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24 Nacional JUEVES 19 1 2006 ABC Detenidos en 11 comunidades Los arrestos han sido realizados en localidades pertenecientes a once comunidades autónomas, participando en esa fase de la operación los grupos de Delitos Tecnológicos de las distintas jefaturas superiores de Policía y la Brigada de Investigación Tecnológica, que ha llevado la investigación y coordinación del operativo. Sevilla (1) Cádiz (1) Huelva (1) Asturias (2) Santa Cruz de Tenerife (1) Barcelona (10) Tarragona (2) Gerona (1) Lugo (1) Pontevedra (1) Baleares (1) Madrid (5) Navarra (1) Vizcaya (1) Guipúzcoa (1) Palencia (1) Alicante (1) Castellón (1) caso, no tendrán que ingresar en prisión. En cuanto al resto de usuarios, hasta alcanzar el centenar, se trata de personas desconocidas que han utilizado tarjetas de crédito perdidas, robadas o incluso clonadas. Algunas de las víctimas de este delito ya lo habían denunciado en su momento a su oficina bancaria y repudiado el pago de esas cantidades, por lo que quedaron fuera de toda sospecha. Uno de los agentes de la Brigada de Investigación Tecnológica, encargada de las investigaciones EFE Treinta y tres detenidos por comprar pornografía infantil en servidores de EE. UU. Entre los arrestados hay profesores, monitores deportivos, un médico y un cura b Las investigaciones, en las que colaboraron las autoridades estadounidenses, se prolongaron todo el año pasado. Hay implicados en once Comunidades Autónomas PABLO MUÑOZ MADRID. La Brigada de Investigación Tecnológica de la Comisaría General de Policía Judicial, en colaboración con sus compañeros de distintas jefaturas superiores, han detenido a 33 individuos en once comunidades autónomas acusados de adquirir pornografía infantil que aparecía en páginas web de Estados Unidos. Precisamente la operación fue posible gracias a la información facilitada por el C 3 (Unidad especializada en Ciberdelincuencia) del Servicio de Aduanas y el Departamento del Tesoro de ese país. Ese grupo policial, dirigido por la Fiscalía del Estado de New Jersey, desmanteló la trama financiera que se ocultaba detrás de varias web, que vendían pornografía infantil. Los usuarios realizaban los pagos a través de empresas radicadas en Florida y Bielorrusia. El golpe de las autoridades estadounidenses permitió conocer que hasta un centenar de usuarios de nuestro país habían realizado pagos para obtener este servicio. Las tarifas oscilaban, dependiendo de la dureza del material, entre los 30 y los cien dólares al mes. El medio de pago eran tarjetas de crédito, por lo que obviamente quedaba un rastro, además del habitual de las identificaciones de los equipos utilizados por los clientes. Los estadounidenses pusieron sus informaciones a disposición de la Policía española a través de Interpol. En nuestro país, el Grupo de Protección al Menor de la citada Brigada de Delitos Tecnológicos puso en marcha de inmediato la investigación, que dado su carácter internacional fue supervisada por el titular del Juzgado Central Número 6 de la Audiencia Nacional. Eso ocurría a principios de 2005. Proceso largo El trabajo fue muy arduo porque había que identificar los equipos desde los que se habían hecho las conexiones; analizar sus movimientos bancarios; comprobar que se había pagado con tarjeta a las citadas empresas extranjeras y finalmente ver que ese abono constaba en la cuenta corriente del sospechoso. Un proceso largo, para el que fue necesario contar con la colaboración de las entidades financieras. Tras un año de averiguaciones, los agentes identificaron prácticamente sin margen para la duda a 33 individuos que habían realizado estas prácticas, entre los que hay profesores, médicos, monitores deportivos y un párroco de Tarragona. Están en libertad, aunque con cargos, ya que la pena que se les puede imponer es de un año y en su caso inhabilitación, por lo que salvo que tengan antecedentes, y no es el De países del Este El material intervenido, muy abundante según las fuentes consultadas, es también espeluznante Muestra a menores que aparentan tener entre ocho y doce años y, por su aspecto físico, en concreto su piel muy blanca, parecen proceder de países del Este de Europa. Los arrestados en este caso sólo eran consumidores del siniestro material, pero no se ha detectado que se lo intercambiaran entre ellos o con terceras personas, tal como ha ocurrido en otras ocasiones. El ministro del Interior, por su parte, felicitó a la Policía y ensalzó los esfuerzos del Gobierno para tutelar y defender los derechos e intereses de los más jóvenes Los investigadores califican de espeluznante la gran cantidad de material intervenido El sacerdote se justifica: Tenía curiosidad El sacerdote identificado como una de las personas que pagó por tener acceso a las imágenes de pederastia admitió haberse descargado esas páginas, aunque se justificó diciendo que lo hizo por curiosidad Este religioso, párroco de una pequeña iglesia de Tarragona, afirmó además que sólo lo había hecho una vez, lo que parece corroborado por las investigaciones. El obispo de su Diócesis fue informado de lo ocurrido. En cuanto al resto de implicados, es llamativa la presencia de varios profesores y un monitor deportivo. En estos casos los centros donde trabajan no han sido informados por los agentes, dado que no es algo que esté previsto en el ordenamiento jurídico. El juicio social al que se enfrentan es mucho más duro que cualquier ley afirman las fuentes policiales. En cualquier caso, de nuevo queda claro que no existe un perfil definido de los consumidores de este tipo de material, ya que además de las personas citadas hay administrativos, empresarios, un médico, jubilados y algún trabajador de banca. Algunos de los detenidos han tratado de eludir su responsabilidad con el argumento de no recordar si habían pagado por las imágenes de pederastia en la red, o simplemente señalan que si lo hicieron fue por casualidad Esta operación policial, que continúa abierta por lo que puede haber más detenciones, es una de las nueve de envergadura que ha realizado la Brigada de Delitos Tecnológicos en doce meses.