de la religión primitiva. Desearía que su mensaje de unión humana, independientemente de la creencia y el culto, se mantuviese hoy en día. ¿Fue tan duro el rodaje como parece en la pantalla? -Muchísimo. Rodamos en Colombo, la capital de Sri Lanka, uno de los peores sitios del mundo donde vivir. La gente es muy humilde pero los peligros son constantes. Además, elegimos las calles más deprimidas porque le venía muy bien a la historia. Pero no hubo que lamentar pérdidas humanas. ¿Siempre pensó en Olivia Hussey para encarnar a la Madre Teresa? -Previamente hice un cásting en inglés con numerosos actores procedentes de todo el mundo. Pero cuando me llegó a través de e- mail una foto de Olivia maquillada y caracterizada como la Madre Teresa, no tuve dudas de que era la mejor elección. Se metió en su papel muy seriamente, se documentó a conciencia, vio películas, vídeos y todo tipo de material relacionado con la Madre Teresa... Incluso clavó el acento original. Aparte, estaba muy involucrada con el significado de la película, ya que es una persona muy religiosa y espiritual. ¿Facilita las cosas el hecho de ser Olivia Hussey es Teresa de Calcuta un cineasta creyente para películas como ésta, o varias de las que configuran su filmografía? -Es posible, aunque, como cineasta, prefiero limitar la religión a su ámbito cultural. No soy practicante pero guardo un gran respeto hacia los creyentes. De todas formas, esta historia no es teológica sino la semblanza de una gran mujer. ¿Consideraría a Gandhi una película religiosa? -La Madre Teresa seguramente cabría en la uña de King Kong. ¿Cómo espera que reaccione el público, más acostumbrado a los efectos especiales que a los espirituales? -Teresa de Calcuta era pequeña físicamente pero colosal de corazón. Desde luego, en Italia el filme ha sido un gran éxito, aunque allí siempre triunfan este tipo de historias. Igual que en España, supongo. Pero me sorprendió lo bien recibida que fue la película en Nueva Zelanda o la propia India. Y es que la historia de la Madre Teresa es universal y conmueve a todo tipo de espectadores. Teresa de Calcuta Santa Compañía Italia- España, 110 minutos Director: Fabrizio Costa Intérpretes: Olivia Hussey, Ingrid Rubio, Laura Morante J. C. l turbante de Lawrence de Arabia, la pañoleta de Arafat, la bata de cola de Lola Flores o el hábito blanquiazul de Teresa de Calcuta son algunos de los iconos exótico- textiles del siglo XX cuya persistencia en la memoria colectiva hace complicado su proceso de ficcionalización (menos en el primero de los casos gracias al telón de Lean) Pero a veces lo importante es participar. Antes de entrar en los tejemanejes del filme, hay que con- E siderar dos a prioris a la mismísima Madre Teresa le repatearía verse en la gran pantalla de forma mercantil (que no farisea, claro) y el espectador puede patear el patio de butacas al descubrir la mutilación de esta obra, ya que en su origen (televisivo) dura más de tres horitas, casi el doble que su metraje para el cine. Eso, sin contar que la asombrosa composición de Olivia Hussey (increíblemente, la quinceañera del Romeo y Julieta de Zefirelli) también ha sufrido merma al llegar sin una mísera copia en versión original (al menos en Madrid, que es mi pueblo) privándonos de la cadencia y el acento, magistrales según Costa, de su composición. Con la pértiga de la buena y cristiana voluntad sorteamos tales obstáculos y nos embarcamos en ese tour forzudo y nada forzoso que rodeó la vida de la futurible santa, repasado de costa a costa y de parada a fonda en una narración tan sencilla como espiritual (cualquier delirio estético hubiese sido casi una blasfemia) Sin sobresaltos ni iluminaciones, Fabrizio Costa lleva la experta manija serena y objetivamente, aunque pasa con diplomacia por episodios polémicos como la financiaciones y adopciones irregulares. Lástima que tanta mansedumbre cinéfila se desbarate en ese abrupto tramo final que huele a tijeretazo y que, al menos, pasa rapidito el maquillaje geriátrico cogido por los pelos. En fin, un producto televisivo presumiblemente brillante reconvertido en una película aceptable sin más, pero ya se sabe: Lo que hacemos es una gota de agua en el océano, pero sin esa gota el océano estaría vacío Quien no se consuela...