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ABC VIERNES 20 1 2006 Opinión 7 TRIBUNA ABIERTA POR PEDRO FRAILE EL CURLING ECONÓMICO ESPAÑOL Los escenarios catastrofistas tienen que moderarse. El año 2005 añadirá un peldaño más en el largo proceso de acercamiento al resto de las economías europeas que España empezó al final de la autarquía AS series a largo plazo de la economía española van a tener un buen último dato con las cifras del año 2005. Casi todo lo que tenía que bajar, como el paro, ha bajado, y casi todo lo que tenía que ir hacia arriba, como el PIB, la acumulación industrial, los índices bursátiles, ha subido. La creación de empresas ha crecido un 5 por ciento con respecto a 2004. La crisis industrial ha tocado fondo y el sector vuelve a crecer. El sector servicios se ha expandido por encima del 4 por ciento, con el turismo creciendo aún más rápidamente. Como consecuencia, el PIB creció en 2005 un 3,5 por ciento y el total de personas desempleadas, a pesar de que la población activa siguió creciendo, descendió en casi 10.000, lo que dejó el número de desempleados en poco más de dos millones, y las inscripciones en la Seguridad Social crecieron en cerca de un millón de personas, hasta sobrepasar los dieciocho millones de cotizantes. Las visiones pesimistas, por lo tanto, de este ejercicio están bastante exageradas. El saldo negativo de nuestra balanza por cuenta corriente es menos peligroso de lo que se dice porque, al estar la mayoría de nuestra transacciones dentro de la Zona Euro (ZE) sus consecuencias monetarias no son una amenaza para toda la economía española, sino sólo para aquellos sectores que pierdan la batalla comercial con los competidores extranjeros, y ellos- -los empresarios residentes en España que se sienten acosados por la competencia internacional- -saben muy bien cómo defenderse y qué hacer a este respecto. La otra gran amenaza, el endeudamiento familiar por la adquisición de bienes inmuebles, no tiene por qué dar lugar a un drama colectivo si el incremento de los tipos de interés continúa de manera suave y llega a un máximo tolerable. Por lo tanto los escenarios catastrofistas tienen que moderarse. El año 2005 añadirá un peldaño más en el largo proceso de acercamiento al resto de las economías europeas que España empezó al final de la autarquía y que, tras la Transición y sus consecuencias, ha reanudado con vigor desde los años noventa. Quedan, por supuesto, la inflación y todas sus consecuencias: la indexación de salarios, pensiones y alquileres, la disminución del ahorro, la desventaja para los exportadores y el impacto sobre los impuestos. Bien es cierto que la pertenencia a un área monetaria como la ZE aleja de España las decisiones sobre cuánto dinero ha de circular en el sistema, y eso puede que perjudique a un país inflacionario como el nuestro. Pero las decisiones sobre las condiciones sectoriales de competencia- -que son el otro factor que contribuye a la inflación- -están en las manos de nuestro Gobierno, y es deber de éste establecer normas que ayuden a la competencia a mantener los precios abriendo los mercados. En todo caso, estamos frente a un fenómeno de prosperidad general que viene de muy lejos y que se mueve con la inercia propia de una gran economía moderna, asentada sobre bases institucionales cada vez mejores. Los sucesivos políticos que desde los L ÁNGEL CÓRDOBA años noventa han tomado decisiones económicas han tenido que ir aprendiendo que esta gigantesca maquinaria es ya casi autónoma y está fuera de su control, y que, aunque es relativamente fácil ponerle obstáculos a su funcionamiento, resulta muy difícil intervenir con la intención de controlarla porque es muy complejo dirigir lo que básicamente consiste en un complicado y enorme sistema autónomo. Por eso la actuación del Gobierno actual puede ser preocupante. Los políticos que meten las manos en la economía, especialmente en una economía compleja, cargada de inercia y que marcha bien como la nuestra, deberían aprender a jugar al curling Es éste un juego centenario de origen escocés que se disputa sobre una pista de hielo, y que consiste en lanzar sobre la superficie helada una piedra plana para que se deslice y acerque lo más posible a una diana distante. La belleza deportiva del curling es que los jugadores no pueden intervenir en el recorrido de la piedra hacia su meta sino haciendo su trayectoria más fácil con cepillos que allanen la fricción del hielo, alisen el recorrido y eliminen los obstáculos de la piedra hacia su objetivo final. Igual los políticos: la trayectoria de la economía hacia el crecimiento sostenido a largo plazo no debería ser alterada, y su función, la de los políticos, debería consistir en la eliminación de obstáculos, en el allanamiento del camino hacia la competencia, en la disminución de los costes de transacción y en la regulación eficiente y transparente allí donde los monopolios naturales lo requieran. Como en el curling el deber de los gobernantes para con una economía bien encarrilada se ciñe a conservar la trayectoria y remover obstáculos futuros. He aquí el reto y el criterio por el que se puede juzgar la gestión pública actual de nuestra economía. Contener la inflación requiere, además de una política monetaria más restrictiva, una serie de liberalizaciones sectoriales- -como la laboral y la de distribución comercial- -que no se hacen, unas veces por deudas políticas con organizaciones sindicales, y otras por promesas y compromisos firmados con grupos nacionalistas. Mantener la estabilidad política e institucional, ponerles coto a las veleidades autonómicas, bajar el gasto público y los impuestos, atajar el crecimiento de las empresas públicas, reactivar el poder e independencia del Tribunal para la Defensa de la Competencia y las agencias regulatorias... requiere todo la determinación política de quitarle obstáculos a la economía, sin intervenir directamente en ella. Esta gran maquinaria que entre todos hemos construido debe seguir avanzando por sí misma por un camino libre de obstáculos, y para ello nuestros políticos deberían aprender a jugar al curling Catedrático de la Universidad Carlos III de Madrid REVISTA DE PRENSA POR JUAN PEDRO QUIÑONERO SABLES, SUDARIOS Y MARÍAS Los meteorólogos trasatlánticos anuncian tormentas. Crece la inquietud militar en España titula La Nación en Buenos Aires. En Londres, Financial Times insiste: Se extiende el descontento entre los militares contra el Gobierno socialista En París, Le Monde consagra dos grandes páginas a las víctimas de ETA, y las presenta con esta frase: Olvidadas, durante mucho tiempo, las familias de las 800 ó 900 víctimas asesinadas por el terrorismo vasco desde 1968 desean hacer valer sus derechos El cineasta Iñaki Arteta resume de este modo la opinión de familiares y víctimas: Contrariamente a los asesinos, las víctimas no tienen nombre en ninguna calle, ni reciben homenajes ni ceremonias de recuerdo en los cementerios. Esa estructura de indiferencia ha permitido la supervivencia del terrorismo No sé si esa trágica austeridad verbal puede resumir dos páginas de testimonios atroces. Joseba Arregi añade: Al principio, las víctimas eran consideradas como culpables Desde su casa de Azkoitia, Pilar Elías declara: Nadie puede negociar con mis muertos Le Monde cierra su informe haciendo suya, sin entrecomillar, estas afirmaciones de Iñaki Arteta: ¿Reconciliación? ¿Irlanda? Aquí no hay dos campos enfrentados. Hay una banda terrorista, y las víctimas. El problema político es una ficción. Nadie precisa qué recubriría la expresión fin negociado de la violencia En el terreno diplomático, la agencia Tass concede una gran importancia a la próxima visita de Vladimir Putin a Madrid, para consolidar relaciones privilegiadas Esa visita se consumará en el peor momento para la imagen de España en Europa, cuando Angela Merkel ha viajado a Moscú a hablar con claridad a Putin, precisamente, y cuando el Wall Street Journal ha publicado un artículo devastador contra los apaños empresariales del presidente: uno de sus amigos íntimos, y ministro de telecomunicaciones, Leonid Reiman, puede ser, al mismo tiempo, el primer beneficiario de una empresa instalada en las Bermudas, desde donde, según esa versión, controlaría el inmenso negocio de los teléfonos móviles en Rusia. Por su parte, el novelista Javier Marías entra a saco contra la Iglesia y el PP en una entrevista concedida al semanario Le Nouvel Observateur, acusándolos de propiciar un clima de histeria Sobre los nacionalistas vascos y catalanes lanza esta sentencia: Cada vez se parecen más al nacionalismo franquista