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ABC VIERNES 20 1 2006 Internacional 33 CONFLICTO PALESTINO- ISRAELÍ Atentado a una semana de las elecciones J. CIERCO TEL AVIV. La explosión provocó un silencio atronador de apenas unos segundos. La vida en Tel Aviv quedó suspendida de un hilo. Sami Amar, de 20 años, procedente del campo de refugiados de Balata (Nablus) penetró en un modesto comercio de comida rápida regional y se voló en mil pedazos en nombre del Yihad Islámico. Su intención, matar cuantos más israelíes mejor y de paso torpedear las elecciones del 25 de enero, a las que no se presenta su grupo. Amar no consiguió matar a israelí alguno aunque hirió a 30, y no saboteó los comicios, como se encargó de confirmar Mahmud Abbas, no sin antes condenar el atentado terrorista y prometer la detención de los culpables. Israel, que acusó a la ANP de no hacer nada para acabar con este tipo de ataques, no confía en ello. Tampoco ya en Abbas. Segundos después, la vida recobró su curso en la cosmopolita Tel Aviv. Por desgracia para los inocentes, hasta la próxima cita a ciegas con la muerte. Investigadores israelíes inspeccionan el comercio en Tel Aviv donde se inmoló el terrorista de Yihad Islámica AFP Qalquilia votó hace ocho meses por los integristas. Se hicieron con la alcaldía (el primer edil está en la cárcel) y las quince concejalías. El balance, de todo un poco, como en botica Así gobierna Hamás JUAN CIERCO. CORRESPONSAL QALQUILIA (CISJORDANIA) Hashem al- Masri se ha convertido en el miembro de Hamás con más poder en Gaza y Cisjordania. No estaba destinado a ello pero le ha tocado ser alcalde en funciones de Qalquilia (45.000 habitantes, al norte de Tel Aviv) al estar su superior, Wajih Qawas, en una cárcel israelí desde hace 41 meses sin cargos ni juicio. En mayo pasado los habitantes de esta ciudad de campesinos, comerciantes y parados, rodeada por el muro ilegal de hormigón de ocho metros de alto que impide otear el mar Mediterráneo, algo que antes sí podía verse en la distancia, se decantaron de manera abrumadora por los candidatos de Hamás en las elecciones municipales. Hoy, ocho meses después, Qalquilia ha cambiado su cara. Unos creen que para mejor; otros critican su fundamentalismo (han prohibido festivales de danza o seminarios políticos con intelectuales palestinos) pero hay algo en lo que todos coinciden: se lucha contra la corrupción, se crean escuelas y hospitales, se construyen y asfaltan carreteras, se piensa más en los ciudadanos y en los contribuyentes que en el bolsillo de los gobernantes. cipal, se ha creado empleo, se ha subido el sueldo a los funcionarios, hemos construido escuelas, carreteras, un hospital. Vamos incluso a renovar el parque zoológico. Los habitantes de Qalquilia confían en nosotros porque trabajamos para ellos, no para engordar nuestra cuenta corriente o para ha- cer política dice mientras recuerda que se ha encargado una auditoría sobre el anterior gobierno municipal, y niega con vehemencia que sean ciertas esas informaciones en las que se asegura que se va a separar a los animales machos y hembras en dicho zoo. La versión oficial de estos últimos meses de Qalquilia bajo la administración de Hamás no coincide cien por cien con la que uno se encuentra en la calle. Hani al- Hassán, dueño de una pequeña tienda de electrodomésticos, reconoce haber votado entonces a Hamás y lamentarlo hoy. Nos han subido la electricidad cuando prometieron no hacerlo, por ejemplo, y su manera de entender la vida y el Islam nos ha aislado todavía más del mundo, por si lo del muro no fuera ya suficiente Ya sabíais a quién votabais Hani reniega de la prohibición de Hamás de llevar a cabo en la ciudad, como se había hecho en los últimos años, un festival de música y baile. Nos dijeron que era demasiado occidental y que ya sabíamos a quién votábamos cuando lo hicimos por ellos explica reconociendo que más que una prohibición sufrieron la negativa del Ayuntamiento de alquilarles para el evento un espacio municipal. Sea como fuere, Qalquilia no es hoy la misma que hace un año y su ambición es seguir mejorando de la mano de Hamás. En las elecciones legislativas del 25 de enero se juegan aquí dos escaños. Las encuestas sitúan a Al Fatah y Hamás codo con codo en lo que algunos analistas entienden como un referéndum sobre los primeros ocho meses de gobierno municipal por parte de los integristas. Al- Masri niega esa lectura: Nosotros nos ocupamos de los asuntos locales, no hacemos política sino que gestionamos a favor de los ciudadanos de Qalquilia No todos piensan igual. La cita con las urnas aclarará las dudas. Superávit presupuestario Todo eso dice mucho a nuestro favor pero quedan muchas cosas por hacer explica en su despacho Al- Masri, instruido, educado, farmacéutico, poseedor de un inglés más que aceptable y de varios negocios en Uzbekistán. Por primera vez el Ayuntamiento ha acabado el ejercicio fiscal con superávit. Hemos rebajado la deuda muni-