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26 JUEVES 19 1 2006 ABC Internacional Javier Solana y Condoleezza Rice atienden a la prensa durante la entrevista que mantuvieron ayer en la sede del Departamento de Estado, en Washington AFP La UE rechaza la oferta de diálogo e insiste en llevar a Irán ante el Consejo de Seguridad Teherán considera débil el riesgo de que su programa nuclear sea denunciado en la ONU b La secretaria de Estado norte- americana, Condoleezza Rice, y el responsable de política exterior de la UE, Javier Solana, coinciden en descartar nuevas negociaciones ANTONIO S. SOLÍS. CORRESPONSAL VIENA. Irán y la Unión Europea tendrán que mostrar el 2 de febrero cuán auténticas son las advertencias y amenazas que se han cruzado a raíz del controvertido programa atómico iraní. A partir de ese día se verá quién aguanta el tipo: si Irán, con su insistencia en desarrollar un programa atómico, o la UE, con su voluntad de denunciar ante el Consejo de Seguridad de la ONU. Para esa fecha, la troika formada por Alemania, Francia y Reino Unido ha convocado una reunión urgente de la Junta de Gobernadores del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) para denunciar los incumplimientos de Teherán en materia nuclear. De esta forma, la UE rechaza la última oferta de Irán para seguir negociando una salida a la crisis generada por el empeño de la república islámica en fabricar uranio enriquecido, y el temor de Occidente a que ese combustible se emplee para bombas atómicas. La secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, y el representante de la política exterior de la UE, Javier Solana, coincidieron ayer en negar el sentido a unas nuevas negociaciones si Irán no ceja en su actitud. En busca de apoyos Ahora, los europeos tendrán que ganarse el máximo de apoyos entre los 35 Estados representados en la Junta. Aunque la propuesta europea tendría suficientes apoyos para ganar una votación, la UE trata de que el mayor número de países la respalde. Sobre todo, los europeos quieren que Rusia y China, con fuertes lazos económicos con Irán, secunden la moción. Este apoyo es difícil de obtener y, como en anteriores ocasiones en que se han votado propuestas de castigo a Irán, los dos paí- ses podrían optar por la abstención. La reunión de febrero llega después de varios intentos de una solución negociada, y de otros tantos fracasos. Irán anunció el pasado agosto que reactivaba su programa de enriquecimiento de uranio, suspendido voluntariamente en diciembre de 2004 tras un acuerdo con Bruselas. Pese a que la UE le ofreció ventajosos incentivos económicos y le garantizó el acceso a la energía atómica si renunciaba a enriquecer uranio (utilizable con fines civiles y militares) Teherán insiste en su derecho a un programa nuclear completo que, asegura, tiene sólo fines civiles. Perder la paciencia El pasado diciembre hubo nuevos intentos negociadores, pero la decisión iraní de proseguir sus experimentos ha hecho perder la paciencia a la UE. Aunque el enriquecimiento de uranio está permitido bajo un control y unas normas que, de hecho, Irán está cumpliendo, el OIEA ha solicitado varias veces a Teherán que suspenda esa acti- vidad como medida de confianza mientras sus inspectores aclaran si su programa atómico tiene fines militares. Las continuos desafíos de Irán y las dudas sobre la verdadera naturaleza de sus intenciones, llevaron al OIEA a aprobar en septiembre de 2005 una resolución en la que se le acusaba de haber incumplido el Tratado de No Proliferación (TNP) nuclear durante las dos décadas en las que mantuvo un programa atómico oculto, una acusación que sería la base legal para la denuncia ante la ONU. Por su parte, Irán se mantenía ayer firme en sus posiciones y aseguraba, por boca de su ministro de Exteriores, Manuchehr Mottaki, que el riesgo de ser denunciado es débil El régimen de los ayatolás sabe que cuenta, si no con el apoyo, al menos con las reticencias de Rusia y China a optar por el Consejo de Seguridad (nunca aceptarían sanciones) Además, Irán, uno de los mayores productores de crudo del planeta, ha amenazado con reducir el suministro.