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ABC VIERNES 20 1 2006 11 Batasuna desafía al Gobierno con un acto junto al BEC convocado por un grupo de particulares El presunto asesino de la joven de Bayona alega que la mató en un momento de locura Los datos del barómetro de ABC sitúan la imagen del titular de Defensa en las horas más bajas de su mandato pecto al anterior barómetro, del 2 y el 3 de octubre, cuando estaba tres décimas por encima. No hay que olvidar que el reponsable de Defensa siempre ha gozado de una valoración popular muy alta, sobre todo durante sus años de presidente castellano- manchego. Los datos sitúan a un titular de Defensa en las horas más bajas de su mandato, una situación incómoda que el propio ministro no pudo disimular el pasado miércoles durante una visita oficial a unidades de Canarias en la que se vio en la obligación de llamar a la obediencia a los miembros de las Fuerzas Armadas, a los que recordó, delante de dos de los jefes militares, que están subordinados a la ley y al Gobierno. Bono lanzaba este duro mensaje prácticamente a la misma hora en que se daba a conocer la enésima secuela de la arenga de Mena, una carta enviada por un capitán de la Legión al diario Melilla Hoy en la que certificaba el malestar de los Ejércitos ante la situación política, al tiempo que reconocía haberse planteado llevar a su tropa hasta Madrid para presentar sus quejas al ministro. Bono insiste en que hay normalidad y el PP, en que no son hechos aislados El ministro de Defensa, José Bono, reiteró ayer que la situación en el Ejército es perfectamente normal después de las faltas individuales cometidas por el teniente general José Mena y el capitán Roberto González. Tras asistir a una conferencia del presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, en el Fórum Europa, Bono aseguró que los Ejércitos están en la hora constitucional y, además, de forma ejemplar Si de forma individual y aislada alguien comete una falta, agregó el titular de Defensa, son los propios Ejércitos los que aplican la ley, a la que estamos todos sometidos, y además con gusto Aseguró que los militares son conscientes de su deber de defender a España, que es defender a los españoles como ellos quieren ser defendidos con las instituciones y los gobiernos que ellos mismos han elegido, informa Servimedia. Escenario diametralmente opuesto es el que dibujó el secretario general del PP, Ángel Acebes, para quien las declaraciones de diversos mandos militares demuestran que la inquietud que Mena Aguado expresó no era un caso aislado dentro del Ejército pese a que el ministro de Defensa asegurase que se trataba de un grano y que en ningún caso hacía granero Ángel Acebes exigió a Bono que comparezca en el Parlamento para dar explicaciones de lo que está ocurriendo para que varios miembros de las Fuerzas Armadas se salten el reglamento y opinen públicamente sobre la situación política. Finalmente, recordó que el titular de Defensa había garantizado que no volvería a repetirse una declaración como la de Mena. Dirigentes del PSOE recuerdan al ministro que su tarea no es hablar de los estatutos El Gobierno respalda la actuación rigurosa del responsable de Defensa b Interlocutores gubernamenta- les sostienen que esto hubiera pasado igual con Bono que con cualquier otro de ministro de Defensa G. L. A. MADRID. Algunos dirigentes del PSOE, sin llegar a culpar directamente a José Bono del caso Mena y del goteo que ha seguido de manifestaciones de otros mandos militares, subrayan que la tarea del ministro de Defensa no es hablar todos los días de España y de las reformas de los estatutos de autonomía y añaden que el cargo que desempeña aconseja más prudencia y menos declaraciones políticas Estos comentarios conllevan implícitamente la crítica de que los continuos pronunciamientos del ministro de Defensa sobre la reforma del Estatuto de Cataluña y la unidad de España, han podido contaminar el ánimo de algunos militares, que podrían haberse sentido impelidos a ser más papistas que el Papa según esos dirigentes socialistas, que pidieron guardar el anonimato. No obstante, y asumida como inevitable tanto la dimensión política de Bono como su propensión a meterse en todos los charcos distintos interlocutores gubernamentales sostuvieron que esto hubiera pasado igual con Bono que con cualquier otro de ministro de Defensa Argumentan que es evidente que el debate del Estatuto catalán ha generado inquietud en toda la sociedad, en los de derechas y en los de izquierdas, en las amas de casa y en los militares, y entre estos siempre quedan residuos de la vieja cultura salvapatrias Así, más allá de que los detractores de Bono dentro del PSOE siguen haciendo archivo desde el Gobierno se transmite un absoluto cierre de filas y respaldo al ministro de Defensa, con el recuerdo de un principio que ningún demócrata puede ignorar: los militares no pueden emitir opiniones políticas, y ellos lo saben perfectamente Sentada esta máxima, la actuación del ministro de Defensa ante el caso Mena y los episodios posteriores, se califica de rigurosa y se asegura que se ha producido en plena conexión con el presidente y con la vicepresidenta primera Ley de silencio Ante esta incómoda situación, inédita para un ministro del Gobierno de Zapatero que durante meses ha disfrutado de los mayores índices de popularidad, desde su departamento se ha apostado por una ley de silencio: ya no se dan detalles sobre los sucesivos arrestos invocando la confidencialidad de las sanciones -que no se respetó con Mena- Bono no concede entrevistas desde el lunes siguiente a la Pascua Militar, ni tampoco están autorizados a hablar el Jefe del Estado Mayor de la Defensa, Félix Sanz, y el Jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra, José Antonio García González, superiores directos de ex jefe de la Fuerza Terrestre, cuya ausencia del debate ha sido muy llamativa las últimas semanas. Doble preocupación El Gobierno mantiene la tesis de que se trata de casos aislados aunque provoquen mucho ruido y hace hincapié en que nuestra democracia está muy consolidada como para que pueda hablarse de ruido de sables No obstante, las fuentes consultadas admiten la existencia de una doble preocupación: que se sigan produciendo actos de indisciplina y que la inquietud provocada por una proliferación de manifestaciones o escritos de militares pueda alterar la normalidad del juego político máxime ante la utilización que hace el Partido Popular, al que se ha vuelto a demostrar que le vale todo para desgastar al Gobierno