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12 Nacional PROHIBIDA LA ASAMBLEA DE BATASUNA CONSECUENCIAS POLÍTICAS JUEVES 19 1 2006 ABC El juez desbarata los planes de los proetarras para regresar a las instituciones en 2007 La nueva suspensión de actividades, de dos años, afecta tanto a Batasuna como a sus sucedáneos b La asamblea prohibida suponía el primer paso de la reorganización emprendida por la coalición ilegalizada para concurrir a las elecciones municipales N. VILLANUEVA J. PAGOLA MADRID. Las consecuencias que para Batasuna tiene el auto del juez de la Audiencia Nacional Fernando GrandeMarlaska se extienden más allá de la prohibición de celebrar su asamblea el sábado y de la suspensión de sus actividades durante un periodo de dos años. La decisión del magistrado ha acorralado al frente político- institucional de ETA de tal manera que hace prácticamente imposible no sólo que sus dirigentes concurran a las próximas elecciones municipales y a las autonómicas navarras bajo otras siglas, sino que intenten burlar la acción de la Justicia convocando actos en los que pidan el voto para otras formaciones. Así, en la situación actual, sería impensable que, como sucedió en los comicios autonómicos de abril de 2005, Batasuna convocara bajo sus siglas decenas de mítines pidiendo el voto para el Partido Comunista de las Tierras Vascas (PCTV) varios de cuyos miembros, por cierto, están imputados en la Audiencia Nacional por un delito de colaboración con banda armada. Además de la prohibición explícita de que Batasuna celebre su asamblea el sábado, lo que supone un duro golpe al aparato político de ETA (que iba a designar a su mesa nacional) la resolución del magistrado impide a esta formación participar en cualquier actividad o ámbito nacional o internacional, público, privado o institucional, independientemente de su ilegalización al amparo de la ley de Partidos, ya que en este contexto siempre pudiera colegirse un fraude de ley La suspensión de actividades afecta también a la capacidad de convocar manifestaciones, concentraciones o cualquier otro acto público, así como a la capacidad de asistir a ellos. Los dirigentes batasunos tampoco podrán realizar actividades propagandísticas ni utilizar espacios o elementos identificativos de la formación ilegalizada. Varios periodistas, ante la sede de Batasuna precintada, ayer, en Pamplona ...EL TRAIDOR MIKEL BUESA Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid odo empezó mucho antes. Sutilmente, casi sin necesidad de hacer explícitos los fundamentos de una política conducente a la traición, situándose en esas abstracciones que, como dijo una vez Antonio Muñoz Molina, esconden una falta de compasión y... de respeto por la vida humana y que tanto gustan a esa gente en la izquierda que prefiere seguir pensando en términos de pueblo, de masas, porque no sabe qué hacer con las personas concretas Primero fue- -tal vez hubo un antes al hecho primigenio, pues de todo se encuentra en una biografía sólo orientada por el desnudo oportunismo- fue, digo, buscar un culpable para el terrorismo: Aznar- -dijo sin el menor rubor y sin que la vergüenza delatara en él un signo de inteligencia- -ha conseguido que estemos en la lista del terrorismo internacional Y así quedó cerrado el análisis político del atentado de Casablanca. Y así, también, sus autores se vieron moralmente justificados, pues, según aña- T dió en ese tono de falsa rotundidad que le caracteriza cuando cree pronunciar una frase ingeniosa, teníamos razón cuando dijimos que el arma de destrucción masiva más preocupante era el odio y el fanatismo que podía crear la guerra No había transcurrido un trimestre cuando, con motivo del atentado en Bagdad contra Sergio Viera de Mello, insistió en el mismo discurso y aportó la solución al problema: el desistimiento, la cesión, la retirada. La fórmula parecía servir. En una sociedad en la que muchos deseaban encontrar una respuesta simple a la acuciante cuestión de por qué algunos son los elegidos para sufrir el inhumano azote del terrorismo y, a partir de ahí, desviar la mirada y refugiarse en ese lugar en el que es posible vivir como si no pasara nada, echarle la culpa a Aznar- -haciendo de Aznar otra aberrante abstracción- -daba resultado y, sobre todo, desgastaba electoralmente a unos rivales progresivamente conceptuados como enemigos. Sólo había que esperar la ocasión propicia, y ésta llegó de la mano del más terrible de los atentados que han asolado España. El resultado es conocido y quien había enarbolado ese falaz discurso acabó ocupando la residencia de La Moncloa. Fue entonces cuando las, al parecer, preclaras inteligencias de nuestro socialismo castizo concibieron la idea de trasladar la fórmula del éxito al ámbito interno. Y si Aznar había sido el culpable del terrorismo que nos llegaba de fuera, también podía serlo del que, desde hacía tantos años, arrastrábamos dentro. ¿Qué hacer? parecían preguntarse entonces. Lo contrario que Aznar; ésa era la respuesta. Rápidamente se pusieron a la tarea, con sigilo, sin decirlo explícitamente, con engaño, pues engaño era sostener la ficción de que, al fin y al cabo, un presidente neófito- -un principiante, en definitiva, pues llegaba a su magistratura sin la menor experiencia de gobierno, ni siquiera como alcalde pedáneo de una aldea rural- -tenía el derecho a hacer lo que sus antecesores también habían hecho, incluso equivocándose. El Pacto Antiterrorista quedó arrumbado, la concertación con el PP en desuso, y la idea de derrotar a ETA se diluyó en el idílico anhelo de una paz posible, al parecer, por el hecho de que quien ahora nos gobernaba tenía buena suerte y podía decir, en privado, sin alharacas, susurrando en el oído de aquellos que, desde posiciones de izquierda, exhibían los callos de unas batallas nunca ganadas del todo a los terroristas: Confiad en mí Y la confianza fue el preludio de la traición. Así, poco a poco, se fueron desmontando todos los elementos que habían dado consistencia a la lucha contra el terrorismo nacionalista. En menos de seis meses empezó a filtrarse la existencia de unas eventuales negociaciones con ETA, teniendo como interlocutores a los dirigentes de Batasuna. Ésta se vio moralmente respaldada por la renuncia del Fiscal del Estado a actuar contra la desobediencia del presidente del Parlamento Vasco respecto a la disolución del grupo parlamentario de los terroristas. Entre tanto, el terrorismo callejero experimentó un repunte que, más tarde, consolidaría una trayectoria ascendente. Y ascendente fue también la presencia pública de una Batasuna que, imparable, fue asentándose en la calle y en los medios de comunicación hasta convertirse en un interlocutor político cultivado sin disimulo por los nacionalistas y con declinante discreción por los socialistas. Parecía como si éstos hubieran hecho suyo el aforismo de Ibarre-