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ABC JUEVES 19 1 2006 11 El CGPJ estudiará la suspensión de funciones del presidente de la Audiencia Provincial de Las Palmas Un capitán de la Legión publica una carta para denunciar que se está desmembrando España El oficial puede ser sancionado por falta grave con arresto de dos meses y pérdida de destino b Dice a Zapatero que va a resul- tar que al final sí que hay malestar e inquietud en los Ejércitos, y expresa su esperanza de que muchos se sumen a su voz L. L. C. MADRID. Otro militar que levanta la voz para decir que sí, que en el Ejército escuece ver cómo se está desmembrando España. Ha sido un capitán de Infantería destinado en Melilla, Roberto González Calderón, autor de una carta enviada a la directora del diario Melilla hoy y publicada ayer en la edición digital, en la que el militar confiesa que pensó plantarse con su compañía en el Ministerio de Defensa y entregarle en mano al Señor Bono la misiva. Estas intenciones, que el mismo capitán desecha recordándose que tiene una familia que mantener y la sana intención de llegar a mi edad de retiro no de forma prematura serían materia suficiente para que- -según fuentes militares consultadas- -el capitán sea sancionado por una falta grave, lo que según la Ley Orgánica de Régimen Disciplinario, conllevaría arresto de entre un mes EFE indisciplina con el que han desafiado gravemente el orden democrático mediante amenazas subliminales a los representantes de los ciudadanos La iniciativa, que recoge uno a uno los nombres de todos los firmantes, interroga también al Ejecutivo sobre si va a adoptar alguna medida ejemplarizante que evite que conductas como las del general Mena se conviertan en un modelo a seguir por todos los profesionales de las Fuerzas Armadas en vísperas de paso a la reserva Por su parte, desde ERC, su portavoz en la Comisión de Defensa del Congre- so, Joan Puig, no perdió ayer oportunidad de enmarcar lo sucedido con la carta del capitán de Infantería en la España de Torrente ERC: La España de Torrente Esa carta la concibo en el sentido de la España de Torrente, quinta parte afirmó el diputado independentista, al tiempo que criticaba a Bono por arrestar al coronel Abalo por sus críticas a Mena. Para Puig, esa sanción es un despropósito, porque se le ha metido en el mismo saco que al presunto golpista en referencia a Mena. y un día a dos meses en establecimiento disciplinario militar o incluso la pérdida de destino El hecho de que González Calderón fuera ayer recibido en trámite de audiencia por el comandante general de Melilla, general de división Francisco Fernández Sánchez, y no por su jefe de batallón, ni el de su unidad- -con potestad para imponer sólo arrestos que corresponden a faltas leves- abona la idea de que el capitán podría enfrentarse a un correctivo muy severo. Por encima del aplicado al teniente general José Mena Aguado, que pasó ocho días confinado en su domicilio, pase a la reserva aparte por causa de pérdida de confianza Con todo, el Ministerio de Defensa mantiene un total hermetismo sobre la posible sanción impuesta al capitán de la Legión argumentando el deber de confidencialidad que no observó en el caso de Mena Aguado. Formalmente, la decisión corresponderá al ámbito del Ejército de Tierra, cuyo jefe, el general José Antonio García, informó ayer al ministro en su nombre y en el del jefe de la Fuerza Terrestre, general Pedro Pitarch, que aplicarán con normalidad las normas disciplinarias previstas Carta del capitán de la Legión publicada en el diario Melilla Hoy Malestar Capitán de Infantería D. Roberto González Calderón. Jefe de la 1 Compañía de la I Bandera Cte. Franco del Tercio Gran Capitán 1 de la Legión. Melilla Respetada Sra. Directora: Tras una cuidadosa deliberación de cuál sería la mejor vía para hacer pública esta carta y dejando de lado (ya que tengo una familia que mantener y la sana intención de llegar a mi edad de retiro no de forma prematura) la primera de ellas, que era plantarme con mi Compañía en el Ministerio de Defensa y entregarle en mano al Sr. Bono esta misiva, decidí enviarle estas líneas con la ilusión de que tuviera a bien el publicarlas. Por supuesto, soy consciente que con este acto cerceno, muy posiblemente, de forma definitiva cualquier aspiración de ocupar algún día un puesto de responsabilidad en la cúpula militar, cosa que por otro lado jamás me importó en demasía. Esta carta es el fruto de un fortísimo sentimiento de desasosiego, al comprobar los derroteros que está tomando la situación política y social de esta nuestra Nación, España. Escuché en televisión, en fechas recientes, cómo nuestro presidente del Gobierno en una rueda de prensa, zanjaba de forma contundente la problemática suscitada con las declaraciones del Tte. Gral. Mena, diciendo que, tras consulta con sus asesores, se podía determinar que en las Fuerzas Armadas no había malestar ni preocupación por los temas aludidos. Pues bien, Sr. presidente del Gobierno, no es cierto lo que sus asesores le han dicho o las interpretaciones que se han hecho. Por supuesto que existe malestar, como no podía ser de otra manera, dentro y fuera de las Fuerzas Armadas. Malestar al ver cómo se está desmembrando nuestra España; malestar al ver cómo de forma impune se queman banderas nacionales en ac- tos públicos; malestar al ver cómo se convocan manifestaciones y actos sociales en nombre de la banda terrorista (con diferentes nombres y formas) malestar al ver cómo existe ya una generación de españoles que no reconocen a España como su Patria, gracias a la delegación de competencias en materia de educación que se hizo en su día; malestar al comprobar que en todas y cada una de las cadenas de TV, tanto públicas como privadas, cada vez que aparece un uniforme, ya sea del Ejército o de las FCSE, es para servir de mofa a los telespectadores; malestar al no poder llevar una camiseta con la enseña nacional sin temor a ser insultado en algunas regiones españolas; malestar al ver cómo domingo tras domingo en los resúmenes futbolísticos se contemplan diferentes muestras de apología del terrorismo en nuestros campos de fútbol; malestar al ver que tienen más derechos los verdugos que las víctimas; malestar al comprobar que en este bendito país ha empezado a preocupar realmente la banda asesina cuando los que triste- mente caían no llevaban uniforme verde oliva o caqui; malestar al ver que se ocultan determinadas actuaciones de nuestras FAS en misiones en el extranjero, por miedo a perder votos; malestar al ver cómo se intenta debilitar el carácter militar de los ejércitos, haciendo publicidad de éstos como si fueran ONGs y permitiendo una nefasta selección de cuadros de mando y tropa al ingreso en los centros docentes; malestar al leer el artículo del pasado 12 de enero en el prestigioso diario Avui, en el que un simpático llamado Iu Forn (que al parecer es su nombre real y no un mote) insultaba de forma gratuita a las madres de los que efectivamente estamos enfadaditos con el estatuto catalán; malestar en general al ver que todo lo que es contrario a la idea de España, Iglesia, familia y respeto a los que nos precedieron y lucharon por una España mejor, está de moda, es lo democráticamente correcto y lo progresista. Todo esto es un cúmulo de circunstancias que se han ido poco a poco haciendo palpables en nuestra sociedad, permitidas todas ellas por la clase política en general, sea de la ideología que sea, todas ellas consentidas para ganar votos, escaños y alcaldías, de forma que nuestros políticos han sacrificado la idea de Nación y de Patria para engordar sus ansias de poder. Es triste contemplar cómo cada día se saca provecho electoral de cualquier desgracia nacional que suceda, por muy luctuosa que ésta sea. Qué lamentable es contemplar para un ciudadano de a pie cómo mis supuestos representantes políticos se enfrascan en batallas dialécticas con los cuerpos aún calientes de compañeros fallecidos en acto de servicio. Pues Sr. presidente, va a resultar que al final sí que hay malestar e inquietud, al menos de éste que suscribe, con la esperanza que haya muchos más que compartan estas ideas y se sumen a esta débil pero firme voz que dice, basta ya, España será siempre una única Nación, nos gusta ser españoles y por supuesto seguir siéndolo. Estoy molesto y preocupado Sr. presidente